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Libertad ante todo

Para muchos perfumistas componer fragancias exitosas comercialmente es incompatible con la creatividad, pero no es el caso de la francesa Anne Flipo.

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El 7 de febrero lo recordará como uno de los mejores días de su vida. Estaba festejando que IFF, una de las compañías punteras en el desarrollo de fragancias, le concedía el título de “maestra perfumista”, cuando le confirmaban que Yves Saint Laurent Beauté se quedaría con su Boyish. “Disfruté como nunca con los discursos y los aplausos. Y una hora después me sentí completamente eufórica al conocer que había ganado. Tras muchos años de trabajo ha sido una alegría inmensa saber que esa gran nota iba a poder deslumbrar por fin”, dice Anne Flipo.

Boyish era el nombre en clave que le puso a la nueva fragancia de la marca y, muy posiblemente, su lanzamiento más importante del año, Libre. Un fougère dirigido a las mujeres. “Significa helecho en francés. Es un acorde que está presente de manera sistemática en las creaciones masculinas. La innovacción de Anne consistía en combinarlo con notas muy femeninas, sensuales y opulentas, como la flor de azahar”, explica el perfumista Carlos Benaïm, autor de clásicos como Calvin Klein Eternity For Men o Prada Amber. De esta flor blanca, concretamente de la flor del naranjo amargo, se extrae un aceite esencial conocido como nerolí, un olor muy querido por Flipo desde que lo descubrió adolescente: “Tenía quince años y estaba de visita en casa de una amiga que vivía en una preciosa mansión del siglo XVI con invernadero. Si cierro los ojos, todavía puedo ver la estancia. Desde entonces busco constantemente esa nota. Es lo más sensual que me he encontrado jamás”.

Anne Flipo

Flipo invitó a Benaïm a unirse al proyecto. Lo llamó Boyish porque representa “mucho de lo que soy. En mi interior reside una parte masculina que me permite disponer de mucha libertad en cuanto a mi manera de ser. Me siento más femenina, seductora y auténtica cuando visto pantalón”, cuenta sentada en la terraza adyacente al hotel Santo Mauro que L’Oréal, el grupo al que pertenece Yves Saint Laurent Beauté, ha transformado en galería efímera. Detrás de la pared que recorre los hitos estilísticos de la firma de moda se esconde el televisor en el que se ha proyectado la campaña de Libre. El secretismo que rodea al lanzamiento es una prueba irrefutable de lo alto que han apostado. No podemos compartir nada de lo que han mostrado hoy aquí hasta la fecha que indica el documento que hemos firmado a la entrada. En el anuncio impreso Dua Lipa, la “Madonna de la Generación Z”, viste de esmoquín, dos prendas que Yves tomó prestadas del guardarropa masculino para empoderar a las mujeres. Flipo, que lleva camisa negra y traje de chaqueta negro –con pantalón, por supuesto– asegura que serlo nunca le ha resultado un obstáculo, aunque se mueve en en una profesión generalmente dominada por hombres.

Nacida en la región francesa de Picardía, estudió en Versalles, en el ISIPCA. Allí, trasteando con olores “raros”, tuvo una “revelación”: “Lo que que resulta verdaderamente difícil y requiere mucho tiempo es convertirte en una auténtica perfumista, en dominar –o intentar dominar– el arte de formular. Yo empecé con Annick Menardo y Christine Nagel, ambas con una carreras impresionantes. Y personas como Joséphine Catapano, Sophia Grojsman, Sophie Labbé, Domitille Bertier, Juliette Karagueuzoglou, Nelly Hachem, y la nueva generación, con Fanny Bal y Caroline Dumur, son una fuente de inspiración [en 1983 Grojsman también se saltó las reglas creando una fragancia de rosas, pasadas de moda en aquel momento. Las empolvó con un toque de violeta y ahí nacía París, otro triunfo de Yves Saint Laurent]”. La web The Perfume Society recordaba que Catapano fue mentora de Grojsman, “en una época en que a los perfumistas no se les permitía salir del laboratorio, su nombre no se aparecía en los frascos, y mucho más si eran mujeres”. Sin embargo, en esta mañana de junio, Flipo acapara toda la atención. Cierto es que no se ha visto obligada a competir con la fama mundial de Lipa, a la que solo hemos podido ver en pantalla, pero también es cierto que se encuentra dentro del reducido número de perfumistas cuya presencia puede tener un cierto atractivo, ya que varias de sus creaciones –Lancôme La Vie Est Belle, Paco Rabanne One Million– son éxitos comerciales. En contra de lo previsible en una perfumista consagrada, no le fastidia tener que seducir a la masa y tampoco está de acuerdo en que vaya reñido con la creatividad, aunque tenga que buscar una salida que sea adictiva desde el primer segundo. “Hay que partir de una idea muy potente –como fue el caso de Libre– y garantizar la coherencia de principio a fin, de manera que la historia que se narre pueda comprenderse de inmediato, sin explicaciones. A partir de ahí es preciso modelar y contrastar las ideas y, de este modo, llegar a quienes todavía no se han dejado seducir”, opina Flipo. Mientras Nagel, con la que coincidió en la empresa Quest, se dedica en exclusiva a formular las fragancias de Hermès, la francesa acostumbra a trabajar en varios proyectos a la vez, por lo que es importante para ella darse un respiro: se toma la primera hora de la tarde para meditar, y los fines de semana procura desconectar el olfato. “Necesito tener ciertas formas de silencios. Es mi modo de trabajar. Aprendí a conocerme y practico mucho la meditación. Libero espacio para poder aprovechar al máximo mi intuición”, dice. Hablando de libertad, le menciono que Francis Kurkdjian declaró a la revista Nez que ni siquiera con su propia marca se sentía ajeno a la presión de las ventas porque son las que sostienen el negocio. Flipo responde que, para ella, vender nunca ha sido un problema: “Al contrario: siempre ha sido el factor que me ha impulsado a seguir adelante. Cuando formulo mis fragancias creo mi propio espacio de libertad”.

Fotografía Rodrigo Quirante