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Tristán Domecq, gestor de interiores

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Tristán Domecq
Tristán Domecq posa frente a la escalera de nuestra redacción.

Cuando Tristán Domecq llega a nuestra redacción lo hace pegado a su teléfono móvil. Es normal, no debe ser fácil gestionar un estudio con más de una veintena de personas y llevar las riendas de decenas de proyectos al mismo tiempo. Porque aunque este joven gallego de sonrisa amable no hace ni cinco años que montó su propio estudio, su incansable dedicación y pasión por el trabajo le ha llevado a colocarse como uno de los nombres más prolíficos de la decoración actual. La clave de su éxito él mismo nos la cuenta más adelante, aunque viendo la combinación de estilos de sus interiores –clásicos, modernos y atemporales al mismo tiempo– nos lo podemos imaginar. Además, después de posar en nuestra escalera nos habló de sus curiosos inicios, sus influencias y su proyecto soñado.

¿Eres una persona diurna o nocturna? 
Totalmente diurna.

¿Qué querías ser de pequeño, aparte de tu profesión actual? 
Quería ser jardinero o arquitecto, después fui orientándome hacia el interiorismo.

¿Cuándo te diste cuenta de a qué te querías dedicar?
Cuando terminé el colegio. Veía el camino complicado, así que decidí estudiar ADE y ya después me buscaría la vida.

¿Qué hay siempre en tu mesilla de noche?
Flores.

¿Sin qué no puedes salir de casa?
Mi mochila, que llevo siempre, la agenda, cartera y un metro.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
La combinación de ambas es perfecta. Así que los dos.

¿Cuál es tu objeto favorito en la casa?
Un coral que me acabo de comprar.

¿Y la estancia?
La cocina, sin duda, es el centro de la casa.

¿Qué libro estás leyendo ahora?
Ninguno en concreto. No me gusta leer libros. Veo libros que me compro de interiorismo, historia o arte y leo prensa económica, sobre todo. Me encanta.

De las ciudades en las que has estado, ¿cuál es la que más te ha impactado arquitectónicamente hablando? 
Sin duda, de las que he conocido, Nueva York. Me encanta el contraste de edificios modernistas con postmoderno y moderno a la vez.

¿Qué ciudad te gustaría visitar?
Nueva Dheli, tengo ganas de ver caos.

¿Qué edificio quieres ver en persona?
Las Pirámides de Egipto.

El café, ¿en vaso o en taza?
(Risas) En vaso.

¿Cuál es tu mayor logro en la vida?
Trabajar en lo que me gusta.

¿Qué época histórica te gustaría haber vivido?
Los años 20.

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Ahora mismo, dedicarle tiempo a poner bonita mi casa, me acabo de mudar.

¿Practicidad o estética?
Estética….(risas) aunque a veces tienes que luchar contra la practicidad.

¿Una obra pictórica que te haya marcado?
El Jardín de las Delicias, de El Bosco.

Tristán Domecq
Gracias a la combinación de su creatividad y conocimientos de gestión, el estudio de Tristán Domecq ha tenido un crecimiento exponencial.

Llegaste al mundo del interiorismo después de ser Product Manager en Inditex, lo que a priori parecen mundos muy separados. ¿Qué pasa en tu vida para que de repente decidas dejar lo que estabas haciendo y dedicarte de lleno a esta profesión?
Al final no hacía lo que me gustaba. Estaba con el tema de la gestión, pero no con el interiorismo y la construcción. Cuando uno tiene una inquietud, es a lo que aspiras, a hacer lo que realmente te gusta. No tiene más matiz que ese (se ríe). No tenía nada que ver con lo que estaba haciendo, pero bueno, te lanzas y punto.

Dentro de ese mundo tenías de referente a tu familia: tu madre y tu abuela se han dedicado a ello, y también tienes arquitectos y constructores en la familia. ¿Te fijas en ellos?
Todo ayuda porque lo ves en casa. Mi abuela lo hacía como hobby. Mi madre lo hacía como profesión. Es algo que estás viviendo en casa todo el tiempo.

¿Cuál es la lección más importante que aprendiste de ellas?
Que me atreviera, que no es poco.

Montaste tu propio estudio en 2012, en plena crisis. ¿Eso fue para ti una dificultad añadida o una oportunidad de mercado?
Realmente ni pensé si era una oportunidad o no, me salió de casualidad. Cuando yo empecé a hacer eso no pensé que fuera a ser mi profesión. Fue todo un cúmulo de circunstancias, una casualidad. Hice un trabajo, me salió bien y a raíz de eso me salieron muchos más trabajos. Entonces dije: “oye qué bien, esto es lo que quiero hacer”. Pero no lo programé.

Ese trabajo primero, si no me equivoco, fue una casa que compraste para ti y luego vendiste. ¿Cómo fue eso de desprenderse del primer trabajo tan rápido?
No fue nada difícil, porque eso era lo que me hacía tener más trabajo después.

Además, creo que en esa obra hiciste de todo, hasta tirar paredes.
Sí, hice de obrero, de carpintero, tiré tabiques… Ahí fue cuando aprendí de todo porque yo no tenía ni idea de nada. Solo era aficionado, leía foros de arquitectura, de interiorismo, de construcción, pero realmente no tenía ni idea de nada. ¿Quién me iba a coger a mí en prácticas para hacer algo que ni había estudiado? (se ríe). Aprendí desde abajo. Sin eso no podría hacer lo que hago ahora.

¿Es el mayor reto al que te has enfrentado?
Sí. Y sin saber que era un reto, lo mejor de todo.

¿Sigues siguiendo la estrategia de comprar una casa para ti y luego cambiarla completamente para luego desprenderte de ella o ya te has asentado en una?
No, asentado no estoy en ninguna. Me acabo de mudar ahora, pero como cualquier interiorista, luego te aburres del espacio. Es necesario cambiarte, vender, alquilar… Realmente después de eso decidí vivir de alquiler. Me di cuenta de que no iba a funcionar. Ahora he decidido comprarme otra casa y ésta, de momento, es definitiva. Pero para mí definitiva, es, por lo menos un año (se ríe).

Desde que comenzaste, el crecimiento de tu estudio ha sido exponencial. ¿Crees que se debe a la combinación de tus conocimientos de gestión con la parte más creativa?
Yo creo que sí. Hay gente muy buena pero que le falta gestión empresarial. Algunos no llegan lejos porque les falta esa parte. Nosotros tenemos un equipo de interiorismo, yo me dedico un poco a las dos cosas, pero al final, cuando tienes un volumen grande es más gestión de equipo que directamente estar a pie de obra. La gestión es muy importante.

¿Y qué te divierte más, diseñar o gestionar?
Me divierte todo. A mi me va la marcha. Lo divertido de mi trabajo es que puedo estar por la mañana en una visita de obra limpiando a, de repente, a las cuatro de la tarde, pagando las facturas. Ese es mi día a día.

En un mercado en el que cada vez hay más estudios de interiorismo, ¿cómo diferenciarse del resto?
Pues no sabría contestarte, la verdad. Nosotros hacemos nuestro trabajo como creemos que hay que hacerlo. No nos fijamos en cómo lo hacen los demás, salvo en cosas que podamos aprender. No nos fijamos, tampoco, en cómo se gestiona. Hacemos lo que nos sale hacer.

Quizás es el estilo atemporal con el que siempre te defines.
Nuestro objetivo es hacer siempre espacios vividos, acogedores. Ese siempre es el lema. Hemos tenido incorporaciones al estudio y, cuando ya tienes un estilo marcado, aunque lo estemos renovando constantemente, se nota que al final hay una esencia. La gente se impregna rápido.

En el interiorismo, al igual que en la moda, es habitual dejarse llevar por las tendencias y caer en las modas. ¿Es fácil dejar eso a un lado y desarrollar un estilo propio y atemporal?
No, no es fácil, porque al final siempre estás influenciado aunque no quieras. A mi, de hecho, no me gusta seguir mucho las modas, y creo que si marcas una casa mucho en una moda te acabas aburriendo muy rápido. Una casa no es para aburrirse muy rápido, independientemente de que yo de la mía me aburra muy rápido (se ríe). Una persona sólo ve su casa. Cuando haces 30 casas estás viendo 30 veces la misma, entonces si marcas mucho el estilo de una moda te aburres rapidísimo. Intentamos huir de eso, aunque es inevitable dejar pinceladas de lo que es tendencia. No es que uno diga “se lleva esto” y vayamos detrás todos como borregos.

Tristán Domecq
Atemporal, clásico y moderno a la vez. Así es el estilo de Tristán Domecq.

El cliente que te reclama, ¿sabe bien lo que quiere o necesita una guía?
Hay de todo. Hay gente que sabe muy bien lo que quiere pero no sabe ejecutarlo y entonces delega. Luego hay gente que cree que sabe lo que quiere, no tiene ni idea y encima no delega. El resultado no suele ser muy óptimo cuando ocurre este caso.

¿La influencia de redes sociales como Instagram o Pinterest provoca este fenómeno? 
Eso que estás diciendo es muy importante. Está muy relacionado con lo de las modas. Normalmente las modas llegan al profesional mucho antes que al cliente final. Por lo tanto, cuando al cliente final le llega una moda muy marcada, el profesional ya está aburrido de ella. Te llegan con: “He visto esto en Pinterest que me encanta”. Y tú ya vomitas, porque lo has hecho 50 veces antes. Ese es un poco el conflicto.

¿Tu usas Pinterest o Instagram para encontrar inspiración?
La verdad que Pinterest lo uso poco. Utilizo más Instagram. Es donde yo me meto, no paro de buscar cosas y voy enlazando una con otra. Veo a otros bloggers que suben cosas y ahí tienes el mundo entero.

¿En qué otros sitios buscas inspiración?
Principalmente en viajes, sitios que visito e Instagram sobretodo. Más que inspiración, coges muchas ideas, pero no las copias. Por ejemplo, se puede coger una cromática de un espacio y luego lo reproduces de otra manera.

¿Cómo te enfrentas a un proyecto nuevo? ¿Es el espacio el que manda?
Depende de como sea el espacio. Hay espacios que mandan, otros no merecen la pena y es mejor tirarlo todo y rehacerlo… Los huecos de las ventanas también son muy importantes, qué concepto de casa quieres tener, si quieres una casa contemporánea o si quieres una casa antigua o señorial… Todo eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de crear un espacio.

En muchos de tus proyectos reutilizas muebles que ya había, piezas o elementos como suelos, que dan un toque más clásico.
Sí, pero lo clásico lo hacemos tendencia. Es ese rollo lo que hace que al final sea una casa muy vivida y personal.

Que no sean de revista.
Exacto. Eso es lo que siempre defendemos.

El riesgo está en que luego, el que va a vivir ahí, puede darle la vuelta completamente.
Sí. Eso es un drama.

¿Hay alguna pieza que te guste siempre repetir para dejar tu marca personal?
Siempre ponemos una lámpara de bolas, y es un símbolo bastante nuestro. La tenemos por todos los lados: en el despacho, en el estudio y en muchas de las casas que hacemos. Creo que el proveedor ha vendido muchas lámparas gracias a nosotros porque le etiqueto en Instagram (se ríe).

Creo que tu proyecto futuro más deseado es hacer un hotel. ¿Qué tienen los hoteles que tanto apasionan a los interioristas?
Pues no lo se realmente. Yo antes de dedicarme a lo que hago hoy quería tener un hotel. Puede estar por ahí la relación. Pero no quiero que alguien me contrate para decorarle el hotel, quiero que el hotel sea mío.

Al final, un hotel es como hacer muchas casas en una.
Ese sería el objetivo. Por eso querría hacer un hotel, para cambiar el concepto y que fuera más casa que hotel, pero con un servicio de hotel.

¿Y en qué proyectos te encuentras metido ahora mismo?
Ahora estamos haciendo un restaurante, que es el primero que vamos a hacer. Me apetece mucho. Es un salto de aprendizaje, sobretodo.

Tristán Domecq
La escalera de nuestra redacción fue testigo de la dedicación incansable de Tristán Domecq a su trabajo.

Fotografía Elisa Lorenze