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La oficina de la semana: Microsoft

En la sede central de Microsoft, un espacio imagina cómo será la educación del mañana.

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El futuro, año indeterminado. Después de hacer unas compras, un chico regresa a casa junto a sus padres a bordo de una especie de coche volador. Al llegar al hogar —un apartamento dentro de una altísima torre—, el chico se encierra en su habitación para estudiar: se sienta en una silla, coloca un casco sobre su cabeza e introduce una cinta de cassette en una pletina. Tras un rato sin saber de él, los padres, preocupados, van en su busca y lo encuentran abstraído, aún enchufado a la máquina, balbuceante. Un robot del servicio técnico da con la solución (atención, spoiler): el chico se había equivocado y, en lugar de la de matemáticas, había introducido una cinta borradora. Este cómic de ciencia ficción, titulado Material Escolar y firmado por Fco. Nadera y Das Pastoras en 1984, imaginaba un método de educación “por transferencia cerebral” que simplificaba el aprendizaje mediante la tecnología —y que 15 años más tarde aparecía de manera muy similar en la película Matrix.

Por suerte para los alumnos de hoy en día, la educación aún está muy lejos de ser un proceso automatizado y dependiente de una máquina, pero la realidad es que las pedagogías se encuentran en pleno proceso de revisión fomentado por las nuevas tecnologías. Así lo atestiguaba en 2017 la Cumbre Mundial en Innovación para la Educación (WISE en inglés), donde varios expertos mundiales aventuraron escuelas “que se convertirán en redes”, en las que los alumnos interactuarán entre ellos y con el profesor de forma que se produzca un “aprendizaje colaborativo”. Una nueva manera de enseñar más centrada en el desarrollo de las habilidades personales que en la adquisición de contenidos académicos, y que podría llegar más pronto de lo que pensamos.

#MicrosoftEDULab
El aula se integra en las oficinas centrales de Microsoft en España

De momento, y a modo de experimento, Microsoft ha inaugurado en su sede de Pozuelo (Madrid) #MicrosoftEDULab, un laboratorio de experiencias educativas donde poner en práctica lo teorizado por los expertos. “Queríamos compartir con la comunidad educativa —centros, profesores, padres y alumnos— cómo aprovechar la revolución tecnológica para responder a las necesidades actuales de los alumnos de forma más eficaz, colaborativa, personalizada y desarrolladora”, explican al alimón Ainhoa Marcos, responsable de educación de Microsoft Ibérica, y Raúl Escudero, director de proyectos de 3g office, el estudio responsable del diseño del espacio.

La primera revolución parte del mismo diseño del espacio. La configuración habitual de teatro, donde el profesor ocupa el estrado y desempeña el rol principal, se deconstruye haciendo que el alumno tome esa posición. “Ya no sólo enseñan los profesores, el aprendizaje entre iguales está aumentando, por lo que las aulas deben poder adaptarse a las diferentes preferencias de enseñanza. Ahora la clave está en que los espacios educativos combinen el trabajo en grupo con el individual”, explican Marcos y Escudero. Esa adaptabilidad se materializa a través de las distintas piezas de mobiliario, como los pufs Buoy, cuya base pivotante permiten el movimiento continuo, “mejorando la concentración de los estudiantes más inquietos y, además, corrigiendo la postura lumbar”.

#MicrosoftEDULab
Todas las sillas del aula cuentan con ruedas para poder cambiar su disposición dependiendo de la tarea que se esté llevando a cabo, mientras que el mobiliario Steelcase está preparado para adaptarse a alumnos con necesidades especiales

No todo en #MicrosoftEDULab es alta tecnología. En su diseño también se ha recurrido a elementos habituales que, aplicados a un aula, y más en una que favorece la interacción, mejoran la creación de un ambiente propicio para el aprendizaje. Así, los suelos acústicos y los paneles fonoabsorbentes minimizan el ruido en el interior, y la inclusión de vida vegetal y luces que varían la intensidad según la hora del día y la estación del año ayudan en los procesos metabólicos. El espacio, al igual que sucede con las oficinas que lo albergan, también se compartimentaliza en distintas áreas según la funcionalidad o, en este caso, según el tipo de pedagogía interactiva que se aplique: “El #MicrosoftEDULab se divide en seis áreas conectadas pero con su personalidad independiente, que tienen como finalidad la creación de entornos de inspiración y favorecer y estimular los procesos de enseñanza y aprendizaje. Son Interactuar, Crear, Presentar, Investigar, Construir y Desarrollar”.

#MicrosoftEDULab, que está certificado como Future Classroom Lab por el consorcio de Ministerios de Educación europeos, aventura un revolución en la forma de enseñar, un cambio de paradigma donde la tecnología no es el fin, sino el medio, y la personalización es la clave. El futuro es ahora.

A continuación, te dejamos con una fotogalería para que conozcas a fondo el espacio:

Fotografía Cortesía de 3g office