Mercedes Isasa, un diseño de ‘andar por casa’

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. Mercedes Isasa, de TBC interiorismo, nos brindó con su buen humor y se sintió como en casa.

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Mercedes Isasa
Mercedes Isasa posa en la escalera de nuestra redacción.

La estética siempre ha regido su vida. Lo cuenta en esta entrevista, cuando confiesa qué quería ser de pequeña y por qué. Y se nota nada más conocerla. Al cruzar el umbral de nuestra redacción, lo primero que hace es admirar su interior. “¿De dónde son las lámparas?”, pregunta curiosa. “¿Son los suelos originales?” Mercedes Isasa se dio cuenta pronto de a qué se quería dedicar. Dirige TBC interiorismo, el estudio que fundó, y lo hace en casa, donde se encuentran sus oficinas. Le gusta el hogar, aunque también diferenciar entre trabajo y ocio. De su oficina (y de su casa) salió para entrevistarse con nosotros y posar en #laescalera, donde demostró, además de su talento e inagotable hambre de aprender, su buen humor y predisposición.

¿Es una persona diurna o nocturna? Claramente diurna.

¿Qué quería ser de pequeña, aparte de su profesión actual? Cuando era niña, las enfermeras de la Cruz Roja iban con un vestido blanco, una capa azul marino y una cofia blanca y quería ser enfermera porque la parte estética en mí siempre ha tenido mucha importancia.

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar? A los 17 años, cuando tocaba definirme.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche? Siempre, siempre, siempre hay un antifaz, un libro y el teléfono.

¿Sin qué no puede salir de casa? Detesto reconocerlo, pero sin el teléfono.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage? Modernos.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa? Un jarrón de porcelana azul de mi abuela paterna, sería de todo lo que tengo lo que me tiraría a salvar en un incendio.

¿Y la estancia? Tengo una casa muy bonita y un estudio muy agradable, no me quedo con ninguna, todos los espacios en nuestra casa nos gustan mucho.

¿Qué libro está leyendo ahora? Estoy leyendo un libro de la trilogía de Santiago Posteguillo, La traición de Roma.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando? Más que la arquitectura, me interesa el alma de las ciudades. En ese sentido soy una enamorada de Milán, arquitectónicamente no se puede destacar pero me encanta. También Londres y Copenhague.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierto? Hay muchos, no se me viene ninguno a la cabeza ahora mismo.

¿Qué ciudad le gustaría visitar? Me gustaría ir a Tokio, por la arquitectura y el mundo del diseño.

¿Qué edificio quiere ver en persona? El Centro Cultural Jean Marie Tjibaou de Renzo Piano en Nueva Caledonia. Pone en valor la cultura canaca, los aborígenes de la zona. El nombre es de un líder político.

¿A quién considera su héroe/heroína? No tengo ningún héroe ni heroína, admiro a muchas personas con las que me cruzo en mi día a día.

El café, ¿en vaso o en taza? En taza, absolutamente.

¿Cuál es su mayor logro en la vida? Seguramente haber podido conciliar, gracias también a haber trabajado en casa, mi papel de ‘mamá gallina’ con mi papel de profesional, creo que he ejercido ambos con una gran intensidad.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido? Sin duda esta. Es la mejor época en la Historia de la humanidad. Tendría que mejorar y tendrá que seguir mejorando, pero nunca hemos estado mejor en Derechos humanos, de la Mujer, en tecnología…

¿Qué hace en su tiempo libre? Fundamentalmente pereza, y en cuanto puedo me voy a Menorca a mirar el mar.

¿Practicidad o estética? No concibo la una sin la otra.

¿Una obra pictórica que le haya marcado? Espectacular la Cúpula de la Sala de los Derechos Humanos de la ONU de Barceló, que tuve la suerte de estar cuando la inauguraron.

Tiene el estudio en casa, ¿es el resultado de su creencia de que las oficinas deben tener un aspecto doméstico? No, no tanto. Estoy en casa por circunstancias que no tienen que ver con una decisión. Pero es incomparablemente mejor para mí estar en casa que fuera. Tengo jornadas de trabajo larguísimas que pueden durar hasta las 3 de la mañana. Suele ocurrir que en un día no salgo a la calle, pero tengo una casa grande y un jardín bonito por lo que no es opresivo. Es un sitio cómodo.

Las oficinas, ¿con o sin despachos? Yo creo que eso depende de la empresa. Hay compañías que requieren espacios cerrados y otras que pueden tenerlos más colaborativos y abiertos, que es la tendencia actual. En cualquier caso, cada vez más pequeños, debe ser un sitio para trabajar con privacidad y luego tener otros sitios más expuestos y compartidos con el resto de miembros de la oficina para recibir a la gente. Yo tengo una mesa con todos los arquitectos, estamos juntos aunque tenemos espacios donde aislarnos.

A la hora de diseñar un interior, ¿importa la estructura que venía dada? También depende muchísimo del proyecto. Por ejemplo, en esta oficina [habla de la redacción de Spainmedia] habéis recuperado los suelos, las alturas, y no habéis tenido nada más que customizarlo para que os valga a vosotros. Nosotros lo hacemos casi igual: hay unos donde tenemos que entrar con la piqueta y otro donde puede convivir con lo anterior.

¿Cómo difiere diseñar para hoteles de hacerlo para oficinas? No tiene nada que ver. El terreno de los hoteles lo hemos descubierto en los últimos años y nos está fascinando. La oficina es un concepto que de alguna manera siempre se repite; siempre hay mesas y sillas con personas que trabajan. Sin embargo en los hoteles trabajas mucho más con la arquitectura de interiores, que intentamos que dialogue con el edificio. Es un mundo mucho más imaginativo y enriquecedor.

Las empresas de tecnología de Silicon Valley no escatiman en creatividad… Está muy bien que las oficinas tengan un punto de broma y un guiño a momentos no estrictamente laborales, pero creo que a la oficina se va a trabajar en las mejores condiciones posibles, con el ambiente más apetecible posible.

¿Qué otros interiores le gustaría hacer? Nosotros nos enamoramos siempre de los proyectos en los que estamos inmersos. Tenemos ahora un hotel en Nueva York, en la calle 38 esquina Madison Avenue; en Madrid estamos haciendo el hotel de Gran Vía con la calle Montera, que se está demoliendo entero y esperamos que su azotea sea icónica; también un centro comercial en Zaragoza, rematándolo. Nos metemos en proyectos muy diversos que nos ilusionan, no quiero pensar en otros.

Mercedes Isasa
La naturalidad rigió en la sesión de fotos de Mercedes Isasa en nuestra redacción.

Fotografía Pablo Lorente