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Diseño ‘tiki’

Los integrantes de L’Exotighost interpretan su música en directo camuflados con máscaras de inspiración “exótica”.

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Las máscaras bajo las que ocultar la personalidad de sus integrantes fueron, desde el principio, allá por los primeros años setenta, la seña de identidad característica del cuarteto californiano The Residents, del que sólo se ha sabido el nombre de uno de sus integrantes (y principal compositor), Hardy Fox, cuando este falleció el pasado 30 de octubre, cumplidos ya los 73 años…

Sin que haya un vínculo intelectual con la “teoría de la oscuridad” de los californianos —según la cual un artista solo puede producir arte puro cuando las expectativas, consideraciones e influencias (en el sentido comercial) del mundo externo no son tenidas en cuenta: se trabaja para uno mismo, desde “la cueva”, y sin plantearse lo que luego pasará con esa obra—, el cuarteto madrileño L’Exotighost ha comenzado a dar sus primeros pasos con el lanzamiento de un álbum de “música exótica” (o exótica, a secas) titulado La ola oculta. Los miembros de L’Exotighost no son personajes anónimos, sino conocidos e, incluso, bien conocidos. Su impulsor es el músico zaragozano Javier Díez Ena, un referente de las vanguardias musicales de la capital —con Dead Capo ha tocado a principios de este mes de julio como telonero de Madness en Noches del Botánico), y junto a él se encuentran Ricardo Moreno (Los Ronaldos, La Marabunta, Vilma y Los Señores, Mastretta…), Juan Perez Marina (Leone, Cartografía del Ruido, Corcobado) y la marimbista y percusionisa de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (JORCAM), María Arranz.

L'Exotighost

El ámbito sonoro que comparten es el de la exótica, un género musical bautizado así por el álbum del mismo título publicado por Martin Denny en 1957 y en el que el músico estadounidense ofrecía su visión personal de la música polinesia que él, como soldado del frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial había descubierto, adoptado y adaptado según su propio criterio. Díez Ena amplía la definición un poco más: “La exótica ya había llegado a Occidente mucho antes que con Martin Denny: Ravel y Debussy habían visto gamelán en la Exposición Universal de París de 1889 y se quedaron fascinados y lo incluyeron en su propio discurso. Eso es la exótica: encontrar elementos de las músicas del mundo y descontextualizarlos. La exótica es lo contrario de la world music: las músicas del mundo pretenden preservar la pureza y llevarla de un lado a otro, protegida, para que no se altere. La exótica, en cambio, es alienar y ‘falsear’ la música: hacer un pastiche, un collage de elementos dispersos e, incluso, divergentes y conseguir que cuadren y se conviertan en algo fascinante”.

Dentro de ese “pastiche fascinante”, Díez Ena destaca el papel que desempeñan las máscaras con las que el grupo aparece tanto en las fotos como sobre el escenario: “Las he diseñado yo a partir de cierto tipo de máscaras de soldador. Es un diseño entre tiki [la cultura tiki se refiere a las manifestaciones artísticas de la Polinesia], retrofuturista y robótico. La portada del disco termina de cerrar el círculo estético: yo quise contactar con José Torre, que hizo la portada de mi disco anterior, Theremonial (Dark & Exotic Theremin Music), y que es la portada que más me gusta de todo lo que yo he hecho como músico. No tengo reparo en afirmar que buena parte de las ventas de este disco, en vinilo, que ya se ha agotado, se han producido gracias a la portada”.

L'Exotighost
Los integrantes de L’Exotighost, con las máscaras de soldador modificadas que emplean en sus actuaciones en directo. Las fotografías fueron tomadas en el famoso parque “de las Tetas” del madrileño barrio de Vallecas.

“José Torre, además de un gran diseñador, es un gran amante de la exótica —continúa—, así que tenía que hacer también este nuevo disco, que recrea los extremos que manejamos en este grupo: lo oscuro, lo luminoso, lo exótico y lo tétrico/creepy/terrorífico. Todo eso está en la portada, con una calavera gigante con tres ojos, varada en una orilla, y esa especie de culto bautismal… todo eso va en la dirección de la exótica que más me interesa a mí, la exótica más misteriosa, con ese… vudú por debajo. Es tétrico y, a la vez, luminoso y agradable, extremos contrapuestos que están en la música y también en la portada, que lo ha clavado”.

Fotografía Pablo Zapata