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La oficina de la semana: Gucci 9

Gucci inaugura un servicio de atención al cliente sin perder su nueva seña de identidad. Conoce aquí su espacio de trabajo Gucci 9.

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Gucci 9
Los puestos de trabajo contrastan con los biombos mostaza de estilo clásico

El mundo moderno cambió en 1908. Aquel año, en Detroit (Estados Unidos), el Ford T hacía su aparición. Se trataba de un vehículo revolucionario para su época, no sólo por sus innovaciones técnicas —como el volante a la izquierda o el sistema cerrado de motor y transmisión—, sino por ser el primer vehículo y producto de consumo fabricado mediante una cadena de montaje. Desde ese momento, el sistema de producción en serie implantado por Henry Ford —y cuya idea original fue de Ransom Eli Olds, como se explica el libro Michigan yesterday & today, de Robert W. Domm— se popularizaría hasta alcanzar todas las industrias posibles. Nacía así el fordismo, un sistema socioeconómico con la cadena de montaje como base. Lo que no mucha gente conoce es que Ford también fue el responsable de la implantación de uno de los recursos que más emplean las grandes empresas hoy en día: los call center. Fue en 1962, cuando a través de una campaña de tele-marketing masiva —común hoy, inédita entonces—, llegó a un total de 20 millones de clientes, con el consiguiente aumento de ventas. Pero en este caso, al contrario que con la cadena de montaje, la popularización tardó en llegar. Hubo que esperar una década, cuando la crisis del petróleo de 1973 llevó a muchas compañías a recurrir a estos centros telefónicos de asistencia para reducir costes de oficinas y empleados. Si algún cliente tenía un problema, no tenía más que levantar el teléfono.

Gucci 9
Configurado como un salón antiguo, la sala de reuniones prescinde del mobiliario tradicional de oficina para sustituirlo por sillas de madera tradicionales

Con la llegada de la telefonía móvil y el comercio electrónico a principios del siglo XXI, los servicios de atención al cliente se expandieron rápidamente. Hoy día, aunque el teléfono se ha visto sustituido en gran parte por el correo electrónico o las redes sociales, no hay empresa grande que no cuente con uno de estos centros. Incluso las de moda. La firma italiana Gucci ha sido la última en sumarse, inaugurando en Florencia un servicio global de atención al cliente dirigido al total de 26 países repartidos por Europa, Oriente Medio, África y Rusia.

Gucci 9, como se ha bautizado el espacio en honor al número en el que está situado, es un espacio de 2.300 metros cuadrados de superficie total que da cabida a más de 150 asesores. “La misión de nuestro centro global de atención al cliente Gucci 9 es proporcionar a nuestros clientes de todo el mundo una conexión directa con la comunidad Gucci, una experiencia impecable, personalizada y accesible. El servicio se ofrece de acuerdo a los valores que definen y diferencian nuestra marca en la actualidad: un trato humano potenciado por la tecnología”, explica Marco Bizarri, presidente y director ejecutivo de la compañía. Porque si algo ha caracterizado a Gucci desde que Alessandro Michele se hiciera con el cargo de director creativo es una apuesta por la imagen digital para acercarse a las nuevas generaciones, que han vuelto a hacer de la marca un icono aspiracional.

Gucci 9

Otra de las revoluciones que ha provocado Michele, la estética, se replica en este espacio, que más que una oficina se ha diseñado como una de las tiendas físicas de Gucci. Biombos de color mostaza de estilo clásico se usan como separadores entre zonas, y el color azul turquesa tapiza el suelo de la zona principal. Impacta, sobre todo, la configuración de la sala de reuniones, donde los asientos típicos de oficina se sustituyen por sillas tradicionales italianas de madera. Una imagen poco habitual en este tipo de centros, más tecnológicos y futuristas que tradicionales.

Fotografía Cortesía de Gucci