Lucas y Hernández-Gil, las ideas claras

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. En esta ocasión, la pareja de arquitectos Lucas y Hernández-Gil nos hablan de su particular enfoque en la arquitectura de interiores.

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Lucas y Hernández-Gil
Cristina Domínguez Lucas y Fernando Hernández-Gil posan en la escalera de nuestra redacción.

Cristina Domínguez Lucas y Fernando Hernández-Gil se conocen desde hace mucho tiempo. Tanto, que cuando fundaron su propio estudio no les quedó más remedio que nombrarlo fusionando sus apellidos. Lucas y Hernández-Gil es el lugar desde donde esta pareja de arquitectos y diseñadores materializan sus ideas y su pasión en forma de espacios diáfanos, limpios y sobre todo muy luminosos. Por si no fuera suficiente, su desbordante imaginación y su visión global de la arquitectura de interiores les ha llevado a crear Kresta Design, su propia línea de mobiliario donde dan rienda suelta a su lado más lúdico. Precisamente divertirse fue lo que hicieron en #laescalera de nuestra redacción, donde, además de posar y someterse a nuestro cuestionario, nos regalaron una magnífica conversación sobre su trabajo.

¿Es una persona diurna o nocturna?
Fernando y Cristina: Hemos sido más nocturnos pero cada vez somos más diurnos.

¿Qué quería ser de pequeño, aparte de su profesión actual?
F: Pintor.
C: Siempre quise ser arquitecto.

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar?
F y C: Desde el colegio.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche?
F: Libros.
C: Libros, revistas y el teléfono móvil.

¿Sin qué no puede salir de casa?
F: Sin lápiz y papel.
C: Sin el móvil.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
F: Los dos, lo importante es la calidad.
C: Cualquiera si es bonito. La felicidad no se crea con objetos bellos pero se puede echar a perder con objetos inadecuados.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa?
F: Un cuadro de mi padre.
C: El que no tengo, una lámpara Cesta de Miguel Milá.

¿Y la estancia?
F: El rincón junto a la librería.
C: El jardín.

¿Qué libro está leyendo ahora?
F: Teoría de los colores, de Goethe.
C: Rendición, de Ray Loriga.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando?
F: Roma.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierta?
F: La biblioteca de Estocolmo de Asplund.
C: El cementerio del bosque en Estocolmo (Skogskyrkogården)  de Asplund.

¿Qué ciudad le gustaría visitar?
F: La próxima que vamos a ir, Berlín.
C: Tokio.

¿Qué edificio quiere ver en persona?
F: Villa Mairea de Alvar Aalto.
C: La villa Malaparte de Adalberto Rivera.

¿A quién considera su héroe/heroína?
F: Admiro a mucha gente pero no tengo héroes propiamente dichos.
C: Mis héroes, mis padres. Mi ídolo, Luis M. Mansilla.

El café, ¿en vaso o en taza?
F: En taza.
C: No tomo café.

¿Cuál es su mayor logro en la vida?
F y C: trabajar juntos en lo que nos gusta.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido?
F: Me hubiera gustado conocer la Bauhaus.
C: La actual, el presente.

¿Qué hace en su tiempo libre?
F: Dibujar y leer.
C: Pasear con mi perro Goldie.

¿Practicidad o estética?
F: Las dos. Un objeto bonito siempre es útil.
C: La estética es más objetiva de lo que parece y la funcionalidad es más subjetiva de lo que creemos.

¿Una obra pictórica que le haya marcado?
F: Cualquiera de Paul Cézanne.
C: El perro, de Goya.

Lucas y Hernández-Gil
Lucas y Hernández-Gil, de compañeros de colegio a pareja profesional (y personal).

Trabajáis como pareja, ¿compartís la misma visión o sois de los que piensan radicalmente distinto y buscan un equilibrio para llegar al resultado final?
Fernando: Yo creo que coincidimos bastante, no somos opuestos que se complementan sino que tenemos la misma forma de ver las cosas. Es verdad que a lo mejor yo incido o pongo un poco más el foco en la parte técnica, Cristina en la parte más visual, pero al final creo que tenemos un poco las mismas ideas.

Además os conocéis desde el colegio. ¿Estamos ante uno de esos caso que cada uno sabe lo que está pensando el otro?
Cristina: Sí, nos conocemos desde los 13 años. En el colegio al que íbamos tenían una parte de asignaturas dedicadas al diseño, con una revista interna, y éramos los que salíamos allí. Luego empezando la carrera la primera persona a la que vi al hacer la matrícula fue a Fernando. Y nada, ya luego desde la carrera, llevamos toda la vida.

F: Tiene gracia, porque en el colegio había un profesor que era arquitecto que daba dibujo y fue un poco a través de él lo que nos encauzó mucho a la profesión, aunque ya teníamos un poco la idea de antes y ese fue el primer contacto. Ya luego en la carrera fue cuando empezamos a llevarnos bien.

Sois un estudio multidisciplinar que hace arquitectura, interiorismo, diseño gráfico. ¿Cómo influye en el resultado final de vuestros proyectos?
C: Todo esto surgió un poco como la búsqueda de la oportunidad. A nosotros nos llegaban encargos y queríamos dar un enfoque global a todo lo que podía aparecer en ese proyecto. Ahora probablemente el diseño gráfico ya no lo hacemos en el estudio, pero sí que siempre lo estamos supervisando y sí que desarrollamos mucho el diseño de mobiliario. En todos los proyectos siempre intentamos que haya una partida propia de diseño de mobiliario nuestro, que aparte es lo que hace que esos proyectos sean más personales.

Te refieres, supongo, a la línea de mobiliario Kresta Design. ¿Cuándo empezásteis con esto?
C: En paralelo. De hecho el primer proyecto que desarrollamos ya empezamos a hacer la línea de muebles. El estudio en sí se llama Lucas-Hernández Gil, pero muchas veces lo conocen como Kresta, pero tiene un enfoque más lúdico.

F: Teníamos el estudio como más tradicional, y Kresta sale en paralelo para hacer todas esas cosas diferentes. Al final ha terminado confluyendo y siendo todo lo mismo. Casi un poco los encargos y los trabajos han ido configurando la línea de intereses.

¿Utilizáis vuestros propios muebles cuando no encontráis uno que solucione lo que buscáis?
F: Sí, sí. Nos gusta siempre pensar algo específico para los sitios, una forma de diferenciación.

En todos los proyectos siempre intentamos que haya una partida propia de diseño de mobiliario nuestro.

En vuestros diseños de interiores, ¿os regís por reglas estrictas o hay un componente de intuición? ¿Cómo os enfrentáis a un espacio en blanco?
F: Es importante el llegar al sitio y entender el contexto, qué cosas pasan ahí, para tratar de coger esas energías y aprovecharlas para el proyecto. Un poco como en el judo, al final te haces más fuerte con la fuerza de los elementos que encuentras y eso siempre lo buscamos.

C: Es como una especie de tablero de juego, que eso es lo que intentamos. Al final nosotros le dedicamos muchas horas a nuestro trabajo porque nos encanta, y es un poco como ese punto de vista lúdico, intentamos tener un tablero de juego en blanco y buscar las reglas.

F: Decimos que es intuitivo porque no es que sea un método científico lo que estamos aplicando, ni muy estricto, sino que tiene que ver con las intuiciones, apreciaciones, al principio inconscientes pero que se basan muchas veces en cosas concretas a las que luego tratamos de darle forma. Ese es un poco nuestro modo de actuación, le damos valor a lo intuitivo.

Entiendo que trabajando con un cliente habrá mucho de psicología.
C: Sí, el 90% probablemente es la negociación. Creo que la palabra de nuestro estudio de arquitectura es negociación. Nosotros también damos clase, y cuando estamos con los chicos que están empezando siempre les decimos que es fundamental la negociación. Cuando sale un proyecto que es bueno han tenido que confluir varias cosas: que sea muy buen cliente, que tenga muy buen presupuesto, que la constructora haya sabido ejecutar… Han tenido que casi alinearse los planetas para que salga un buen resultado. Por eso es muy importante la negociación y elegir a tus clientes.

F: Sobre todo porque hoy en día lo que funciona es el cliente privado. Hace años, que había concurso público, era diferente, trabajabas con más libertad. Había un concurso, hacías tu propuesta y si ganaba pues es lo que se hacía y punto, no había más negociación. Pero ahora a un cliente le tienes que convencer de cada paso, y ahí exige aplicar la psicología, como bien dices.

C: La psicología y el juego. Es como una especie de partido de tenis.

También entiendo que el cliente que va a vuestro estudio ya va sabiendo lo que quiere y lo que se va a encontrar.
C: Sí, y aparte hacemos énfasis en eso. El otro día, por ejemplo, apareció un perfil de cliente que nos había visto en una revista pero al que le tuvimos que convencer que no éramos nosotros lo que estaba buscando. Porque es lo que decía Fernando, trabajar con alguien que no siga tu misma línea es un esfuerzo que no merece la pena. Le vas a poder convencer una vez, pero luego al final no va a estar contento con el resultado y sobre todo tú no vas a estar contento.

F: Es frustrante para las dos partes. Tiene que haber una base de acuerdo común, más o menos ir en una misma dirección. Si no al final no acaba bien.

Lucas y Hernández-Gil
Espacios limpios e iluminación natural definen los espacios de Lucas y Hernández-GIl.

No se si os gusta definirnos en un estilo concreto, pero sí es cierto que en vuestros diseños siempre hay una preeminencia de la luz natural, los espacios amplios y el color blanco, muy escandinavo.
F: Pues es verdad que tampoco nos gusta definirnos, y siempre decimos que más que por un estilo particular concreto nos definimos por la actitud o el enfoque a la hora de abordar los trabajos. Siempre tenemos el mismo enfoque con proyectos diferentes, y eso es lo que nos define. Es verdad que luego los resultados formalmente o espacialmente tienen determinadas características que se repiten, que suelen ser espacios muy limpios, donde se expresa el material directamente, la luz con iluminación natural principalmente y espacios no muy recargados. Esa es nuestra línea. Puede haber influencia de lo escandinavo porque al final hay muchos arquitectos ahí que nos gustan, pero también nos gusta mucho la arquitectura japonesa y grandes maestros de aquí. Al final como es una mezcla de varias cosas a la vez nos cuesta encasillarnos en algo más preciso.

C: Probablemente, lo que no nos gusta es lo gratuito.

F: Hay una parte lúdica de juego, pero no en el sentido de rellenar elementos superfluos. Lo que decía Cristina, hay un tablero de juego, hay una arquitectura que es para completar, que por así decirlo está en blanco para que luego participe la persona que se lo vaya a apropiar, pero no nos gusta añadir muchos elementos, no es una arquitectura muy sobrecargada.

C: Porque al final le damos a cada pieza su sitio. Nos pensamos mucho qué posición tiene. El exceso no.

F: Decimos lo del enfoque porque a lo mejor llega un proyecto donde sí que es necesario de pronto hacer algo muy excesivo, un barroquismo determinado, pero porque tenga una lógica dentro del proyecto. Pero no partimos de gestos plásticos determinados en ese sentido. Sólamente lo que has dicho de limpieza, depuración, iluminación… esas inquietudes están presentes.

C: Probablemente porque tenemos el rigor del arquitecto, viene de ahí.

También recurrís a piezas icónicas del diseño del siglo XX y a obras de arte.
F: Lo que nosotros vemos es que el espacio doméstico donde trabajamos principalmente lo estás construyendo con todos los elementos. Están por supuesto las primeras operaciones arquitectónicas de tamaño, dimensiones, estructura, la luz… pero luego al final la mesa que tienes en esa casa con la que convives todos los días, la silla… modifican ese espacio. Todo es importante y todo cuenta. Por eso lo vemos de una forma global y le damos importancia a cada cosa. Hay veces que la arquitectura puede ser más despojada porque le deja sitio pues a una determinada obra de arte o a un determinado mueble que tiene mucho valor y que necesita respirar. Muchas veces hacemos proyectos más depurados porque sabemos cómo se van a terminar.

C: Respecto a lo del arte, somos muy cabezotas y cuando estamos con un proyecto y estamos con esas paredes, esos lienzos en blanco, decimos: aquí funcionaría fenomenal esta obra que acabamos de ver en tal sitio. Nos gusta empaparnos de toda la documentación previa, si la propiedad dispone de una colección de obras que quiera llevar las tenemos presentes desde el principio porque le queremos dar su sitio.

F: Se incorpora al proyecto desde el principio  como un elemento más del proyecto. Entonces al final no necesitas dar una expresión determinada a un elemento porque sabes que ahí luego lo que se va a expresar es otra cosa. Que no tiene que ser todo arte de coleccionista carísimo, también puede ser simplemente una pared de color o una pieza geométrica muy sencilla.

C: Pensamos, y en esto también hacemos bastante hincapié, que un mueble bonito, un cuadro, no es que te vaya a hacer feliz, pero un mueble feo sí que te puede estropear la casa, así que es mejor no ponerlo. Imagínate que te trae el típico cuadro tu tía o una alfombra, pues al final te va a perturbar, así que entonces es mejor no ponerlo. Nosotros por eso intentamos estudiar todo al principio, para no llevarnos sorpresas.

F: Exacto. Si sabemos que es alguien al que le gusta viajar y comprar souvenirs pues entonces ya desde el principio del proyecto se entiende dónde van a estar los souvenirs. No nos gustan los proyectos donde la gente no puede tocar un objeto o cambiar algo. Lo que decimos es lo contrario, que aunque está todo pensado desde el principio luego la gente puede completarlo.

C: Por ejemplo, Gio Ponti en Villa Planchart, en Caracas, le hacía la casa a un tipo que era cazador. A Ponti le horrorizaban las cabezas de los venados, los trofeos, y dijo que no se la hacía. Al final llegó a un acuerdo con su cliente e hizo un elemento móvil: cuando quiere saca los trofeos y los venados, y cuando no pues los tapa y quedan completamente ocultos. Lo que a nosotros nos gusta es tener toda la documentación a priori por si tenemos que esconder a los venados.

Un mueble bonito no es que te vaya a hacer feliz, pero un mueble feo sí que te puede estropear la casa.

Al final las casas van creciendo, tienen vida propia y uno nunca sabe cómo va a acabar lo que ha hecho.
C: Nosotros estamos muy contentos porque no tenemos la necesidad de fotografiar los proyectos una vez que acabamos de salir de la obra, o sea, no tenemos que llevar a estilistas para que nos la preparen. Intentamos que todo tenga su sitio y que tengan espacios para que lo cotidiano forme parte pero que no distorsione, dentro del hilo conductor del proyecto. Es perfecto porque se puede fotografiar aunque vayas dos años más tarde, no es en plan: a ver ahora qué han plantado estos aquí. Por eso nos gusta plantear los proyectos de manera global: el proyecto de arquitectura, de interiorismo, de amueblamiento y de asesoramiento con el arte.

F: En nuestro enfoque siempre hay una serie de elementos importantes que son parte esencial del espacio, que cuando se definen ya te articulan la casa, pero luego la casa la tienes que ir construyendo con los años, las experiencias. No es que hagamos casas minimalistas de revista.

C: El otro día nos decía un cliente que al principio cuando nos contrató nos dijo que le habíamos hecho la típica casa de revista, pero ahora está contento. “Mi casa es de revista, pero que a mí me encanta y funciona porque al final tiene ese carácter de lo doméstico”. Son casas en las que sobre todo trabajamos en la atmósfera.

F: Si trabajas la atmósfera se acepta movimiento dentro de ese marco. Hay una pregunta en el cuestionario que es “¿estético o funcional?”. En el fondo es un poco las dos cosas, no renunciar. Hay que hacer algo que sea funcional y estético, tratar de dar respuesta a las dos cosas.

C: Aparte, normalmente lo que funciona bien suele ser bastante estético. Creo que si nos tenemos que reconocer en alguien sería por ejemplo Milá. El tipo diseña la lámpara Cesta, que es una lámpara perfecta, funciona fenomenal pero responde a la técnica. Cuando no le sobra nada envejece muy bien. Y ese hecho es lo que pretendemos con nuestros proyectos, que ni sobre ni falte pero que envejezca bien. Que no digan, “vaya me han colocado esto que estaba muy de moda el año pasado”.

Que no lo veas y reconozcas de cuándo es.
F: Exactamente, eso es. Que no lo puedas datar en el tiempo, eso no nos gusta.

Además de casas, también habéis sobresalido por hacer proyectos hosteleros como el Pintón de Sevilla, el Pancomido o el Hotel de Ayllón. ¿Qué proyectos suponen un reto mayor?
F: Yo creo que cada proyecto tiene su ventaja. En el espacio doméstico estableces una relación muy intensa con el cliente porque al final haces su casa, donde va a vivir muchos años, y normalmente la gente pone mucha ilusión y esfuerzo. Eso al final genera, a veces, cuando sale bien, una relación de amistad con el cliente. Con los espacios públicos tienes la ventaja de que te devuelve más en el sentido de que va mucha gente a verlos y lo disfrutan más porque ofreces más a la ciudad. Al final la casa es de puertas a dentro, aunque tenga luego su aspecto exterior que también eso es de cara a la ciudad, pero en cambio con los espacios públicos construyes más ciudad, y en ese sentido nos gusta. Al final sabes que mucha gente ha pasado por tal hotel o por tal sitio y te llegan comentarios, y en ese sentido es gratificante.

¿En qué proyectos estáis trabajando en este momento?
C: Afortunadamente para el estudio actualmente tenemos bastante trabajo. Tenemos abiertos 16 proyectos ahora mismo. La verdad es que nos ilusionan todos.

F: No es que sean cosas diferentes de programa porque seguimos haciendo viviendas, restaurantes, pero simplemente las oportunidades que se ofrecen son mejores. Hay mejores condiciones.

C: Sobre todo que ese cliente que al principio podía venir un poco más despistado pues ahora ya sí que viene y sabe lo que quiere.

F: La gente llega más convencida y le puedes sacar mucho más partido a los proyectos, porque desde el principio hay más sintonía. Aunque son un poco los mismos proyectos que hacíamos antes son más intensos.

¿Diríais que la situación económica se está finalmente recuperando?
F: Sí, pero es una cosa normal. Llevaba mucho tiempo parado y tenía que volver. No hay que volver al disparate de aquellos años absurdos.

C: Yo creo que esta época de crisis ha venido bien porque ha sido un tiempo para pensar. Creo que ahora la gente es más responsable. A nosotros, por ejemplo, hace como 5 años un pueblo nos decía que quería hacer un auditorio, y nosotros les teníamos que convencer para que hicieran algo más pequeño, como un aula de música. Nos miraban raro. Me parece además que se están desarrollando estudios de arquitectura e interiorismo, sobre todo en Barcelona, que están súper comprometidos con la escala más pequeña, más doméstica…

F: A los arquitectos nos ha pasado que por las circunstancias ahora se ha vuelto a poner el foco en escalas que antes interesaban menos. Realmente creo que se trata de construir menos y más intensamente y mejor.

C: Era una cosa que estaba dentro de la profesión, de la disciplina. El arquitecto diseñaba obsesivamente hasta el pomo de la puerta y todos los muebles. Hay muebles ahora cotizadísimos que son diseños de arquitectos antiguos. Yo creo que con el boom hubo una generación que se separó mucho de eso, la generación “concurso de obra pública”. Por ahí nos llevan bastante ventaja en Barcelona. Nosotros hemos tenido la suerte de tener a grandes maestros como profesores, en la Politécnica, que probablemente no los han tenido en Barcelona, porque eran de una escala diferente.

Lucas y Hernández-Gil
Lucas y Hernández-Gil, complicidad delante y detrás de las cámaras.

Fotografía Pablo Lorente