Disak Studio, la combinación perfecta entre Francia y España

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. Esta vez suben los peldaños Cristina Remírez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, de Disak Studio, española y francés unidos por el diseño.

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Cristina Remirez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, de Disak Studio
Cristina Remírez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, de Disak Studio, posan en la escalera de nuestra redacción.

Para algunos, los Pirineos suponen una barrera infranqueable que separa Francia y España y hace que ambos países sean sean muy diferentes entre sí. Para otros, como Cristina Remírez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, estas diferencias son una ventaja que aprovechar y combinar para lograr distinguirse de los demás. Juntos forman Disak Studio, un estudio de interiorismo donde se mezcla lo clásico y lo moderno, lo galo y lo hispánico con resultados que enamoran. Desde #laescalera de nuestra redacción ambos nos cuentan su historia, su personal forma de entender la decoración y contestan a nuestro cuestionario.

¿Es una persona diurna o nocturna?
Cristina: Quizás he sido ambas, pero con el paso de los años opto más por disfrutar del día.
Jerome: Un poquito de las 2, más diurna entre semana y disfrutando trabajando por la noche los fines de semana sobre nuestros proyectos.

¿Qué quería ser de pequeño, aparte de su profesión actual?
C: Empresaria. De ahí mi primera carrera en Dirección y Administración de Empresas (en Zaragoza), que combiné posteriormente con mi pasión por el interiorismo.
J: Futbolista, aunque nunca supe jugar, pero simplemente para hacer ilusión a mi padre.

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar?
C: Creo que cuando tenía 14 años, aunque siempre de alguna manera he mostrado tener gusto a la hora de combinar texturas, colores, formas, etc…
J: Siempre tuve mucha sensibilidad para la decoración y el diseño, pero diría que a los 16 años.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche?
C: Un montón de fotos familiares, bajo el cristal que protege el sobre de la mesita.
J: Una foto de mi pequeña familia y mi teléfono.

¿Sin qué no puede salir de casa?
C: Sin el móvil.
J: Un buen par de zapatos finsbury, mi maletín y un metro.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
C: Si tengo que elegir, sin duda moderno, aunque Jerome y yo recurrimos siempre a los diseños y/o firmas de líneas atemporales, sobrias y elegantes.
J: Diría mas bien atemporales, nunca con un diseño demasiado definido. Pero si tengo que elegir, me voy a moderno, el vintage se ha visto ya demasiado.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa?
C: Unas butacas heredadas de mis abuelos paternos, de estilo Luis XV. Mantengo intacto hasta el tapizado.
J: Una obra de arte de Alberto Palomera, artista del país Vasco.

¿Y la estancia?
C: El salón
J: Mi salón, es una zona de diversión con mi familia y de encuentro con los amigos.

¿Qué libro está leyendo ahora?
C: Acaban de dejarme El jurado número 10, de Reyes Calderón.
J: Paper Word, del artista Guy Leclef.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando?
C: La Habana
J: Siendo francés, la arquitectura de la ciudad de París me sigue impresionando cada día…

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierta?
C: El puente Golden Gate en San Francisco, especialmente iluminado de noche.
J: La casa burbuja de Pierre Cardin, cerca de Cannes (Francia).

¿Qué ciudad le gustaría visitar?
C: Shanghai.
J: Me encantaría descubrir Tokio.

¿Qué edificio quiere ver en persona?
C: Cualquiera de los grandes edificios arquitectónicos que presenta Dubai, tales como el Burj Khalifa (edificio más alto); o el Burj Al Arab, el hotel más caro del mundo, que es a su vez el único que cuenta con 7 estrellas.
J: El edificio Marina Bay Sand (hotel de lujo) en Singapur.

¿A quién considera su héroe/heroína?
C: La gente anónima en general que dedica su tiempo a ayudar a los demás, sin ningún ánimo de lucro. Y en lo profesional, a Rafael Moneo, por ser de mi tierra, Tudela, tras haberse convertido hoy en día en uno de los grandes arquitectos más reconocidos en el panorama internacional.
J: Mi padre, esté donde esté ahora, siempre me ha guiado.

El café, ¿en vaso o en taza?
C: Siempre en taza y con leche en su justa temperatura. ¿Qué es eso de caliente/templada?
J: Solo con hielo en vaso.

¿Cuál es su mayor logro en la vida?
C: Dedicarme a lo que realmente me apasiona, la decoración, junto con la mejor persona, cómplice y amigo que podía haber imaginado, mi socio Jerome.
J: Trabajar en lo que me gusta e ir cada día a nuestro estudio disfrutando de lo que hacemos.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido?
C: Me apasionan los vestidos que llevaban las mujeres en la época Victoriana, así que sólo por tener la ocasión de verme retratada como ellas, no me importaría retroceder el tiempo.
J: Estoy muy a gusto en la época que estamos, no cambiaría nada… aunque un poquito menos de tecnología entre los humanos y más contacto directo.

¿Qué hace en su tiempo libre?
C: Disfrutar de mi familia, especialmente de mis 2 hijos.
J: Pinto y hago esculturas.

¿Practicidad o estética?
C: No concibo ambas por separado.
J: Ambas cosas, no concibo separarlas en nuestro trabajo.

¿Una obra pictórica que le haya marcado?
C: El Guernica de Picasso, que recientemente hemos tenido el gusto de observar al detalle en el Museo Reina Sofía.
J: Soy fan de Santiago Ydañez.

Cristina Remirez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, de Disak Studio
Disak Studio, la unión perfecta entre Francia y España.

La particularidad de Disak es que sois dos personas diferentes, de dos países diferentes. ¿Cómo acabáis formando este dúo profesional?
Jerome: Yo cuando llegué a España no hablaba nada de español, y estaba un poco perdido. Entonces me metí en la escuela IADE donde estábamos los dos juntos en la misma clase. A raíz de eso cada uno hicimos nuestro camino en diferentes estudios para formarnos y seguimos con la amistad, y después de dos años, después de acabar la carrera, decidimos montar el estudio juntos.

Cristina: Ante todo éramos amigos.

J: Y lo somos.

C: Cuando te aventuras a formar un negocio, la intuición te dice con quién puede que sea más fácil funcionar y con quién no. Hay que buscar el equilibrio, la compenetración. A raíz de ser muy amigos y de coincidir en una época muy buena para los dos, con nuestras propias experiencias profesionales, volvimos a pensar: “¿por qué no hacemos algo conjunto?” Y ahí empezó todo. Y seguimos después de diez años.

¿Como curiosidad, el nombre de Disak de dónde viene?
J: La base era diseño actual. En esa época estaba muy de moda lo del tema de la “K” al final de las palabras. Al final dimos importancia a un punto de referencia en la aviación, porque viajamos bastante por temas de trabajo. Hay un punto de referencia para los aviones en Francia que se llama Disak, entonces hicimos la relación entre las dos cosas y salió así.

C: Sí, porque el intentar unir los apellidos o sílabas de ambos se complica. (se ríen).

J: Si mi apellido se pronuncia mal en español suena un poquito mal.

Venir de diferentes países, ¿afecta a vuestro estilo?
J: Creo que al final es verdad que se nota un montón. En nuestros proyectos se ve la mezcla de ambos. Como yo digo siempre, y quizás Cristina no esté de acuerdo, me veo tirando hacia cosas más modernas y ella a cosas más clásicas. Al final siempre se hace una fusión de los dos.

C: Hemos creado nuestro propio estilo que ya clientes y amigos que nos siguen o que han tenido ocasión de hacer un proyecto con nosotros dice que es identificativo. Tenemos un estilo nuestro y yo creo que es esa mezcla de cultura, de líneas de muebles. Nos gusta esa combinación. No nos regimos por las tendencias. Al contrario: nos gusta hacer una línea un poquito sobria, elegante y atemporal con esa mezcla de clásico y moderno. Siempre una línea muy limpia. Queremos que nuestros interiores perduren en el tiempo.

J: Cuando trabajamos sobre un proyecto lo hacemos cada uno de nuestro lado, y después unificamos las dos ideas y ahí se ve que estamos moldeando el proyecto. De repente tienes unos toques clásicos o modernos.

¿Esa negociación entre ambos es la parte más crítica?
J: Pues sí. Al final somos como una pareja. Pasamos más horas juntos que con nuestras respectivas parejas.

C: Además somos una figura masculina y figura femenina. Se fusiona todo y además cada cliente es diferente. Sí que adaptamos esa línea de diseño que estamos planteando, hacemos que las casas sean muy suyas, pero el cliente es el que va a vivir y te toca negociar. “Oye que no me gusta esto”. Esto nos pasa. Entonces antes de presentar un proyecto también tiene que haber una reunión previa y un debate sobre qué creemos que le va a gustar más. Como punto también para nosotros, cada cliente se ve identificado con uno o con otro. A veces tienden más a Jerome o al revés, como nos ven distintos… Por eso existe más versatilidad.

J: Es la promo que hacemos siempre. Tienen a dos decoradores por el precio de uno. Eso juega a nuestro favor porque cuatro ojos ven más que dos. Al final se nota en los detalles de nuestros proyectos.

En vuestros proyectos hay una gran importancia en el tema del color. ¿Le dais importancia a la armonía de los colores en la decoración?
J: Es un poco lo que decíamos antes. Nosotros nunca vamos a imponer un color a un cliente. Nuestra tendencia es tirar más hacia a un estilo masculino, utilizamos mucho los visones, los marrones, los negros, colores muy atemporales. Lo que estamos buscando en nuestros proyectos es que la caja, la base de la casa, sea neutra y que te permita que dentro de diez años este proyecto todavía esté funcionando. Cambias después un atrezzo de un cojín, de un cuadro o de una obra de arte, y ya te cambia toda la casa, pero el proyecto en sí todavía sigue funcionando.

Imagino que la casa se diseña pensando en que el propietario va a cambiarla a lo largo del tiempo.
J: Sí, el dueño va a tunear la casa.

C: Nosotros entregamos la casa un poco sin terminar, entre comillas. Es verdad que el punto y final le gusta hacerlo al cliente. Cuando se lo dejas muy colocado, muy estudiado, el cliente nos dice: “no quiero llegar y que esto parezca que es una casa de revista o un hotel, quiero hacerla mía”. Participamos con el cliente para ayudarle con el atrezzo, pero siempre dando su toque a la casa, porque es él el que la va a vivir.

El incorporar obras de arte también es un toque vuestro, especialmente de artistas emergentes.
J: Es un punto al que nosotros le damos mucha importancia. Si podemos combinar la fotografía, la pintura y la escultura, siempre intentamos hacerlo. Además, como estás diciendo, con artistas emergentes. Tampoco hace falta que sea un Picasso, hay muy buenos artistas en Madrid y en España. Nos hace ilusión ayudarles y moverlos para hacerles descubrir el mundo con la decoración. Da mucha personalización a la casa al final.

C: También te tienes que encontrar que el cliente sea receptivo en eso, porque es super personal. Hemos participado tres años con CasaDecor y eso nos ha ayudado a juntarnos con este tipo de artistas y a conocerlos personalmente, convivir con ellos año tras año, con lo cual se han convertido muchos de ellos en amigos. Nosotros siempre decimos que una obra es para que conviva para siempre. De hecho, también conseguimos una inversión en este tipo de artistas. Es muy bueno, aparte de que una obra te enamore en sí, poder conocer a la persona que hay detrás, y eso también es lo que a veces ofrecemos.

Cristina Remirez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, de Disak Studio
Clásicos y modernos al mismo tiempo. Así son Disak Studio.

En vuestra web tenéis un blog donde dais consejos de decoración, explicáis diferentes estilos. ¿Ese punto didáctico de dónde os proviene?
C: El blog te hace estar más al día y te posiciona. La gente busca cosas novedosas o de qué se está hablando hoy. O por ejemplo, cuando es navidad, cómo hago mi mesa, o cómo decoro mi casa. El blog te permite de alguna forma acercar a la gente a ese tipo de información y que se pueda sentir un poco más atraída.

J: También es una forma de acercarse a la gente que no tiene el poder adquisitivo de contratar a un decorador. De esta forma le puedes dar algunos consejos que dan una buena imagen al estudio, diciendo: “mira, qué majos, nos ayudan en algunos puntos para tener la casa diferente a la del vecino”. Al final también es una estrategia por tema de posicionamiento en las redes sociales.

C: Hoy en día el boca a boca funciona muy bien. Nuestros propios clientes son los mejores comerciales que podemos tener. También es cierto que cada vez nos encontramos a gente que por algún motivo han dado con nuestra página web y se ha interesado. O de repente hablan con un amigo, un compañero de trabajo. Todas esas cosas también funcionan.

J: Nos gusta mucho, por ejemplo, cuando un nuevo restaurante se abre en Madrid, ir a probarlo, aunque sea para tomar un café. Nos parece interesante ver su decoración, el ambiente y compartirlo en nuestra web.

Llevando tantos años en el negocio, ¿habéis notado que la gente se involucra más en la decoración de sus casas?
C: Al final se relaciona al interiorista con gente de poder adquisitivo alto, y no es así. Desde el principio hemos tenido un perfil de cliente muy variable. Hemos tenido gente joven que se ha comprado una casa de 50 metros en la Calle Orense y que tenía mucha ilusión por hacer una reforma. Con nuestros consejos le ha quedado una casa preciosa y nueva. Al final yo creo que es encontrarte con ese perfil de cliente que le da valor a lo que haces y que piensa: “yo solo no soy capaz, ¿por qué no recurrir a una persona profesional que me aconseje?”. Realmente es lo que defendemos día tras día. Lo que aportas a una vivienda, el aprovechamiento de espacio, en confort y estética. Cuando una casa se tira abajo para que tenga lo que uno quiera o necesite, en cuanto al porcentaje que uno va a invertir, realmente merece la pena. Aunque finalmente no invierta tanto en el mueble en sí, nosotros destacamos en hacer un interior, una base buena en cuanto a distribución, en cuanto a suelos, instalaciones, techos, iluminaciones. Eso es primordial para nosotros. Antes de poner un mueble, un sofá o una mesita,hay un trabajo muy importante para nosotros que viene previo a eso.

J: Hemos salido también del tema crisis, que es algo que nos influyó, porque hace diez años que tenemos el estudio. Es un sector que ha sido muy tocado, digamos que la decoración era un capricho. Es verdad que la gente se ha animado de nuevo a cuidar su casa, a tenerla diferente, como yo siempre digo, de la del vecino, y entonces es verdad que eso lo notamos bastante.

En una entrevista con Lucas y Hernández-Gil me contaron que para ellos la crisis había servido para reflexionar y darse cuenta de que había habido muchos excesos. Ahora ya se presta más atención a hacer obras pequeñas.
J: Nosotros estamos abiertos a todo, nunca hemos rechazado un proyecto. Quiero decir que a lo mejor mañana nos llama alguien para hacer la reforma de un baño y a lo mejor le decimos que sí porque de este baño sale un familiar quiere reformar su casa entera. Yo creo que hoy en día no puedes rechazar ni un solo proyecto, porque al final te tienes que abrir un abanico de más clientes posibles.

C: Con la crisis ahora la gente está más concienciada: “voy a gastarme esto y quiero esto”. Ahora se centran en lo que quieren hacer, lo tienen más claro y utilizan más la cabeza.

También he visto en vuestra web que tenéis un servicio de personal shopper. ¿Acompañáis a la gente a las tiendas?
C: Sí, nos parece una herramienta muy original. Al final sólo estamos ofreciéndolo en proyectos integrales. Madrid es una ciudad que te ofrece muchísimas oportunidades y la gente se conoce las cuatro típicas tiendas. Alguien que busca algo muy puntual dice: “oye pues mira, voy a Disak para que muestren algo a lo que yo no he llegado. Aparte me asesoran”. Es que tiren de nuestro tiempo para hacer un estudio o un tour de tiendas que no son tan conocidas.

J: Es un plus en el estudio para abrir, otra vez, el abanico de clientes.

¿En qué proyectos estáis embarcados ahora?
C: Pues como proyectos muy interesantes estamos dando la última pincelada en San Sebastián, donde hemos tenido la oportunidad de hacer dos obras de dos viviendas completas de lujo con unas vistas a la Concha fabulosas. Ha sido un proyecto muy bonito. En Marbella también estamos terminando unas obras muy interesantes. Ahora estamos con cuatro obras: una en Somosaguas, una ampliación de una cocina, una cosa puntual pero es un proyecto muy bonito. Y estamos reformando también tres casas a las afueras de Madrid, en Pozuelo.

J: Donde más nos han dejado los clientes expresarnos hasta lo máximo han sido las obras de Marbella y San Sebastián. Desde el principio hasta el final. Incluso poniendo los cubiertos dentro de los muebles de la cocina. Esto para nosotros es una maravilla. No tenemos límites, es donde nos podemos expresar al 100%. En esas dos casas se ha reflejado, por supuesto adaptándonos a lo que nos pedido.

C: Eso es lo que nos gustaría hacer siempre. Risas. Es una maravilla.

Cristina Remirez de Ganuza y Jerome Le Fouillé, de Disak Studio
Así de sonrientes posaron Cristina y Jerome en la escalera de nuestra redacción.

Fotografía Pablo Lorente