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Directo al cielo

El nuevo edificio de la Clínica Pronova hace de la visita al dentista una experiencia casi mística.

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Los motivos circulares se repiten en todos los paramentos de la clínica para dar homogeneidad al proyecto y crear un ambiente de relajación.

Pasar por la consulta del dentista nunca ha sido motivo de regocijo, pero eso podría estar a punto de cambiar. “A pesar de la crisis, hemos seguido creciendo y necesitábamos más espacio. Los tratamientos dentales suelen causar ansiedad y quisimos aprovechar el traslado para crear un entorno que inspirara calma y confianza”, cuenta Libertad Caro, odontóloga y codirectora de Pronova, la monumental clínica a las afueras de Palma de Mallorca que ha proyectado el estudio del interiorista y diseñador industrial Francesc Rifé.

El polígono de Son Morro era el emplazamiento ideal no sólo por el espacio disponible, sino también por su cercanía con el aeropuerto, ya que muchos de los pacientes se desplazan desde Ibiza, Formentera o Menorca. Las nuevas instalaciones debían responder a una estética minimalista que reflejara orden y pulcritud, pero también adaptarse a este entorno. A partir de un sistema prefabricado de hormigón, Rifé ha usado una modulación de piezas ensambladas siguiendo un ritmo de sólidos y vacíos.

Pronova

La valla es el primer elemento en el que introdujo las aberturas circulares que protagonizan el proyecto. Tanto Caro como el doctor Rafael Blanes, propietario de la clínica, querían una construcción que fuera sostenible energéticamente, por eso le pidieron al diseñador que hiciera una “doble piel” en la fachada que dejara entrar la luz, creando a la vez sombras en los cristales que ayudaran a la climatización. Este mismo concepto se extiende al interior con unos paramentos de cristal óptico matizado que se cubrieron de pequeñas perforaciones en diferentes grados de translucidez. “El resultado es un espectáculo de luces que proporciona una sensación celestial y futurista en el interior de los gabinetes”, explica Rifé.

Las consultas se orientaron hacia el jardín por deseo expreso de ambos doctores, que pensaron que la luz natural y las plantas tendrían una influencia positiva en el ánimo de los pacientes y el personal. La recepción, las salas de espera y la de formación y algunos de los despachos están decorados en madera de nogal, con la idea de equilibrar la frialdad del cristal óptico y conseguir una atmósfera íntima, mientras que el laboratorio, la zona de esterilización y el quirófano inteligente se ubicaron en el corazón del edificio para una mayor intimidad.

Pronova

La sala espera infantil cuenta con una zona de recreo y los gabinetes en los que atienden a los más pequeños se pintaron de arriba a abajo en un vigoroso color verde. Rifé admite que, además de ofrecer una experiencia espacial a los pacientes, “queríamos demostrar que un diseño sobrio también te puede llevar a vivir todo tipo de emociones”. Los odontofóbicos irredentos encontrarán otra razón de peso para ponerse en manos de la Clínica Pronova: ofrecen sedación mediante óxido nitroso, también conocido como “el gas de la risa”.

Fotografía David Zarzoso, cortesía de Clínica Dental Pronova