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Así se hicieron los trajes de los astronautas que pisaron la Luna

Se llama Playtex y es una compañía de ropa interior que consiguió llevar su material estrella, el látex, hasta nuestro satélite.

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¿Te gustaría saber cómo vistieron Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin cuando dieron un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la Humanidad? Playtex es la respuesta y, evidentemente, no hablamos de sujetadores y fajas. En el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969, la compañía de ropa interior nos ha recordado cómo vistieron los trajes de los astronautas de la Historia.

De entre toda la labor de ingeniería que suponía enviar al hombre a la Luna, la NASA afrontaba el desafío de cómo vestirlo. El traje debía ser fuerte para protegerlo de condiciones extremas, un terreno pedregoso por explorar, impactos de meteoritos y falta de oxígeno, pero también ligereza para poder moverse y flexionar extremidades. Debía poder presurizarse y despresurizarse a bordo de la nave. Un auténtico reto.

Playtex
Foto: Ralph Morse/The LIFE Picture Collection/Getty Images.

La respuesta no llegó por parte de eruditos ingenieros aeroespaciales, sino de una firma corsetera que había nacido en 1932 y unos años antes había revolucionado el mundo de la ropa interior con un nuevo material elástico súper resistente, el látex, que moldeaba, recogía y resaltaba la anatomía femenina. La compañía era Latex Corporation, conocida como Playtex. Y en su haber contaba con la revolucionaria faja de látex y el icónico sujetador Cruzado Mágico. Ni uno ni otro eran útiles para los astronautas del Apollo 11. Pero sí los materiales y los procesos aplicados a su producción. Así que los responsables de la compañía se ofrecieron cuando la Administración estadounidense sacó a concurso el proyecto. Contra todo pronóstico y tras una serie de avatares, consiguieron entrar.

Idearon un traje a capas (veintiuna en total) de fibra sintética, neopreno y metal

Había prisa. El diseño que llegaría a la Luna tenía que estar listo en seis semanas. Idearon un traje a capas (veintiuna en total) de fibra sintética, neopreno y metal. Y resistió todas las pruebas a las que le sometió la NASA, desbancando de lejos a los de sus competidores. Lo habían conseguido. El contrato fue de Playtex.

Playtex

Ahora había que producirlo a medida para cada astronauta, y de ellos se encargaron las experimentadas costureras de la compañía —ya sabemos que en aquella época las mujeres se encargaban de esas labores—. Los cosieron con las mismas máquinas Singer con las que hacían sujetadores y fajas, pero en versiones modificadas. Trabajaron contrarreloj, en jornadas que llegaron a las 80 horas semanales.

Como no podían permitirse ningún fallo, instalaron máquinas de rayos X para tener la certeza de que no se había quedado olvidada ninguna aguja que, arriba en el espacio, pudiera suponer un problema. Incluso se prohibió el uso de alfileres para evitar agujerear, siquiera mínimamente, el látex que se estaba utilizando.

Playtex

Pese al desafío, la escasez de tiempo y el peso de la enorme responsabilidad, la misión “traje a la Luna” fue tan exitosa como la propia odisea que permitió al hombre pisar por primera vez el satélite terrestre. Ahora, Playtex celebra el medio siglo de un viaje que marcó un antes y un después en la historia de la Humanidad. ¡Enhorabuena!