Daniel Pérez y Felipe Araujo, creatividad a cuatro manos

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. Daniel Pérez, de Egue y Seta, se colgó de nuestra escalera, y Felipe Araujo, cofundador del estudio, nos dejó 'colgados'.

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Daniel Pérez de Egue y Seta
Daniel Pérez, de Egue y Seta, posa en la escalera de nuestra redacción.

Tener un estudio entre dos puede tener tantas ventajas como desventajas. Para Daniel Pérez y Felipe Araujo, cofundadores de Egue y Seta, hay más de las primeras. Una ventaja es que uno quiera crear sin límites y el otro deba imponerlos. De ahí que lleguen a un punto intermedio que da unos resultados tan interesantes. Una desventaja es que coincidan sus agendas para realizar una entrevista. Así, mientras Daniel pudo acercarse a nuestra redacción en Madrid y posar en #laescalera, Felipe nos tuvo que dejar plantados y contestar en la distancia. Las primeras preguntas las responde Felipe desde Barcelona, el resto Daniel en la capital.

¿Es una persona diurna o nocturna? Cada vez se me da peor trasnochar. ¡Diurna a la fuerza!

¿Qué quería ser de pequeño, aparte de su profesión actual? Me gustaron la geografía y la economía en algún punto de mi infancia/adolescencia. No quise ser nunca ni policía, ni bombero, ni astronauta, ni futbolista, ni presidente. ¡Qué pena! De haber sido así esta respuesta hubiese sido mucho mas divertida. Y seguramente yo de niño…

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar? En algún momento se hizo evidente que lo del diseño sería de alguna u otra manera el camino a seguir para mi. No obstante, dilucidar si sería gráfico, arquitecto, industrial o interiorista es algo que, según cómo lo veas, aún no he acabado de definir.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche? Libros. Uno o dos. Una lamparita. Tapones de cera (vivo al lado de una famosa discoteca). Y si he de ser completamente honesto, un spray anti-ronquidos, ya que puedo hacer tanto o más ruido que la discoteca y mi chica de vez en cuando necesita dormir.

¿Sin qué no puede salir de casa? Sin ropa. ¡Por el bien de la gente!

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage? El diseño moderno es bastante vintage, ¿no? Está bien combinar.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa? Las plantas, la biblioteca, el sofá, las ventanas. Cada una por razones distintas. Por las noches, la cama, ¡eso seguro!

¿Y la estancia? La cocina. Es donde paso más tiempo. Cocinando, comiendo, pero también charlando con amigos, etc.

¿Qué libro está leyendo ahora? 267 vidas en dos o tres gestos, de Eugenio Baroncelli. Un regalo de navidad. Miniaturas biográficas. No estoy muy conforme. Hubiese preferido menos vidas y más gestos.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando? Es difícil separar lo arquitectónico de lo urbanístico, lo paisajístico, lo cultural, lo económico, lo social o lo muy personal. Creo que generalmente “consumimos” o “vivimos “ las ciudades como un todo y todo influye. Pero para responder a la pregunta, y sin que en realidad tenga nada que ver con las canciones de La Unión y Lu Colombo/Raffaella Carrá, tendría que decir que Maracaibo, la ciudad donde nací. Fue la primera que tuve la oportunidad de ver cambiar y crecer, desde su lógica portuaria y petrolera hasta su ilógico desastre actual. Su inhóspito calor y aridez, interrumpidos por fortalezas acristaladas, ajardinadas y refrigeradas que pretenden negar lo innegable. En el medio de todo, un centro excéntrico histórico enteramente renovado en los 70 entre colonial y neoclásico, en technicolor caribeño. Todo muy loco, muy kitsch. Luego está Caracas, mole de hormigón al fondo de un valle tropical, con forma de perro vista desde el aire, atado por el cuello con nudos de autopistas con nombre de pulpo y araña. Luego, están las ciudades que te impresionan por lo bueno y las que recuerdas por lo contrario. De cada ciudad te quedas con algo. De Amsterdam me gustó siempre su escala, su lógica de cebolla y su otoño. De Londres su nostalgia por ser el centro del mundo. De Budapest su sentido de nuevo centro de la Europa del Este, aunque ellos se vean en el centro de Europa. De Tokio sus 18 centros. Hace meses estuve en Gran Canaria y pasé por Gáldar, una ciudad que no tiene centro por que le crece un monte justo en la mitad y la ciudad se desparrama por las faldas. Lo de las ciudades para mi es infinito.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierto? Uff, ¡tantas!. Cuando llegué a Barcelona hace 14 años me dejaron boquiabierto las mismas construcciones que dejan boquiabierto a todo el que la visita por primera vez. Ahora es verdad que también me han dejado entre boquiabierto y “sin aliento” otras construcciones más nuevas y por razones distintas. Sin querer abundar en el criticismo que ya les ha llovido, los edificios desarrollados a propósito del Forum, la torre Agbar, especialmente de cerca, la transformación en centro comercial de la antigua plaza de toros Arenas de Barcelona. ¡El kitsch no tiene fronteras!

¿Qué ciudad le gustaría visitar? Creo que acabamos antes contando las que no. Por comenzar por alguna digamos que me gustaría visitar la Barcelona del 2030 o la Caracas de los 70.

¿Qué edificio quiere ver en persona? El otro día vi en la tele la Plaza Mayor de Chinchón. La próxima vez que vaya por Madrid a ver si me da tiempo de escaparme.

¿A quién considera su héroe/heroína? A mi pareja. Seguramente aguantarme tenga algo de heroicidad. En serio, prefiero los héroes anónimos. Creo que cada quien tiene sus problemas, lleva “su cruz”, y seguramente hay algo de heroico en ese levantarse cada día, sonreír, pasarlo bien, hacer tu trabajo, o que alguien más se lo pase bien, que no vemos, pero que es esencial para que la vida de todos sea vivible. Las grandes gestas las prefiero colectivas. Creo que los grandes/súper héroes solo existen en la literatura o en la ficción.

El café, ¿en vaso o en taza? ¡En taza, en taza!

¿Cuál es su mayor logro en la vida? Aun por venir. Ya os diré cuando llegue el momento de hacer balance.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido? La actual. Aunque lo que nos contaban nuestros abuelos y los libros de otras épocas suene ideal; y aunque el mundo ciertamente ahora parezca estar poniéndose patas arriba, creo que nunca las injusticias, los crímenes, las guerras y la enfermedad en general fueron tan públicamente conocidas y, por tanto, combatidas como hoy en día. Digan lo que digan. Prefiero ser optimista.

¿Qué hace en su tiempo libre? Cocinar, dar un paseíllo, leer. Si se puede, viajar. Escribir. Ver a la familia y a los amigos. Antes bailaba más… ¡he de retomarlo!

¿Practicidad o estética? Practicidad estética. La estética impráctica al final resulta menos estética. Se le nota. Acaba siendo un poco hortera, ¿no?

¿Una obra pictórica que le haya marcado? Los “incendios” londinenses de Turner me parece que son hoy particularmente “vigentes”.

Ya de manera presencial, Daniel Pérez nos contesta a las siguientes preguntas.

Un espacio efímero, ¿puede ser tan importante o más que uno permanente? No, pero es más complicado conseguir impactar porque tienes menos tiempo. Lo positivo es que te puedes permitir lujos que en un espacio permanente no podrías, es más creativo y te exige mucho más.

¿Qué hace reconocible vuestros espacios? La gente nos dice que tenemos un estilo muy reconocible pero yo no sé cuál es. Para nosotros lo divertido es no tenerlo y que lo aporten los clientes. Veo pocas cosas en común en nuestros proyectos. Lo que sí puede ser es que se note la mano de Felipe, que es diseñador gráfico. Él no piensa en si se cae o no, el papel todo lo sostiene, luego soy yo el que piensa cómo materializarlo.

¿Cuál es vuestra concepción de lujo? Para nuestros clientes es el espacio, la conexión entre ellos, conseguir distribuirlos con los menores tabiques posibles: elementos móviles, transparentes, celosías… Tener la sensación de que son diferentes. Vi un piso de 600 metros cuadrados y pensé que era guay, pero no es tanto porque tan grande no tienes sensación de estar en casa, de un espacio acogedor, parecía un showroom. El lujo también es tener un espacio que ya cuenta cosas, con una historia.

¿Os sentís afortunados de disfrutar trabajando? Al principio era la hostia porque hay cientos de espacios de interiorismo y que te contraten a ti es un privilegio. Hoy en día no miramos la parte positiva, sino los problemas, hasta que nos ponemos y siempre tienen sus cosas guays. Disfrutas de otra manera, antes era nada más arrancar y ahora va poco a poco. También es cierto que yo llevo más la parte de gestión, no la creativa, y según vamos creciendo nos vamos adaptando a las nuevas necesidades del estudio y de los clientes.

¿En qué proyectos estáis embarcados ahora? Hicimos en Graphispag un stand para una empresa que vende soportes para impresión. Una vivienda de unos 550 metros cuadrados con terraza de 300 metros, con domótica, que no lo habíamos aplicado antes hasta ahora; el objetivo es duplicar el valor del piso. Una vivienda en La Diagonal de Barcelona. Una vivienda en la madrileña calle de Zurbano. En el Eixample un piso con mucha historia, de más de 100 años, en la que vamos a respetar el suelo y algunos elementos mezclados con otros más modernos, va a quedar chulo el contraste.

Daniel Pérez de Egue y Seta
Daniel Pérez llegó hasta a colgarse en nuestra escalera. Ya podemos imaginar cómo se lo pasan en sus oficinas…

Fotografía Pablo Lorente