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Ricardo de la Torre, interiorista de principio a fin

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. Esta vez nos visita Ricardo de la Torre, un interiorista amante de los viajes y de la decoración llevada al extremo.

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Ricardo de la Torre
Ricardo de la Torre posa en la escalera de nuestra redacción.

Cuando una echa un vistazo al currículum de Ricardo de la Torre enseguida se da cuenta de que nos encontramos ante un interiorista todoterreno. Viviendas, locales comerciales, restaurantes, hoteles… nada parece resistirse a este amante de la decoración al que siempre le gusta dejar parte de su personalidad en cada uno de sus proyectos. Con un estilo que él mismo define como ecléctico, la otra gran pasión de su vida, viajar, es fuente de inspiración constante en todos sus diseños, los cuales siempre cuida hasta el más mínimo detalle. De todo esto (y mucho más) nos habla mientras posa en #laescalera de nuestra redacción. Todo listo que despegamos.

¿Eres una persona diurna o nocturna?
Diurna.

¿Qué querías ser de pequeño, aparte de tu profesión actual?
Siempre quise ser arquitecto e interiorista. De pequeño hacía planos de las casa de una maquetas de trenes que había en casa.

¿Cuándo te diste cuenta de a qué te querías dedicar?
Desde que tengo uso de razón.

¿Qué hay siempre en tu mesilla de noche?
Un vaso de agua, un cargador y un libro.

¿Sin qué no puedes salir de casa?
Sin el móvil, es mi medio de trabajo.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
De las dos clases. Me gusta la mezcla de diseños de diferentes épocas.

¿Cuál es tu objeto favorito en la casa?
Un buen sofá cómodo y confortable.

¿Y la estancia?
La cocina.

¿Qué libro estás leyendo ahora?
El príncipe de la niebla.

De las ciudades en las que has estado, ¿cuál es la que más te ha impactado arquitectónicamente hablando?
Todas las ciudades que he visitado me han impactado. Lo que las hace diferente son sus culturas, que se ven reflejadas en su arquitectura.

¿Y la construcción que te ha dejado boquiabierto?
Los andamios fabricados con bambú.

¿Qué ciudad te gustaría visitar?
Tokio.

¿Qué edificio quieres ver en persona?
El Hermitage de San Petersburgo.

¿A quién consideras tu héroe/heroína?
A mis padres.

El café, ¿en vaso o en taza?
En taza.

¿Cuál es tu mayor logro en la vida?
Poder dedicarme a lo que me gusta.

¿Qué época histórica te gustaría haber vivido?
La época victoriana.

¿Qué haced en tu tiempo libre?
Viajar.

¿Practicidad o estética?
Las dos cosas pueden ir de la mano.

¿Una obra pictórica que le haya marcado?
Toda la obra de Basquiat.

Ricardo de la Torre
Enamorado de los viajes, Ricardo de la Torre encuentra inspiración en otras culturas.

Siempre defines tu estilo como ecléctico. ¿Qué significa para ti el término ecléctico más allá de mezclar cosas diferentes?
Ecléctico es adaptarte a las necesidades del cliente, y esa necesidad y ese gusto llevarlo a cómo lo ves tú. Soy ecléctico porque puedo mezclar perfectamente el estilo de una personalidad pero llevándolo a mi estilo.

El cliente que va buscando a Ricardo de la Torre, ¿sabe lo que quiere o necesita una guía?
El cliente necesita bastante guía porque si no no me contactaría (se ríe), o también porque ya ha visto cosas mías y sabe como soy, por el boca a boca.

¿Juegas el papel de psicólogo cuando te reúnes con un cliente?
Efectivamente. Todos los decoradores o diseñadores que trabajan mucho con el cliente tienen mucho de psicólogo, la verdad.

Especialmente durante el proceso de negociación, supongo.
Claro, desde la negociación hasta ser su confidente y tomarte un gin-tonic y que te cuente sus historias. O sea, psicólogo total.

Dentro del estilo ecléctico hay un elemento que sueles mantener, que es la madera. ¿Qué significado tiene para ti?
A mí es que me gusta utilizar siempre materiales nobles. Madera, mármoles, cemento. También depende del proyecto. Ahora estamos haciendo bastantes edificios, especialmente proyectos de lujo, sobretodo para clientes venezolanos y mexicanos. Ahí me gusta respetar lo antiguo pero siempre modernizándolo un poco.

También te inspiras mucho en los viajes. ¿Eres un trotamundos?
Sí. En los viajes aprendes mucho, de otras culturas. Me gusta siempre mezclarme con la gente de cada sitio para aprender un montón de cosas. Por ejemplo, de cómo te sirven un té.

¿Después adaptas esos estilos, digamos exóticos, a la estética occidental?
Efectivamente. No es complicado. Gracias a Dios me sale como solo. Siempre estoy creando. Siempre viajo con un cuaderno e incluso, a veces tengo sueños y me despierto y me pongo a dibujarlo antes de que se me olvide, porque los sueños se olvidan (se ríe).

Además de viviendas también has hecho hoteles y tiendas. ¿Qué tipo de proyecto es más agradecido?
Agradecido para mí es el hotel, porque tienes el restaurante, tienes la habitación, tienes una suite que puede ser una vivienda y lo puede ver más gente. El restaurante también es agradecido a su modo, y la vivienda… La verdad es que no puedo decir que ningún proyecto sea mejor que otro.

¿Se afronta igual un hotel de 30 plantas que una casa de 30 metros?
Para mí es absolutamente igual. Incluso en los pequeños se pueden dar más problemas que en los proyectos grandes.

Ricardo de la Torre
Con un estilo ecléctico, Ricardo de la Torre siempre imprime parte de su personalidad en sus diseños.

Aparte de los proyectos de interiorismo también diseñas tus propios muebles. ¿Es una necesidad que surge al no encontrar lo que necesitas en cierto momento?
Sí, porque yo todo lo que hago es “llave en mano”: les busco el piso, lo reformo e incluso les busco el olor de su nuevo hogar, tengo una persona que me los hace. Les pongo las toallas… O sea, vienen simplemente con sus maletas. En muchos de esos diseños, por ejemplo, como una mesa o un sofá, me gusta meter un mueble diferente para que no sea todo igual. Empezó por eso, porque normalmente los proyectos llegan por el boca a boca, las casas son de amigos de amigos, y tener siempre el mismo mueble… pues no. Surgió así y la verdad es que ha ido muy bien.

¿Al hacer estas casas “llave en mano” se tiene en cuenta las modificaciones que va a hacer el dueño con el paso del tiempo?
Efectivamente. De hecho, con los clientes siempre voy a comprar arte. Me voy a Art Basel o a Arco y compramos las piezas importantes. Pero la casa tiene que ser vivida.

Abriste el estudio en 2001 y has pasado por todas las épocas: esplendor, luego crisis y ahora otra vez repunte. ¿Ha afectado a tu carrera profesional?
Personalmente no lo he notado. Porque en las épocas de crisis el inversor extranjero ha invertido más en Madrid. Por eso el 80% de mis clientes son venezolanos y mexicanos. Lo que han hecho es invertir en Europa aprovechando la coyuntura, por lo que no he notado nada. Me he quedado como en línea.

Ese cliente latinoamericano, ¿difiere del cliente español en cuanto a gustos?
Tiene más costumbre de recurrir a un decorador, porque al español le cuesta. Aquí antes solo era para una cierta clase, pero ahora es para todas las clases, aunque ha costado. En Latinoamérica la costumbre del decorador lleva más tiempo y entonces es más fácil.

Y ahora, ¿en qué proyectos estás embarcado?
Pues estoy haciendo una cevichería en Madrid y un edificio de lujo para unos americanos en el barrio de Salamanca y en Chamberí. En cuanto a las viviendas, estoy haciendo una casa en Tulum (México) y también en Miami, pero con los últimos huracanes… Nos han llamado clientes cuando la casa ya estaba acabada diciendo que estaba destrozada, que se la volviésemos a hacer.

Ricardo de la Torre
Ricardo de la Torre posa frente a la escalera de nuestra redacción.

Fotografía Pablo Lorente