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Saddle, la resurrección del Jockey

El mítico restaurante Jockey madrileño ha vuelto a nacer gracias a Saddle, el nuevo concepto renovado a cargo de STUDIO GRONDA. ¡Te lo contamos!

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Saddle

STUDIO GRONDA es uno de los estudios de arquitectura más influyente de nuestros tiempos. Su fundador, Diego Gronda, nos contó en una entrevista su forma de trabajar junto con el equipo y su libertad frente al lienzo en blanco. Después de ver algunos de sus proyectos, como el de VP Plaza España Design, hoy te contamos que el estudio ha sido el responsable del diseño de Saddle, un nuevo espacio que pretende ser único y diferenciador con una apuesta por la máxima excelencia, ambientes exclusivos y singulares.

En Saddle, STUDIO GRONDA ha diseñado un proyecto que acoge diferentes conceptos gastronómicos. Si hacemos un recorrido y cruzamos la puerta del restaurante, los comensales podrán acceder al Lobby dividido en diferentes salas definidas por puertas de metal negro que enmarcarán paneles de seda y vidrio y que permiten privatizar el lounge en otras dos salas con capacidad entre 10 a 20 personas. Además, en el espacio destaca una gran obra de arte del reconocido plástico Eduardo Martin Del Pozo.

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A continuación, la antesala al salón principal, presidida por dos grandes barras de mármol Calacatta, conceden protagonismo a la coctelería e ingredientes exclusivos. Ambas barras se encuentran lacadas en color burdeos. En un ambiente acogedor con paredes recubiertas en piel color marfil y techos de madera oscura, las botellas de licor resaltan gracias a una hornacina recubierta de pan de oro.

“El reto de Saddle ha sido respetar la esencia de Jockey, su autenticidad y excelencia trasladada a la actualidad»

Para la sala principal de Saddle, STUDIO GRONDA ha diseñado una gran escultura vectorial en bronce que marca la personalidad del comedor: una nube en movimiento por donde la luz se filtra a través del tragaluz de doce metros. Además, existen dos zonas semiprivadas en los laterales y ligeramente elevadas.

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En su lado opuesto, tres mesas de mármol preceden la gran cocina y resalta la isla de fogones fabricada expresamente para Saddle por la firma francesa Bonnet. Y, en el centro del salón, el gran ventanal da paso al jardín con vegetación y a una antigua chimenea que aporta calidez que acompaña en las cuatro estaciones del año.

Desde la planta baja, los clientes pueden subir por una escalera escultórica de bronce y madera que les conduce al recibidor con su recepción privada. Esta antesala marca una atmósfera residencial y relajada con su arte y libros de fotografía. Traspasando una gran puerta de madera lacada en azul se llega a los reservados: un espacio exclusivo con recepción propia, cuatro privados, servicio de mayordomía independiente, acceso directo y capacidad de 2 a 24 personas.

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Cada trabajo del estudio de arquitectura refleja un lenguaje diferente y original. “El reto de Saddle ha sido respetar la esencia de Jockey, su autenticidad y excelencia trasladada a la actualidad para ofrecer la mejor experiencia de hospitality vinculada a su propuesta gastronómica», explica Diego Gronda.

«La estrecha relación con el equipo responsable de Saddle ha permitido crear un proyecto muy ambicioso, un restaurante que invita a volver”, prosigue. La arquitectura propuesta para Saddle busca recrear la energía vibrante de los años de gloria del antiguo restaurante Jockey sin necesidad de replicar los espacios del pasado.

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Diego Gronda, fundador y arquitecto de STUDIO GRONDA, en la sala principal de Saddle

Fotografía José Salto