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Y comieron perdices

Él es músico. Ella, arquitecta. Juntos han creado una de las firmas de fragancias con mayor proyección.

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D. S. & Durga
David y Kavi Moltz en su casa de Brooklyn

Se conocieron paseando por Manhattan. Ahí estaba Kavi Ahuja, en la Avenida B con la cuarta un día cualquiera de 2006. David Seth se ofreció galantemente a acompañarla, y ahora Kavi responde por el apellido de él, Moltz.

De ese encuentro fortuito nacería, ocho meses más tarde, D.S. & Durga, la firma de fragancias que fundaron “sin saber nada del negocio. Tuvimos que aprender sobre la marcha. Fue lento pero fantástico. Enseguida nos dimos cuenta de que teníamos un punto de vista singular y que podíamos hacer un negocio de ello”, dice David. Como es fácil inferir, las dos iniciales son suyas; Durga es el apodo que le puso a Kavi. «Es una diosa hindú, pero viene de una película de Satyajit Ray que tiene un personaje que se llama así”, explica. Con lo que ella ganaba en un estudio de arquitectura y David sirviendo mesas y de gira con su banda, compraron un alambique y comenzaron a destilar sus propios aceites, pero pararon en cuanto vieron que no podían fabricar grandes cantidades. “Estábamos concentrados en contar historias con los aromas y en crear mundos inmersivos, no en fabricar los ingredientes”, cuenta. Él es responsable de la creación y el desarrollo de la parte olfativa —aprendió el oficio de perfumista de manera autodidacta— mientras que Kavi es quien toma las decisiones relativas a la imagen y el diseño.

D. S. & Durga
La tienda de D.S. & Durga en Manhattan. Foto: cortesía de D.S. & Durga

Las fragancias empezaron a venderse bien enseguida. Lo lógico hubiera sido pensar en expandirse, pero la pareja estaba obsesionada con alcanzar el ideal de producto que imaginaban sus cabezas: “Estuvimos invirtiendo los beneficios en hacer un packaging que fuera más y más atractivo. Tenemos la sensación de que el último que fabricamos en 2015 fue cuando realmente le cogimos el ritmo. Pudimos gastar en materiales más refinados”, recuerda David. Otra de las cosas que distinguen a D.S. & Durga es el magnetismo de sus visuales. El mérito lo comparten con Leta Sobierajski y Wade Jeffree. Sobierajski y Jeffree tuvieron conocimiento de la existencia del otro a través de internet y en 2016 montaron el estudio Ikko Ikko. “Teníamos diferentes perspectivas y sueños, pero queríamos fusionarlos en un mismo escenario profesional y personal. Como amamos la performance, queríamos que nuestros cuerpos estén involucrados en cada una de nuestras creaciones, que sean parte del resultado final. Siempre buscamos la manera de ser parte de la obra e interaccionar con los objetos”, dice Sobierajski de las peculiares imágenes que crean, en las que siempre se reservan el papel protagonista. “Es difícil contratar a algún modelo que haga lo que nosotros queremos durante cinco horas, no es igual”, aduce. Además de posar, los dos se ocupan de la fotografía, la dirección de arte y el diseño. Aunque todo su trabajo puede calificarse de poco conservador, en alguna ocasión han destacado el visual que concibieron para Rosa Atlantic, una de las fragancias de D.S. & Durga. “Nuestro objetivo era salirnos del cliché de estas campañas, que sí o sí tienen una modelo o un hombre fornido caminando con el frasco. Queríamos hacer todo lo opuesto: contar una historia real, algo divertido y que impactara”, cuenta. Las dos parejas son matrimonio y residentes en Nueva York, esa “jodida ciudad”. “Todo está hecho en las entrañas de la bestia. Nueva York ha moldeado nuestras vidas y nuestra visión del mundo”, explican David y Kavi en su web. Las oficinas de D.S. & Durga se encuentran en el Brooklyn Navy Yard y viven en Bedford-Stuyvesant (o Bedstuy, como le dicen los vecinos), otro barrio del gentrificado distrito que pasará a la historia por ser el lugar en el que se criaron Jay-Z, el director Spike Lee y la rapera Lil’Kim. Cruzando el puente de Manhattan, en la intersección de Mulberry y Prince Street, abrieron su primera tienda en febrero. En una estantería negra de acrílico están expuestas las velas y los geles y lociones para el cuerpo. Las fragancias, las pastillas de jabón y los ambientadores para el coche descansan en una mesa de hormigón, aunque la estrella es una lámpara fabricada por encargo a Entler, un estudio de Los Ángeles que diseña sus piezas en cerámica. Sus formas orgánicas contrastan con la dureza del estilo brutalista del interiorismo, un proyecto de Kavi en la colaboración con K&CO. A un minuto andando queda el famoso Café Gitane. David trabajó allí y guarda muy buenos recuerdos. Casi tan buenos como los que conserva del día de su boda. Una ocasión tan especial era merecedora de una fragancia inédita y D. S. compuso cuatro: “Sir huele como a un abuelo, pero no necesariamente el mío. Fue bastante fácil. Lo que sí me llevó tiempo fueron las tres fragancias en cristal tallado que hice para Kavi”.

D. S. & Durga
El estudio Ikko Ikko concibe y ejecuta los visuales. Foto: cortesía de Leta & Wade

La marca, que causó sensación en la última edición de Pitti Fragranze, el termómetro definitivo de lo más cool en perfumería de autor, ya se vendía en Barney’s, Liberty y los concept stores 10 Corso Como y Apropos. En España, las primeras en apostar por el talento de la pareja han sido Nadia en Madrid y Hunky Dory Laboratory en San Sebastián. De momento, habrá que conformarse con las fragancias (el resto de productos aún no se distribuyen en Europa). Algo es algo.

Fotografía Cortesía de D. S. & Durga