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¿Con qué dibujan los grandes genios?

Así son los lapiceros y portaminas de algunos de los diseñadores, arquitectos y creativos más importantes del momento.

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Antes de seguir leyendo, párate un momento a pensar. ¿Cuándo fue la última vez que utilizaste un lapicero? Si no eres dibujante, diseñador, arquitecto o cualquier otra profesión relacionada con las artes plásticas, lo más probable es que la respuesta se remonte a tus años de estudiante. Pero si, por el contrario, perteneces al colectivo anterior, no nos cabe ninguna duda de que siempre llevas contigo a tu pequeño amigo de grafito. O al menos así lo demuestra The secret life of the pencil (Laurence King Publishing), un libro que recopila los instrumentos de dibujo de algunas de las mentes creativas más importantes de nuestro tiempo.

Lapicero de Mickalene Thomas
Mickalene Thomas, artista.

Norman Foster, Philippe Starck, James Dyson o Anish Kapoor son sólo una pequeña muestra del total de 70 personajes que desvelan sus lapiceros y portaminas en este libro realizado a cuatro manos entre el diseñador Alex Hammond y el fotógrafo Mike Tinney. Más que un simple escaparate, The secret life of the pencil es una reflexión sobre el uso de herramientas analógicas en un mundo cada vez más tecnológico. Una oda al trabajo manual y sus errores en contraposición a la hiperperfección de la tecnología. Para ello, junto a las fotografías en primer plano se incluyen citas y entrevistas que profundizan en la relación entre artista y herramienta.

“Es la propia mutabilidad de la marca del lápiz lo que permite seguir pensando en el proceso”, dice el diseñador Peter Saville, que utiliza un lapicero Nava de mina gris. El inventor James Dyson, que utiliza un elegante portaminas, afirma que “dibujar es todavía la mejor manera de comunicar ideas rápidamente”.

Portaminas de Norman Foster
Norman Foster, arquitecto.

La variedad de lapiceros y portaminas que llenan el libro es tan amplia como el número de personajes. Desde el humilde lápiz azul Rexel Cumberland de David Adjaye afilado a mano hasta el portaminas vintage Wahl-Eversharp del diseñador de moda Paul Smith, que cuenta con incrustaciones de oro y tiene un valor de 3.000 dólares. Entre ambos extremos, una miscelánea de materiales, colores, durezas e incluso un pequeño muñeco de Doraemon culminando el lapicero de Henry Holland.

“Un lápiz es un instrumento de infinita versatilidad. Puede ser suave y vacilante, activo e inquisitivo, duro e interrogante, sucio y misterioso”, dice el dibujante Posy Simmonds. Siendo así, larga vida al lapicero.

Puedes comprar The secret life of the pencil en la web de Laurence King Publishing.