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¿Realidad o ficción?

¿Qué es real y qué es 3D fotográfica? El estudio de fotografía Kiwi Bravo y el de ilustración digital Six N. Five nos siembran la duda.

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Kiwi Bravo
Maqueta 3D. Todos los bodegones muestran tanto objetos reales fotografiados, como objetos creados digitalmente, que son los que plantean dudas al espectador. Incluso los espacios arquitectónicos en los que aparecen las figuras pueden ser falsos...

Se nos plantea un juego… ¿Acabó la fotografía digital con la fotografía analógica? ¿Acabarán los teléfonos móviles con las cámaras réflex digitales? ¿Acabará la ilustración digital 3D con la fotografía? En una época como la actual, en la que la que los avances tecnológicos con- vierten en obsoleto lo que hasta hace una semana era imprescindible, un nuevo elemento se ha sumado a la ecuación del futuro de la generación de contenidos visuales. El eterno conflicto entre pasado y futuro se plantea ahora en el ámbito de la fotografía y han sido dos estudios barceloneses, uno especializado en fotografía, Kiwi Bravo, y otro en ilustración digital 3D, Six N. Five, los que han presentado un proyecto de colaboración con el que pretenden reflexionar sobre el futuro de la comunicación de producto.

Gonzalo Sánchez de Lollano, uno de los socios fundadores de Kiwi Bravo, nos explica
más pormenorizadamente en qué consiste el experimento: “Hemos generado, juntos, una serie de imágenes que combinan elementos renderizados por ordenador y elementos físicos fotografiados, con la intención de que el espectador descubra (si puede) cuáles son reales y cuáles son 3D”.

Kiwi Bravo
Los fundadores de Kiwi Bravo, Gonzalo Sánchez de Lollano (de pie) y Raúl Arribas (sentado).

“El punto de partida de este proyecto se encuentra, en parte, en que cuando nosotros fotografiamos producto, intentamos que este se vea lo más perfecto posible —añade Raúl Arribas— y los estudios que generan imágenes por ordenador, como Six N. Five, añaden, en cambio, imperfecciones a las imágenes para dotarlas de más realismo. Todos intentamos engañar al ojo y, en este caso concreto, queremos que el espectador no sepa distinguir qué es real y qué es virtual”.

“Hay fotógrafos de producto que no quieren ni oír hablar del 3D —asegura Sánchez de Lollano— porque creen que les va a quitar trabajo. Nosotros, en cambio, opinamos que las dos técnicas pueden convivir y que el objetivo consiste en encontrar el máximo potencial de ambas”.

Kiwi Bravo
Maqueta 3D. Todos los bodegones muestran tanto objetos reales fotografiados, como objetos creados digitalmente, que son los que plantean dudas al espectador. Incluso los espacios arquitectónicos en los que aparecen las figuras pueden ser falsos…

Sánchez de Lollano sabe bien de qué habla: evolución darwinista y adaptación al medio ambiente. “Mi socio, Raúl Arribas, y yo somos de Madrid, pero nos tuvimos que marchar a Barcelona para estudiar diseño industrial. Durante la carrera montamos una empresa de monopatines en la que nos encargábamos de todo: de su diseño, de su fabricación y de su comunicación. Como el proyecto salió bien, al acabar la carrera nos decidimos a fundar Kiwi Bravo”.

En ese momento tuvieron que hacer frente a otro desafío evolutivo: la crisis, que atenazaba a todos los estudios de diseño industrial, tanto a los establecidos como a los recién llegados. A estos con más intensidad. “A Kiwi Bravo le tocó evolucionar y decidimos intentar emocionar a la gente a través de objetos, instalaciones interactivas o imágenes, hasta el punto de que, actualmente, la actividad principal del estudio se centra en generar contenido audiovisual para clientes como Tous, Seat, Danone o Parachilna. Dependiendo de la tipología de proyecto nos incorporamos a él en una etapa más embrionaria o conceptual, o bien en un estadio más avanzado, cómo fotógrafos o realizadores. Normalmente nuestra función viene condicionada por el cliente con el que colaboremos”.

Kiwi Bravo
Maqueta 3×1 m. Todos los bodegones muestran tanto objetos reales fotografiados, como objetos creados digitalmente, que son los que plantean dudas al espectador. Incluso los espacios arquitectónicos en los que aparecen las figuras pueden ser falsos…

Fotografía Cortesía de Kiwi Bravo