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El paraíso de los anticuarios está en l’Isle sur la Sorgue

Un pequeño pueblo de la Provenza y uno de los grandes centros de anticuarios del mundo.

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l'Isle sur la Sorgue

A l’Isle sur la Sorgue hay que ir con el maletero vacío. No es una sugerencia, es casi una obligación. Porque resulta imposible salir de allí sin caer en la tentación de llevarse alguna de las mil maravillas que se encuentran en este pequeño pueblo repleto de antigüedades y objetos de todos los tiempos: desde muebles vintage y grandes espejos a botellas, frascos y vajillas de porcelana pintada. Desde libros antiguos a majestuosas estatuas, pasando por viejos letreros de tiendas cuyos días de gloria quedan ya lejos.

En total, más de 300 anticuarios tienen negocio permanente allí. Abren todo el año de viernes a lunes, pero es durante la Semana Santa y el 15 de agosto cuando la concentración supera los 500, y este rincón de la Provenza se convierte en la feria más grande de toda Europa, llegando a los 100.000 visitantes. Se organizan en villages, antiguas fábricas reconvertidas ahora en auténticas “cuevas de Alí Babá” que hay que recorrer sin prisa para descubrir tesoros. “Porque hay piezas que van desde un euro hasta los 100.000 –nos cuenta Jacques Chalvin, uno de los organizadores– y esto crea una atmósfera particular que reúne gente de todas las clases sociales”. 

Chalvin nos asegura, además, que es allí donde nacen las tendencias: “Ahora atrae el mobiliario industrial y también los objetos de los años 60 y 70”. Y que si este lugar ha sobrevivido a grandes centros de anticuarios como Londres o París es porque “conserva un encanto que gusta a profesionales y visitantes”.

l'Isle sur la Sorgue. Abadía de Sénanque
Abadía de Sénanque.

Pero eso es ahora. En otro tiempo, l’Isle sur la Sorgue vivía de la pesca y de la importante industria de la lana, con sus canales y molinos de agua que todavía podemos ver. De hecho, en 1890 había un único anticuario: Joseph Légier, y no fue hasta 1966 que su hijo René pensó en organizar por primera vez una feria de esta temática. Fue con su amigo Albert Gassier, reuniendo a 14 profesionales más y enviando 2.000 invitaciones. Un periodista se hizo eco de la noticia… et voilà, el evento se convirtió en un auténtico éxito de visitantes. Así que decidieron no solo repetir, sino hacer dos ediciones cada año. La tercera generación de Légier –Nathalie– explica a T Spain que entonces vendían “todos los objetos de decoración que encontraban en la región, como armarios, cómodas, mesas y aparadores”.

El primer village abrió en 1978, el segundo en 1979… y hoy hay ya una docena en los que se mezclan antigüedades con objetos de decoración y arte vintage y contemporáneo. “Recibimos compradores de todas partes del mundo en busca de una pieza que les haga vibrar”. Muchos son norteamericanos, pero también italianos, belgas, ingleses y, por supuesto, asiáticos. Le preguntamos a Nathalie si realmente vale la pena invertir en estos objetos. “Los viejos anticuarios lo tienen claro: es mejor comprar y almacenar que dejar dormir el dinero en una cuenta bancaria”. Y tras este consejo solo nos queda hablar de los domingos… ¡ay, los domingos! Porque las calles de l’Isle se llenan todavía más con un rastro y un mercado provenzal que invade cada rincón de quesos, embutidos, foies, jabones, cestos y telas de todos los colores y estampados. Lo dicho. Deja libre el maletero y busca fecha.

Visita antiquesartandyou.com.

l'Isle sur la Sorgue
Explosión de color. Los puestos de frutas frescas de la zona se mezclan con los de viejos vinilos y antigüedades. Pero no es el único atractivo: los campos de lavanda de la Provenza esperan también al visitante.

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Fotografía Xénia Lobo