Pueblos fantasma de España (y del mundo)

Existen cientos de pueblos que se encuentran abandonados por diferentes causas: la mano del hombre, conflictos políticos o económicos, etc. Hoy te traemos una lista de algunos de estos pueblos que guardan historias muy interesantes.

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Cientos de ciudades han desaparecido a lo largo de la historia. Algunas causas de estos movimientos de población están relacionadas con las guerras, los desastres naturales o la codicia del hombre. A pesar de que estén abandonados, algunos de estos pueblos fantasma se mantienen prácticamente intactos, por lo que levantan mucha expectación entre los turistas, que quieren conocer la historia que ocurrió en ellos. Pueblos como los que hoy te traemos reciben cientos de miles de visitas de historiadores y curiosos a lo largo del año.

Pueblo de Belchite

Belchite

Belchite es el primero de estos pueblos que hoy te contamos. Es un municipio cercano a Zaragoza y fue conocido por albergar capillas, palacios renacentistas, iglesias, monasterios y varios sitios de interés arquitectónico. Durante la Guerra Civil española el pueblo fue bombardeado dejando un balance de más de 6.000 muertos en apenas 15 días. Después de la guerra, Belchite nunca fue reconstruido y a día de hoy se mantiene prácticamente igual que en 1939. La solución que planteó Franco fue la de construir un nuevo pueblo al lado, manteniendo el antiguo. Este nuevo municipio se conoce como Belchite nuevo. Las ruinas del anterior se mantienen como recuerdo de la contienda. Aun se puede pasear por sus calles e imaginar el horror de los que allí habitaron algún día durante la guerra.

Pueblos fantasma. Seseña

Seseña

Seseña, a poco más de 30 kilómetros de Madrid, es conocido por ser una ciudad fantasma. Es el caso más actual que existe en España y está relacionado con la crisis inmobiliaria y con el derroche de dinero por el parte del empresario Francisco Hernando, conocido como “El Pocero”. Inicialmente el empresario prometió construir unos 13.500 pisos. Tan solo se construyeron 5.000 de los cuales un gran porcentaje ha tardado más de 10 años en venderse u ocuparse.

Fuera de nuestras fronteras también existen ejemplos de pueblos abandonados, algunos de los más significativos son los siguientes:

Pueblo de Kolmanskop

Kolmanskop

Kolmanskop es uno de estos ejemplos. Se trata de una pequeña ciudad fantasma que pertenece a Namibia y que se abandonó a principios del siglo XX, tras la Primera Guerra Mundial. Kolmanskop era un pueblo minero que explotaron los alemanes cuando Namibia fue colonia de los germanos. Una vez agotados los minerales que los alemanes querían, simplemente se abandonó el pueblo y se fueron a otro para seguir buscando diamantes. Debido a las condiciones climatológicas de viento y al encontrarse en un terreno arenoso, poco a poco las casas del pueblo se han ido enterrando hasta adoptar un aspecto muy singular.

Pueblo de Bodie

Bodie

Bodie es un pueblo fantasma de California. Si estás de viaje por la costa oeste de los Estados Unidos, te recomendamos que te acerques a ver este pueblo abandonado. La villa nació como consecuencia de la fiebre del oro de California. En 1859 se construyó el primer asentamiento en el que convivían unas 20 personas. Pocos años después el pueblo tenía más de 10.000. Nuevamente, cuando se extrajeron todos los minerales, el pueblo se abandonó y quedó sin habitantes. Hoy en día se puede visitar como una atracción turística.

Pueblo de Pripiat

Prípiat y Chernóbil

Un caso muy significativo es el de la ciudad de Prípiat. Esta historia está vinculada a la Central Nuclear de Chernóbil. Durante la década de los 70, se construyó un pueblo para los trabajadores de la central que pronto se convirtió en una gran ciudad de la URSS.

16 años después de la inauguración la ciudad ya tenía una población superior a la de 40.000 personas que llegaron atraídas por el desarrollo de la ciudad, el clima templado y el suelo fértil. Desde el primer momento se construyeron edificios, museos, colegios, parques, cines y restaurantes.

En abril de 1986, el peor accidente de la historia de la energía nuclear sacudió la ciudad ya que el reactor de la Central Nuclear de Chernóbil explotó. La población se vio en la necesidad de abandonar sus viviendas debido a la gran radiación y los animales tuvieron que ser sacrificados para que no se produjeran alteraciones genéticas en la descendencia. A día de hoy, las casas están invadidas por la vegetación y no se escucha a nadie por las calles de la ciudad de Prípiat.