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Ana Fidalgo, la belleza de lo natural

Esta joven interiorista dirige Meraki Studio, que es a la vez estudio de interiorismo y tienda de decoración donde lo orgánico es protagonista.

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Ana Fidalgo, de Meraki Studio
Ana Fidalgo, de Meraki Studio, posa en la escalera de nuestra redacción.

Meraki es una palabra que viene del griego y que no tiene traducción, pero significa hacer algo desde el alma, con creatividad y pasión; aunque también puede entenderse como poner parte de uno mismo en su trabajo. Esta filosofía, tan fácil de imaginar pero tan difícil de aplicar, es la que marca la vida profesional de Ana Fidalgo, una joven interiorista con mucho que ofrecer. Meraki Studio –no podía llamarse de otra manera– es a la vez estudio de interiorismo y tienda de decoración, en la que podemos encontrar todo tipo de muebles y accesorios con un marcado estilo natural, el mismo que aplica en sus proyectos.

Y así de natural se atrevió con el cuestionario de #laescalera de nuestra redacción, donde posó y nos habló de sus influencias, sus proyectos de futuro y nos dio unos consejos para todos aquellos que quieran iniciarse en el maravilloso mundo de la decoración.

¿Eres una persona diurna o nocturna?
Diurna.

¿Qué querías ser de pequeña, aparte de tu profesión actual?
De pequeña me gustaba jugar a ser profesora, banquera, médico… ¡Quería hacer de todo!

¿Cuándo te diste cuenta de a qué te querías dedicar?
En mi segundo año de Económicas.

¿Qué hay siempre en tu mesilla de noche?
Ahora leo y miro todo por el iPad y suelo tener guías de ciudades que me apetece conocer o en las que ya he estado.

¿Sin qué no puedes salir de casa?
Sin el móvil y sin el cuaderno donde apunto todo.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage?
Mezcla.

¿Cuál es tu objeto favorito en la casa?
Las chimeneas. Me gusta lo que significan porque siempre reúnen.

¿Y la estancia?
La cocina desde siempre.

¿Qué libro está leyendo ahora?
Después de que me hayan insistido mucho en casa (por ser el favorito de todos) estoy con Cien años de soledad.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando?
La última ciudad que me ha impactado es Oporto. Tiene un contraste muy grande. En una orilla del Duero había unas casas abandonadas con fachadas de azulejo portugués. Me dio pena ver algo tan bonito abandonado.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierta?
Creo que los rascacielos de Nueva York. Me impactaron cuando fui la primera vez con diez años y siguen haciéndolo.

¿Qué ciudad le gustaría visitar?
No puedo elegir solo una.

¿Qué edificio quiere ver en persona?
Tengo debilidad por la arquitectura japonesa. Así que cualquiera de SANAA, Kengo Kuma, Shigeru Ban…

¿A quién considera su héroe/heroína?
A mis padres. Gracias a ellos existe todo esto que estoy creando.

El café, ¿en vaso o en taza?
En taza.

¿Cuál es su mayor logro en la vida?
Poder estar haciendo realidad Meraki.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido?
Me gusta mucho en la que vivimos. Pero los años 20 me gustan por lo que significó para las mujeres: el voto o una tontería como poder llevar pantalones gracias a Coco Chanel…También por el auge del jazz. Y por supuesto, haber coincidido con La Bauhaus, Picasso o Dalí.

¿Qué hace en su tiempo libre?
De todo. Me gusta mucho ir al cine, probar restaurantes nuevos, leer… Y en cuanto tengo tiempo viajar.

¿Practicidad o estética?
Depende de para qué.

¿Una obra pictórica que le haya marcado?
Hace unos años fui a Londres con mi madre y había una exposición de Gerhard Richter en la Tate. ¡Me encanta su obra!

Ana Fidalgo, de Meraki Studio
La naturaleza y lo orgánico marcan el estilo de Meraki Studio.

Abriste tu estudio hace muy poco, en mayo de este año si no me equivoco…
El estudio lo abrí hace un año, en septiembre. Fue la tienda la que abrí el 2 de junio.

¿Cómo te embarcas a la vez en dos proyectos que son tan amplios? Sin duda es una apuesta muy ambiciosa.
Todo empezó porque me salió un proyecto. A raíz de eso, de estar buscando mobiliario para gente joven, me di cuenta de que para ellos es muy complicado conseguir mobiliario o piezas de decoración que sean accesibles. Creé la tienda para que la gente de mi edad, la gente que se pueda independizar o casar, puedan comprar piezas que son de diseño y que no estén mal de precio.

¿Cómo compatibilizas dos actividades que demandan tanto tiempo como una tienda y un estudio?
Ahora trabaja una chica conmigo. Estamos dividiéndonos. Ahora yo estoy llevando la parte de interiorismo y ella la tienda. También estamos abriendo la tienda online y eso da muchísimo trabajo. Al final yo soy quien revisa toda la parte de la tienda pero ella también se encarga de muchísimas cosas.

Meraki viene del griego y se podría traducir como “poner pasión en tu trabajo”. ¿Es la filosofía de la marca?
Sí. Esta palabra la descubrí cuando estaba en la carrera y la guardé en el mail personal. Me la envié para poder ponerlo en un futuro en el estudio, en la tienda o donde fuera.

Cuando empezaste a estudiar arquitectura de interiores, ¿sabías que ibas a acabar con tu propia marca? ¿Tenías algún proyecto de futuro?
No, yo sabía que quería montar algo mío, algo propio, pequeñito. Pero no sabía cuándo iba a ser.

¿Cómo llega ese primer proyecto que de repente te abre las puertas?
Pues fue un proyecto en Candeleda, en Ávila. Es un proyecto que me ha hecho aprender mucho. No era solo interiorismo, había que hacer muchas más cosas: la instalación eléctrica, la fontanería y demás. Eso me ha ayudado un montón. A partir de ahí ha sido cuando he empezado a evolucionar.

Este proyecto creo que aún no está terminado.
Justo, aún no está terminado. Es la casa de campo de unos clientes que viven en Madrid, así que no van con regularidad. Es muy complicado para ambos, porque tengo que ir cuando ellos estén. Por este motivo el proyecto ha ido poco a poco.

Dentro de la decoración ¿tienes algún referente claro que hayas seguido?
Pues… (piensa) no tengo a nadie. Al final son cosas que me gustan. Por ejemplo, al elegir las piezas, lo hacemos con mucho mimo, porque son cosas que yo compraría para mi casa. Esa es la filosofía que tenemos. Yo creo que eso es lo que más puede gustar.

En muchas de esas piezas, los cojines, los textiles, incluso los apliques, hay mucha inspiración de la naturaleza. ¿Te gusta salir al campo, a la montaña…?
Me gusta bastante la montaña, pero la verdad es que siempre me ha gustado mucho lo orgánico, la cultura japonesa. Yo desde siempre he utilizado la madera siempre ha estado presente en mí. La utilicé en mi proyecto final de carrera, era un proyecto que era solo de madera, con piezas ensambladas. Yo creo que eso debe ser la parte que más pesa. Mucha gente cuando entra en la tienda me dice que es muy japonés.

También hay un toque muy rústico, muy campestre. A nivel de viviendas urbanas, ¿cómo encajan este tipo de piezas?
Mezclándolo. A mí me gusta mucho este estilo, pero también tenemos piezas que son muy modernas. Por ejemplo, las láminas de Image Republic son puro diseño gráfico, super modernas, y yo creo que lo mejor es intentar mezclar de alguna manera ambas cosas.

Muchos de los productos que tienes en la tienda vienen de sitios como la India y Marruecos. ¿Cómo haces esa labor de investigación para que esos objetos acaben en Madrid?
A través de Instagram, de estar investigando todo el rato. Luego hay una feria dos veces al año en París, Maison&Objet, donde voy todos los años. Me inspiro de todo eso.

¿Viajas también en busca de piezas?
Sí, claro. Ahora estamos intentando ir a Bali porque nos llega un proveedor. Queremos ir a ver la fábrica porque quizá empezamos a producir con ellos. Van a ser piezas personales.

Ana Fidalgo, de Meraki Studio
Meraki significa poner parte de uno mismo al trabajo que realizas.

Antes comentabas tu intención de acercar la decoración a la gente joven. ¿Se ha cambiado ese pensamiento que había antes de que la decoración era para gente más mayor y de alto poder adquisitivo?
Creo que ha cambiado mucho durante estos últimos años. La decoración era impensable. Ahora, por ejemplo, tengo un cliente que es una chica de mi edad. Eso antes era imposible, ahora se valora mucho el interiorismo y el diseño. Se entendía si te ibas fuera de España o, por ejemplo en Cataluña, pero en Madrid no estaba valorado. En estos años ha sido un boom. Con los restaurantes, en las propias casas, las vajillas…

¿La influencia de las redes sociales como Instagram o Pinterest están dando a conocer el diseño?
Sí, te lo facilitan. A mí a veces me pasa que no se cómo colocar una silla y me inspiro en las redes sociales. Te dan ideas, es muy sencillo.

¿El cliente que recurre a Meraki para hacer un proyecto busca un estilo concreto?
Nosotros acabamos de empezar, no nos viene nadie diciendo: “Queremos tu estilo”. Al final te haces al cliente, porque es él el que siempre tiene la razón. Hay que ir hacia ellos.

Para esta persona joven que quiere iniciarse en el mundo de la decoración para decorar su casa, ¿qué consejos le darías?
Lo primero que haría sería colocar las piezas grandes. Por ejemplo, en el salón colocaría el sofá. Con colores muy neutros, como el beige, para que luego todo sea más sencillo, con cojines, láminas, cuadros…

De tu biografía destaca que estudiaste escenografía de teatro. ¿Cómo fue esa experiencia?
Me fui a Londres para mejorar el inglés con el máster que hice. Como eran tres meses aproveché y me apunté a la Saint Martins. Estudié escenografía. Nos hicieron hacer un proyecto que era una obra de teatro y fue uno de los que más disfruté. Quería aprender un poco más sobre eso.

¿Ayuda esa visión a la hora de hacer un proyecto en una casa?
A la hora de la iluminación, por ejemplo. Nos enseñan iluminación en la carrera, pero en escenografía lo tenemos también muy presente.

Hablando de la carrera, en el cuestionario comentabas que estudiaste Económicas.
Sí, la empecé pero la dejé a los dos años porque no me veía encerrada en una oficina haciendo lo mismo todo el rato. Necesitaba moverme.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? He visto en tu web que estáis trabajando en un restaurante.
Sí, aún falta que lo rematemos. Estamos haciendo también una casa de una chica de mi edad y luego una casa que está en Chamberí que es súper moderna. Quieren hacer un lavado de cara y tienen unos cuadros enormes y muy modernos. Es un reto para mí porque es un estilo totalmente opuesto al mío.

Ana Fidalgo, de Meraki Studio
Antes de volver a Meraki Studio, Ana Fidalgo se sentó a descansar en la escalera de nuestra redacción.

Fotografía Elisa Lorenze