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Diego Gronda, la libertad del lienzo en blanco

El fundador y director creativo de Studio Gronda ha venido hasta nuestra escalera para hablarnos de sus trabajos, entre ellos el Ginkgo Sky Bar del recién inaugurado Hotel VP de Plaza España, en Madrid.

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Diego Gronda

Diego Gronda es, a día de hoy, una de las personalidades más importantes en el mundo de la arquitectura y del interiorismo. Es fundador y director creativo de StudioGronda, desde donde ha llevado a cabo numerosos proyectos alrededor del mundo, sobre todo en hoteles y restaurantes de Taiwan, Argentina, Estados Unidos, Francia, Tailandia o Qatar, entre muchos otros países.

Su último trabajo te resultará familiar, especialmente por su cercanía. En la planta 12 del recién inaugurado Hotel VP de Plaza España, en el corazón de Madrid, reposa el Ginkgo Sky Bar, una terraza con acceso directo desde la calle que presenta tanto zonas cubiertas como descubiertas y una vista de 360º de la capital.

“Es fundamental resaltar lo importante del trabajo en equipo. No creo en individualismos ni estilos. La riqueza de nuestros diseños se basa en una visión que abarca diferentes disciplinas, personalidades, nacionalidades y creencias”, ha afirmado el diseñador argentino. Hoy hemos tenido la oportunidad de entrevistarlo para nuestra sección La Escalera. Esto es lo que nos ha contado.

¿Eres una persona diurna o nocturna?
Me gustaría ser de las dos, pero soy mas diurno.

¿Qué querías ser de pequeño, aparte de tu profesión actual?
Ingeniero, como mi padre.

¿Cuándo te diste cuenta de a qué te querías dedicar?
Ya inscrito en ingeniería mientras terminaba el liceo, mis padres me llevaron a una exposición de Frank Lloyd Wright en el Metropolitan Museum en Nueva York. En cuanto vi su creación, comprendí que lo mío era la arquitectura. A mi vuelta, cancelé ingeniería y me inscribí en arquitectura.

¿Qué hay siempre en tu mesilla de noche?
Mi iPad, mi libro y mi cargador.

¿Sin qué no puedes salir de casa?
Teléfono, cartera, llaves y buen rollo: lo básico.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
En casa, lo moderno se combina con nuestras antigüedades asiáticas.

¿Cuál es tu objeto favorito en la casa?
Un Buda de 300 kilos comprado en mi luna de miel. Trabajando muchos años en Nueva York con un arquitecto chino, me enseño a comprender que la vida es la eterna búsqueda de aquel buda que le provea a uno paz. ¡Curiosamente, eso ocurrió muchos años después y en la luna de miel!

¿Y la estancia?
Sin duda, nuestro pequeño jardín terraza. Abrimos parte de nuestro salón para poder disfrutar del maravilloso clima madrileño.

¿Qué libro estás leyendo ahora?
HOMO DEUS. A brief History of Tomorrow, de Yuval Noah Harari.

De las ciudades en las que has estado, ¿cuál es la que más te ha impactado, arquitectónicamente hablando?
Nueva York, donde viví más de diez años, y Londres, donde la arquitectura me asombra en cada viaje.  En Asia, sin duda, la transformación constante de Shanghái.

¿Y la construcción que te ha dejado boquiabierto?
El Guggenheim de Nueva Yorkel de Bilbao. Son edificios que cambiaron la arquitectura occidental.

¿Qué ciudad te gustaría visitar?
San Petesburgo, antes de que la destrocen arquitectónicamente.

¿Qué edificio quieres ver en persona?
La capilla de San Benito diseñada por Peter Zumthor, en Sumvitg, Suiza.

¿A quién consideras tu héroe/heroína?
No soy muy de héroes.

El café, ¿en vaso o en taza?
¿Lo sirven en vaso?

¿Cuál es tu mayor logro en la vida?
Sin temer a sonar cursi, sin duda, mis hijos.

¿Qué época histórica te gustaría haber vivido?
El Renacimiento en Italia.

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Diseñar, pintar, crear, pensar.

¿Practicidad o estética?
Ambos en buen equilibrio, aunque me cuesta asimilar la estética cuando resulta poco práctica o caprichosa.

¿Una obra pictórica que te haya marcado?
Cualquier cuadro de Rothko, Richard Serra y Chillida (aunque sus esculturas me han marcado más que sus obras pictóricas).

Diego Gronda

¿Cómo defines tu estilo?
Lo que más disfruto es esquivando y evitando poder ser encasillado en un estilo. Mi “estilo” es no tenerlo. Siento que un estilo me esclaviza. Me resulta importante llegar a conocer a un futuro cliente con un verdadero lienzo en blanco, sin limitaciones, sin ideas preexistentes. Necesito esa libertad a la hora de diseñar. Solo así podré diseñar algo original y único. Esta es mi forma de ver el mundo.

¿Por qué decidiste dedicarte a esta profesión?
Desde muy joven, fui testigo de mi padre diseñando una serie de torres de viviendas que desarrolló a lo largo de su carrera profesional. Me fascinaba cómo aprovechaba, con enorme eficiencia, cada estancia de sus proyectos. Desde mi lado, a menudo me encontraba reconfigurando el mobiliario de la casa o creando espacios nuevos en el jardín. El control y posterior diseño del espacio siempre me marcó. Creo que fue una decisión fácil. A día de hoy, jamás la he cuestionado. Eso sí, busco en la arquitectura su antiguo significado donde abarcaba el paisajismo, el interiorismo y el diseño industrial como alguna vez lo demostraron los grandes genios como Gaudí, Le Corbusier, Mies van der Rohe o Louis Kahn.

“Siento que un estilo me esclaviza. Me resulta importante llegar a conocer a un futuro cliente con un verdadero lienzo en blanco, sin limitaciones, sin ideas preexistentes”

Enumerar todos los proyectos que has llevado a cabo a lo largo de tu trayectoria profesional nos llevaría mucho tiempo. ¿Cuál es tu preferido? (Si lo tuvieses) ¿Y cuál es el que más te ha costado realizar? ¿Por qué?
Mi primer proyecto fue el desafío que me generó el mayor vértigo profesional. Fueron las oficinas para el Banco Mundial (IFC). Tenía solo 21 años, me encontraba cursando tercer año de carrera de arquitectura, ninguna experiencia y ni estudio de apoyo. Fue una verdadera inconsciencia con final feliz. Años después, ya trabajando en Nueva York, tuve la oportunidad de construir un pequeño edificio para el Hotel Mandarin Oriental de Miami, que fue la materialización de mi proyecto de fin de máster de Arquitectura en Nueva York. Más adelante, trabajando como uno de los directores de diseño de Rockwellgroup, tuve la oportunidad de diseñar una isla sostenible en Qatar y una ciudad cultural para Cirque du Soleil en Hong Kong. Fueron escalas gigantescas con programas de uso muy inusuales. Aprendí muchísimo pero no dejaron de ser esfuerzos hercúleos. Por último, crear el primer hotel para la cadena Virgin Hotel para Sir Richard Branson en Chicago fue un sueño hecho realidad. El proyecto fue muy complejo, pero que nos hayan contratado en Madrid para materializar ese proyecto en USA dijo mucho de lo que habíamos construido en España. En este momento, estamos con la construcción de un hotel sumergido en la jungla de la isla de Phuket en Tailandia y un teatro multidisciplinario para casi tres mil personas en Bangkok. También estamos desarrollando una serie de proyectos de entretenimiento de lujo en India que requieren llevar el término innovación a otro nivel.

¿Dirías que tus trabajos tienen una seña de identidad? ¿Cuál?
La seña de identidad del estudio no es estética. Nuestra seña de identidad se basa en tres conceptos: transformación, innovación de experiencia y visión global. Estas tres señas de identidad se desarrollan siguiendo nuestro marcado ADN del mundo del hospitality. No concebimos el espacio con vistas a un solo uso. Todo debe cumplir varias funciones a nivel de experiencia del usuario para poder crear espacios vivos que trasciendan el tiempo.

¿Cómo es el proceso de creación de tus proyectos? Pasos que sigues, equipos que necesitas, duración total del proceso…
Nuestros proyectos siempre comienzan con un profundo estudio del target demographic requerido por nuestro cliente. Una vez identificado, nuestra tarea es la de habitar sus vidas para comprender cómo interactúan, cómo se divierten, como viven y cuáles son sus aspiraciones. Aquí es importante no juzgar o contaminar estas vivencias con las visiones personales de cada miembro del equipo. A partir de ese estudio generamos nuestras primeras ideas. Como nuestro diseño está profundamente sumergido en la experiencia del usuario, nuestro modus operandi se acomoda a esas circunstancias. Jamás repetimos un proceso de diseño. Esto nos mantiene jóvenes y alerta como equipo de diseño.

“Mi primer proyecto fue el desafío que me generó el mayor vértigo profesional. Fueron las oficinas para el Banco Mundial (IFC). Tenía solo 21 años”

Háblanos sobre tu último proyecto (si no me equivoco): el VP Plaza España Design. ¿Cuánto tiempo te llevó diseñarlo?
El proceso, de comienzo a fin, llevó alrededor de dos años. Nosotros somos responsables del Gingko Sky Bar, en la planta 12, la zona de wellness, restaurante de la planta 1 y salones de eventos. Obviamente, el diseño puro no llevó tanto tiempo. Sin embargo, cuando se diseña con una meta de excelencia, el proyecto va evolucionando a medida que se construye el edificio. Estamos muy contentos con el resultado final. El diseño de Ginkgo Sky Bar sin duda marcará la noche madrileña este verano. Es un espacio totalmente flexible que se transforma en solárium, restaurante, bar de copas, discoteca y salón de eventos.

¿Tienes alguna meta profesional pendiente por cumplir?
Siempre buscamos aquel proyecto donde podamos tocar TODOS los puntos de una experiencia involucrando paisajismo, arquitectura, interiorismo, diseño gráfico e industrial, al igual que branding y tecnología. Nuestro estudio siempre busca una visión holística en cada desafío que se nos adjudica.

Echando la vista atrás, ¿cuál crees que ha sido tu mejor trabajo, profesionalmente hablando?
Nuestros mejores trabajos son aquellos donde el cliente sigue en contacto con nosotros una vez abierto el concepto diseñado. Creo en la arquitectura abierta. Creo que las estructuras que realizamos deben ser lo suficientemente flexibles como para acomodar nuevas experiencias en el futuro. Es muy difícil elegir un proyecto. Como director creativo de Tony Chi y Rockwellgroup en Nueva York y como director creativo de Rockwellgroup Europe y Studio Gronda en Madrid, he tenido la oportunidad de trabajar con grupos de profesionales maravillosos para construir decenas de hoteles, más de cien restaurantes, centros de entretenimiento de alta gama, resorts y spas alrededor del mundo. Creo en el trabajo en equipo. Me enorgullece el equipo actual de Studio Gronda, que es un balance perfecto de calidad humana, profesionalismo, innovación y curiosidad creativa. 

¿Cuál será tu próximo paso? (Si se puede contar).
Seguir profundizando en ideas que mejoren los espacios que habitamos en este mundo. Con la “invasión” tan agresiva de lo digital (redes sociales, internet, implantes tecnológicos, etc.), creo que es muy importante recuperar el equilibrio buscando espacios físicos que nos provean balance y tiempo de reflexión.

Si deseas comentar algo sobre lo que no te hayamos preguntado y te gustaría incluir en la entrevista, este es tu espacio:
Es fundamental resaltar lo importante del trabajo en equipo. Nada de lo mencionado anteriormente es trabajo de una sola persona. No creo en individualismos ni estilos. La riqueza de nuestros diseños se basa en una visión que abarca diferentes disciplinas, personalidades, nacionalidades y creencias. De esta visión plurivalente se genera la magia e innovación de nuestro diseño. 

Diego Gronda