20minutos

Lujo e historia en la ciudad imperial

El palacio donde vivió la emperatriz Eugenia de Montijo es ahora un hotel de lujo en pleno centro de Toledo. A través de un trabajo de investigación, se ha conseguido plasmar la esencia de la época sobre sus paredes. Sigue leyendo y conoce todos los detalles con nosotros.

Compartir

No hay nada que nos guste más en la Redacción que el diseño, y si eres lector asiduo lo habrás comprobado en iniciativas que nos han enamorado, como la de transportar la tenue luz del norte a tu salón o la idea de renovar las aulas de aprendizaje con un nuevo mobiliario. Si hablamos de remodelaciones y compartes los mismos gustos que nosotros, el último proyecto del Hotel Eugenia de Montijo, renovado por el estudio Leitmotiv Design, no te pasará desapercibido.

En esta ocasión, debemos adentrarnos en Historia de España si queremos entender qué es exactamente este nuevo hotel de Toledo. Nuevo, relativamente, pues se trata del histórico palacio de Eugenia de Montijo, un edificio de corte renacentista rehabilitado en el siglo XIX y con vestigios de las culturas romana y mudéjar. Ahora, el inmueble reabre sus puertas con el nombre de Hotel Eugenia de Montijo tras una remodelación estética que recrea la vida y la personalidad de la emperatriz granadina.

Hotel Eugenia de Montijo

Las distintas estancias del hotel, con reminiscencias francesas, obras de arte tanto antiguas como contemporáneas y detalles en color azul Tiffany’s —el favorito de Eugenia de Montijo—, hablan de su pasión por la moda, de su papel en la corte de París y de su faceta social. Además, pertenece a la marca de lujo Autograph Collection del grupo Marriott y catalogado como cinco estrellas, el Hotel Eugenia de Montijo alberga 40 habitaciones, un restaurante de cocina local, un cóctel-bar y un spa erigido sobre restos arqueológicos de los siglos I y XV.

La infraestructura, que se encuentra en el centro histórico de Toledo, lo convierte en un hotel boutique que fue el palacio de la emperatriz de origen granadino durante el siglo XIX. Su fachada y estructura principal, de estilo renacentista, datan del siglo XVI, aunque en él se han encontrado vestigios de construcciones y usos anteriores: restos de la Edad de Bronce (del siglo II a.C.), una alcantarilla romana del siglo I d.C. y arcos de un palacio gótico-mudéjar del siglo XV que pueden verse desde su spa. Tras una primera restauración (que tuvo lugar en tiempos de Eugenia de Montijo y lo transformó en el actual palacio contemporáneo), en 2006 fue rehabilitado y convertido en establecimiento hotelero. Hoy, bajo el sello de calidad del grupo Marriott, reabre sus puertas completamente redecorado por el estudio madrileño Leitmotiv Design y con la intención de revivir en sus estancias la vida y el carácter de la ilustre mujer a la que debe su nombre.

Hotel Eugenia de Montijo

“En la construcción pasamos por algunas fases de tensión: hubo que hacer una excavación, pues al iniciar la obra aparecieron muchos restos arqueológicos, desde la Edad de Bronce hasta estructuras murarias de edificaciones de diferentes siglos”, cuenta Nuria Martínez Sainz de Aja, directora general de Fontecruz Hoteles. “Hubo que detener la construcción durante 3 meses y unos arqueólogos hicieron una excavación a cielo abierto y documentaron todos los restos”.

La emperatriz que da nombre a este hotel fue una mujer fuerte, con carácter y adelantada a su tiempo. Su singular belleza (de cabello rojizo y ojos azules) da la bienvenida a los huéspedes a través del gran tapiz de cristales bordados con su retrato que preside la recepción. “Llegas por las calles estrechas a la entrada del hotel y un retrato de la emperatriz te da la bienvenida”, comenta Sainz de Aja. El lugar alberga muchas referencias que se ven en sus espacios, algo que ha significado “un arduo trabajo de investigación”.

En esta estancia hay reminiscencias de su pasión por la moda tanto en el mostrador (con detalles que recuerdan a las plumas de los vestidos de la época) como en las lámparas (la interpretación de un collar de perlas realizado por un pequeño artesano de Madrid) y los apliques, con forma de corsé. Aquí destaca además un imponente artesonado de madera policromada originario del siglo XIX. Por su parte, el lobby del hotel cuenta con suelos de mármol, columnas y un gran lucernario de vidrio emplomado al estilo de los grandes hoteles de principios del XIX, que representa la época dorada de Eugenia de Montijo en la corte de París.

“Cabe destacar el arte de Eugenia de Montijo ubicado en el lobby. Por primera vez, es representada en esa gama cromática (los cuadros de la segunda mitad del siglo XIX hacían uso de unos muy distintos), pintura contemporánea en su composición, sin escenario más que un volumen como pieza de asiento”, afirma Leonor García Tena, directora creativa de Leitmotiv Design.

“Hubo que hacer una excavación, pues al iniciar la obra aparecieron restos arqueológicos desde la Edad de Bronce hasta estructuras de edificaciones de diferentes siglos”, cuenta Nuria Martínez Sainz de Aja, directora general de  Fontecruz Hoteles

¿Y la comida? Aparte de la comodidad de la habitación, la gastronomía en un hotel es muy importante para que los huéspedes se sientan como en casa. Por ello, los desayunos se sirven en formato bufé con zumos naturales y frutas frescas de temporada, embutidos y quesos locales, panes artesanos de un obrador de Toledo, repostería casera, huevos al gusto y cafés ecológicos en cápsulas biodegradables —en línea con las tendencias actuales—, recrea el vestidor de la emperatriz mediantes espejos, biombos, pamelas y un bonito papel pintado de temática paisajista que hace referencia a su afición por la cacería.

Además del desayuno, reconocido como la comida más importante del día, el Hotel Eugenia de Montijo alberga un restaurante abierto al público que lleva el nombre del que fuera el padre de la alta costura y diseñador de cabecera de la emperatriz: el inglés Charles Frederich Worth. Considerada como una auténtica it girl de su época (las nobles copiaban sus estilismos), a Eugenia de Montijo se le atribuye la creación del miriñaque, un armazón de aros metálicos que liberó a las mujeres del XIX de las enaguas y estilizó la figura femenina. Por ello, la decoración del restaurante está dedicada al hombre que la tomó como musa a través de un cierto aire de club británico en el que predomina el verde british racing de las paredes, en contraste con los alfarjes policromados del techo.

Hotel Eugenia de Montijo

La última —y no por ello menos importante— estancia fundamental que no podemos olvidar presentar es la zona de gimnasio y spa con cuatro cabinas de masajes (una de ellas doble) y un circuito termal desde el que pueden verse los arcos del palacio gótico-mudéjar que fue el edificio en el siglo XV y una parte del alcantarillado romano que pasó bajo sus cimientos en el siglo I.

La descripción del Hotel Eugenia de Montijo no puede pasar desapercibido para nadie, sobre todo si eres un amante del estilo clásico. ¿Te has quedado con ganas de saber más acerca de este santuario de lujo e historia? A continuación, te dejamos una fotogalería para que no te pierdas ningún detalle: