Luis García Fraile, un clásico del siglo XXI

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. Esta vez, el decorador Luis García Fraile nos habla de su carrera tardía y su estilo clásico contemporáneo.

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Luis García Fraile
Luis García Fraile posa en la escalera de nuestra redacción.

A Luis García Fraile la vocación de decorador le llegó de manera tardía. Concretamente a los 26 años, cuando vio al maestro Jaime Parladé diseñar cada rincón de la nueva casa de sus padres. Esta epifanía se acabó traduciendo años más tarde –y un título de arquitecto de interiores de por medio– en su propio estudio, LGF Spaces. Ahora, su estilo clásico con un toque contemporáneo es de los más solicitados por clientes de toda España, que buscan en este joven tímido de sonrisa tranquila a la persona que de una nueva vida a sus hogares. Entre proyecto y proyecto, Luis García Fraile hizo un hueco en su agenda para pasar por #laescalera de nuestra redacción, donde se sometió a nuestro cuestionario y se dejó fotografiar.

¿Es una persona diurna o nocturna?
Ahora diurno.

¿Qué quería ser de pequeño, aparte de su profesión actual?
Diseñador de joyas.

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar?
Siempre me ha gustado mucho la decoración, pero hasta que decidí ponerme a estudiar arquitectura de interiores no lo tenía muy claro.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche?
Mis santos y mis estampitas.

¿Sin qué no puede salir de casa?
Sin mi cadena.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
Los dos mezclados.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa?
Mi escultura de Aldo Chaparro.

¿Y la estancia?
Mi dormitorio.

¿Qué libro está leyendo ahora?
4,3,2,1, de Paul Auster.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando?
Atenas.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierto?
¡Últimamente son muchas!

¿Qué ciudad le gustaría visitar?
Singapur, tengo ganas de lío.

¿Qué edificio quiere ver en persona?
Quiero volver a Versalles.

¿A quién considera su héroe/heroína?
A mi hermano mayor.

El café, ¿en vaso o en taza?
No tomo café.

¿Cuál es su mayor logro en la vida?
Estar donde estoy sin ayuda de nadie, con mucha fuerza de voluntad y constancia.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido?
La época del Gran Gatsby donde la gente iba a fiestas y les gustaba disfrutar de la vida.

¿Qué hace en su tiempo libre?
Acabo de empezar a dar clases de cocina.

¿Practicidad o estética?
Una mezcla de las dos.

¿Una obra pictórica que le haya marcado?
Me encanta todo lo que hace Juan Genovés.

Luis García Fraile
Luis García Fraile dice que no le gusta posar, aunque viéndolo en nuestra escalera es algo difícil de creer.

Comenzaste en el mundo de la decoración de manera un tanto inesperada y ahora ya eres todo un referente. ¿Nunca es tarde para descubrir la verdadera vocación
Sí, completamente.

Desde ese momento, tu carrera parece haber tenido un avance meteórico.
Bueno, eso es lo que veis aquí, lo que se ve desde fuera, pero hay mucho curro detrás.

¿Cómo fue estudiar la carrera de arquitectura de interiores una vez pasada la edad universitaria
Una putada (risas). Porque además me engañaron, porque cuando yo empecé la carrera me dijeron que era muy fácil y cuando llegué de fácil no tenía nada, o por lo menos a mí no me lo pareció. Y claro, no es lo mismo empezar con 18 años, que te lo tomas todo más a cachondeo, que cuando empiezas con 26, que ya te lo tomas en serio, en el fondo lo haces porque te gusta. No quiere decir que toda la carrera me gustara, había asignaturas que me gustaban más y otras que menos y claro, compartir clase con gente de 18 años pues no me gustaba. Y luego que tus amigos que tienen la misma edad ya trabajan, tienen los fines de semana libres y tú no te puedes ir con ellos porque tienes que hacer trabajos, entregas.

Quizás precisamente ese esfuerzo es lo que ha hecho que ahora estés en una buena posición, ¿no?
Sí, sí. Tengo mucha fuerza de voluntad.

Todos tus proyectos son muy diferentes entre sí, pero siempre mantienen un componente clásico, ¿te gusta mirar hacia el pasado para ir hacia el futuro
Siempre es una base de clásico. Yo me considero clásico en todo, desde luego en el vestir, en mi día a día, aunque justo hoy voy un poco moderno (risas). Pero siempre tengo un ojo en el pasado y otro en el futuro, me gusta la mezcla de lo clásico y luego darle un toque.

¿Los clásicos serán siempre modernos?
Sobre todo hago interiores vividos, que se puedan vivir, que estés a gusto, que puedas sentarte en el sofá y poner los pies, que tengan alma. Que se note que al fin y al cabo es un trabajo en equipo, tanto mío como del propietario, entonces ahí tiene que haber una comunicación constante.

Has dicho en alguna ocasión que tienes la suerte de elegir a tus clientes. ¿Qué te hace decidirte por uno o por otro?
Primero el feeling, importantísimo, porque es que acabamos siendo psicólogos de los clientes. Cuanta más información tengas de él, cómo vive, todo te ayuda. Y luego el tipo de proyecto, pero sobre todo feeling. No soy una persona ambiciosa, entonces prefiero hacer menos y que me guste más y no hacer muchos y que salgan regulares.

¿Cuánto hay de negociación?
Bueno, hay de todo. Hay clientes que se fían de ti y te dejan hacer, y hay otros que te contratan porque no saben y tienes que guiarles y enseñarles un poco. Hay clientes que, aunque te quieren a ti, quieren que les hagas un poco su estilo, un coñazo.

Otro de los elementos comunes entre todos tus proyectos es usar objetos que parecen no tener relevancia y darles una posición privilegiada. ¿No es un tanto arriesgado?
Ya, pero lo que pasa es que ya está inventado todo. Afortunadamente o desgraciadamente todo está inventado, entonces en la decoración tampoco puedes inventar mucho porque tiene que ser una cosa vivible. Yo intento darle valor a cosas que normalmente no lo tendrían y me ha funcionado.

¿Corre uno el peligro de dejarse llevar por las modas y salirse de su estilo y luego arrepentirse de ello?
Sí, yo intento huir de eso en la decoración, porque aunque me tire piedras sobre mi propio tejado, intento hacer cosas que perduren. El día de mañana puedes cambiar una tela, pero me gusta que las cosas duren.

Creo que uno de los proyectos más importantes para ti es tu casa. ¿Es de los que la usan como campo de pruebas y cambia los muebles una y otra vez?
Sí, acabo de comprarme una nueva y estoy en ello también. Luego no vendo lo mío, porque hay gente que está en su casa y la utiliza de showroom para vender. Yo no, lo que compro es para mí. A lo mejor lo reciclo de un proyecto a otro, pero siempre mío, no a un cliente. No me gusta vender las cosas a un cliente.

¿Y el cliente de hoy sabe más de decoración que al principio, hay más interés?
Hay más interés. Hay gente que cree que sabe porque ve las redes sociales, coge cuatro fotos y lo copia, pero la decoración no es eso, la decoración tiene mucho más jaleo. Las redes sociales ayudan a mucha gente, a mí me ayudan mucho, pero por otro lado también nos están castigando, por decirlo de alguna manera.

También haces muchas decoraciones efímeras, como tiendas, eventos, bodas. ¿Se afrontan de manera diferente?
Es mucho más agradecido en el momento, porque es mucho más concentrado, pero se olvida. Se monta igual de rápido que se olvida. Es como si fuera el proyecto de una casa, multiplicado por 100 en un momento. Es un subidón de adrenalina esa semana y luego se va. Es un reto más grande, puedes ser más creativo, entonces es más divertido.

¿Y los proyectos internacionales y a gran escala?
Es otro nivel, esto es más lento, no es el subidón del evento.

¿En qué tipo de proyectos estás embarcado ahora mismo?
Ahora mismo estoy más en cosas residenciales. Tengo un par de casas en Madrid, tres en Marbella, estoy con una en Vigo y una que va a entrar en Salamanca.

En todos estos proyectos que tienes entre manos, ¿hay algo que digas que no puede faltar en ninguno de ellos, algo que sea tu marca?
Siempre es el feeling del cliente. Hasta que el cliente y yo llegamos al acuerdo no es una reunión, son dos o tres. Necesito que haya muy buen feeling y una complicidad  y que sepan que estamos en el mismo campo los dos, en el mismo equipo. A mí me interesa, igual que al cliente, que salga lo mejor posible.

¿Y algún tipo de mueble concreto que siempre te guste introducir?
Me gusta que de repente haya algo que no te esperas. Eso es lo que me gusta, darle un toque para que la gente hable. Pero lo demás es siempre un poco lo mismo.

Luis García Fraile
Luis García Fraile, un clásico del siglo XXI.

Fotografía Pablo Lorente