Miriam Alía, diseñando la felicidad

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. En esta ocasión nos visita la diseñadora de interiores Miriam Alía, que llenó todo de luz y color.

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Miriam Alía
Miriam Alía posa en la escalera de nuestra redacción.

Dicen que hoy en día se puede aprender mucho de una persona a través de su cuenta de Instagram. La de Miriam Alía –que en este momento acumula más de 30 mil seguidores– es un espacio donde abundan la luz y el color, exactamente igual que en los interiores que ella diseña. Pero Miriam es mucho más que eso. Ecléctica, transgresora y con una delicada fijación por los detalles, la madrileña ha forjado un estilo propio y reconocible a base de combinaciones de color a priori imposibles y, como nos cuenta más adelante, un gusto exquisito por las lámparas. Sin perder en ningún momento la sonrisa, Miriam pasó por #laescalera de nuestra redacción la cual, a pesar de lo que muestren las fotos, inundó de color.

¿Es una persona diurna o nocturna?
Nocturna, me gusta mucho la tranquilidad de la noche para diseñar.

¿Qué quería ser de pequeña, aparte de su profesión actual?
Periodista.

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar?
Dude hasta el último momento, un día me acerque a conocer la escuela de diseño interior IADE (Institución Artística De Enseñanza) y vi claro que mi sitio estaba ahí.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche?
Mi libro Psicologia del color de Eva Heller. Trata de cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Todo un manual al que siempre recurro cuando estoy diseñando un espacio.

¿Sin qué no puede salir de casa?
Sin el teléfono.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
Moderno.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa?
Las lámparas.

¿Y la estancia?
El salón, el espacio más grande y donde pasamos más tiempo toda la familia.

¿Qué libro está leyendo ahora?
El año del pensamiento mágico de Joan Didion.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando?
La majestuosuidad de Paris.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierto?
Me fascina la muralla roja de Bofill.

¿Qué ciudad le gustaría visitar?
Todavía no he conseguido ir a Berlín.

¿Qué edificio quiere ver en persona?
Las viviendas que Wright proyecto en Los Angeles.

¿A quién considera su héroe/heroína?
Mi madre. Como mujer y madre me doy cuenta de todo lo que ha tenido que hacer por nosotros y de su apoyo incondicional.

El café, ¿en vaso o en taza?
En vaso.

¿Cuál es su mayor logro en la vida?
Ser madre de cuatro niños y poder compaginarlo con mi profesión.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido?
Los años 50, me gusta mucho el aire fifties ó Mid century.

¿Qué hace en su tiempo libre?
Disfruto mucho con música y ponerme al día leyendo revistas y blogs.

¿Practicidad o estética?
Ambos, no me gusta renunciar a ninguno.

¿Una obra pictórica que le haya marcado?
Sin duda la obra de Mark Rothko, su capacidad de impactar y transmitir con la fuerza del color.

Miriam Alía
Miriam Alía, rebosante de felicidad.

Eres familia del decorador Tomás Alía, pero tu no lo sabías hasta que él te lo dijo. ¿Cómo fue la situación?
Pues yo no lo sabía, pero es verdad que el apellido Alía es poco común, y en una reunión con Tomás me comentó que su madre había averiguado de dónde procedíamos todos. Resultó que su madre y mi abuelo son primos.

Desde que lo descubriste, ¿has sentido algún tipo de presión?
No, ninguna. Igual que antes.

Tu estilo es tiene muchos tonos pastel y algún toque fluorescente, colores que a priori chocan entre sí ¿Cómo se pueden combinar para que funcione?
Pues sobre todo lo más importante es una base clara, la luz. No saturarlo todo de la mezcla de colores, sino potenciarlos sobre la base clara.

¿Cuántos colores puedes mezclar en una misma habitación? ¿Hay algún límite o regla?
Ninguna, te das cuenta a ojo. Tres es como el número perfecto, lo que pasa que dentro de la misma cantidad de luz que tiene el color puedes meter más cantidad de colores teniendo un poco hacia el mismo tono.

¿Y dónde pones el límite de fluorescente, que parece que es lo más excéntrico?
Pues yo creo que lo fluorescente sí que debe ser un punto, un toque que dé el puntazo a la decoración, pero no excesivo.

Cuando decoras para alguien, ¿cómo es la conversación para saber qué quiere, qué busca?
Lo primero conocer la casa o el sitio que se quiere decorar y hablar con la persona. Te fijas en su estilo, cómo viste, las piezas que tiene, las que son importantes para ellos, cómo viven, el ritmo que llevan y un poco absorberlo todo. Y luego lo que sí que es importante para mí, que trabajo mucho con el color, es saber un poco la gama cromática de la persona, saber los colores que aborrece, los que le encantan y dentro de eso empezar a crear.

Si no me equivoco eres una apasionada de las antigüedades, ¿cuáles no faltan en ningún ambiente?
Las lámparas. Las lámparas no tienen época, no pasan de moda. Puedes tener una decoración muy moderna y de repente poner una lámpara muy clásica que no va a desentonar.

¿Hablamos de lámpara de mesa, lámpara de techo?
De todo. A mí las que me encantan, que son más escultóricas, son las de techo, sobre todo si los techos son altos.

¿De araña?
Sí. Me gustan más los diseños de los años 50, 60, lámparas sputnik.

¿En tu casa que tienes?
En mi casa tengo sputniks sobre todo. Apliques y de techo.

¿Tienes otras antigüedades?
Tengo una lámpara de pie de Tomasso Barbi, que son unas hojas muy bonitas; unas butacas que compré en París en el mercado de las pulgas… Siempre que viajo intento traer una pieza.

¿Siempre una antigüedad?
Sí. He estado en Milán viendo cosas muy bonitas, en París, Londres…

¿Cuál es la última que has adquirido?
La última…(piensa) Ahí me pillas. ¿Cuál será la última? (Piensa durante un rato) Ah, pues una lámpara de sobremesa.

¿Y de cuál no te puedes deshacer nunca, cuál te sientes más orgullosa de haber conseguido?
Unos apliques que compré en un anticuario de Madrid, El Ocho, y son unos apliques dorados y tienen unas flores y un cristal de Murano. Son espectaculares, tienen un diámetro de 60cm. Son enormes.

Siempre buscas transmitir con tus espacios felicidad, ¿cómo se consigue transmitir felicidad a través de un espacio?
Primero calma, luz. Porque es verdad que mis espacios son impactantes pero no agobian. Por ejemplo, el año pasado en Casadecor, yo estaba en la tercera planta arriba del todo y cuando la gente llegaba a mi espacio es como que respiraba y decía: “qué a gusto, un poco de aire fresco y divertido”. Y es verdad que la luz y el blanco son fundamentales para transmitir esa tranquilidad, y el color da esos puntos alegres combinado con piezas elegantes para que no chirríe.

Las piezas elegantes quizá ayudan a dar ese toque acogedor.
Sí, el encontrar el equilibrio en todos esos elementos es lo importante.

Y, para terminar, ¿en qué proyectos estás embarcada ahora?
Pues ahora en varios. Uno que estoy haciendo con muchas ganas es un apartamento en Ibiza, que los arquitectos han sido el estudio de A-cero, y tiene unas vistas espectaculares a la playa, es una pasada. Luego estoy haciendo dos viviendas en el barrio de Salamanca, ahí la arquitectura es muy bonita. Y luego pues algún chalet de decoración.

Miriam Alía
Aunque sea en blanco y negro, Miriam Alía es todo luz.

Fotografía Pablo Lorente