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La planta mágica

La popularidad de los preparados con Cannabis sativa se extiende a Europa. Por qué el cannabidiol o CBD es el nuevo superingrediente cosmético.

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La planta mágica
La variedad de Cannabis Sativa que se usa en cosmética es el cáñamo industrial. Si contiene THC, la dosis es tan mínima que no se considera estupefaciente

Súper. Casi todo de lo se habla en la industria cosmética del cáñamo viene predefinido en superlativo. Es “superecológico”: las plantaciones protegen el suelo de la erosión, absorben más co2 que los árboles y son sostenibles sin fertilizantes artificiales. “Superefectivo” porque el 80% del aceite de sus semillas son ácidos grasos (primordialmente omega 6 y omega 3) que aumentan la resistencia de la piel.

Superaceite, supernegocio. La revista Forbes augura que en un año el mercado del SBD crecerá un 700% y alcanzará los 1.800 millones de euros. Viendo la cantidad de marcas de belleza que están cocinando con el ingrediente prodigioso, comerse parte del pastel es el sueño tanto de pequeñas como grandes compañías. También es superconfuso. En internet muchos cosméticos mencionan el CBD o Cannabidiol en la composición. Otras marcas como CBD Daily, CBD London o CDB Pharma van directas al grano. A diferencia del THC, el otro compuesto cannabinoide más popular, el CBD no coloca y se prescribe en multitud de afecciones y dolencias, desde glaucoma a problemas musculares, alteraciones del sueño o los temblores provocados por el Parkinson, aunque es por sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas que se le considera un “superingrediente” cosmético.

Tanto el CBD como el aceite de semillas que se están usando en cremas, sueros y jabones se extraen de la Cannabis Sativa, “pero no debemos confundir el aceite de cáñamo con el aceite de cáñamo enriquecido con CBD. Si al aceite no se le añade el cannabidiol, será un producto a base de aceite de cáñamo, pero no tendrá CBD”, afirma Tximo Mira, CEO de la tienda online CBDPlus. Con 17 años le diagnosticaron una enfermedad genética incurable y desde entonces se ha especializado “en todo lo referente al cannabis medicinal”. Cuenta que mediante el prensado en frío de las semillas se extrae el aceite de cáñamo de alta calidad: “Es un proceso que no altera sus propiedades”. En cambio, para aislar el CBD hay que eliminar la fibra y otros componentes de los tallos, las hojas y las flores. La farmacéutica Esther Sansi asegura que el método de extracción con co2 “es el más seguro, limpio y científicamente controlado, pero también es más caro y requiere más tiempo y conocimientos”.

Aquí, cuando se obtiene de la marihuana, es ilegal, no así el que se extrae del cáñamo. Ambas son variedades de la Cannabis Sativa, pero las semillas de las segunda han de estar certificadas con menos de un 0,2% de THC, la sustancia psicoactiva. “El cáñamo industrial se encuentra regulado a nivel europeo. En la actualidad existen más de 60 tipos de semillas incluidas en el catálogo común de Variedades Vegetales de la Unión Europea, y dos son de origen español”, explica Raquel Galiano, de THC Abogados, un despacho especializado en la industria cannábica que asesora a bancos de semillas y otros negocios que van surgiendo alrededor de esta planta mágica. “A pesar de que el CBD es muy demandado, el exceso de información en la red lleva a confusiones.

El THC puede aparecer en la fórmula tanto de productos cosméticos y terapéuticos siempre que no supere el 0,2%, que es el porcentaje que no se considera estupefaciente”, aclara. En Estados Unidos, el CBD se encuentra en una amplia variedad de productos: gominolas, tinturas y hasta lubricantes íntimos; en Europa, los complementos alimenticios de CBD están prohibidos. “Tan sólo se permite la comercialización de alimentos hechos con cáñamo de semilla certificada, como las harinas o la proteína de cáñamo, siempre y cuando se fabriquen y estén distribuidos por otro país miembro […]. Envasar y etiquetar el CBD como cosmético ha sido la única solución que han tenido los comerciantes de proseguir con la venta legal”, dice Galiano.

Para aislar el CBD hay que eliminar la fibra y otros componentes de los tallos, las hojas y las flores

La planta mágica
La dueña de Ho Haran, Laure Bouguen, en sus campos de cáñamo orgánico en Francia

La farmacia de Sansi en la madrileña Plaza de las Salesas es un centro de peregrinación de los devotos de la cosmética de autor, pero también un refugio para los que no quieren perderse entre la terminología y los porcentajes. Como Mira, esta farmacéutica también destaca las virtudes del aceite de cáñamo prensado en frío. “A 40 grados”, precisa. Entre los numerosos beneficios que le concede, Sansi menciona que estimula el crecimiento del cabello. “Regenera y revitaliza la piel más rápido de lo normal. Se absorbe enseguida y contiene sales minerales como el potasio y el calcio, que fortalecen las uñas y las pestañas”, asegura. Un ingrediente que lo potencia es el aloe vera, porque alivia el picor de las descamaciones, o el árbol de té, que aumenta su eficacia como bactericida y fungicida frente al acné.

A Laure Bouguen le enseñaron a cultivar cáñamo (de Cannabis sativa) sus abuelos en los campos de Bretaña. Ho Karan, la firma de cosmética que creó en 2016, fue seleccionada por la aceleradora de Sephora. Bouguen también actúa como representante del sindicato francés del cáñamo, una organización que aglutina agrónomos, centros de investigación, emprendedores y científicos que trabajan para que se reconozcan los beneficios medicinales de la planta “y que se mejore la protección a los consumidores con etiquetas que avalen la sostenibilidad, el origen geográfico y los productos testados en laboratorio”, explica.

La planta mágica
Las claras alusiones a la marihuana le costaron a Milk Makeup la reprimenda de Estée Laundry por glamurizar el consumo

‘Para colocarte con cáñamo tendrías que fumarte un porro del tamaño del poste de teléfonos’, dice Anita Roddick, ecologista y fundadora de The Body Shop

Veinte años atrás, cuando The Body Shop lanzó su línea de cáñamo, la policía francesa organizó una redada en una de las tiendas. “Para colocarte con cáñamo tendrías que fumarte un porro del tamaño del poste de teléfono”, tuvo que justificarse Anita Roddick, la ecologista fundadora. Actualmente, una cooperativa de 300 agricultores produce el aceite en Francia. The Body Shop insiste en proteger la identidad del proveedor y su ubicación “para evitar problemas por posibles confusiones con la otra variedad”. A pesar del secretismo, dos décadas de activismo han fulminado muchos de los prejuicios inculcados por las políticas más conservadoras. Roddick murió en 2007 a los 64 años y no le quedó tiempo para ver el aluvión de cosméticos herederos de aquella línea. La simple mención del cáñamo se consideró una provocación en 1998.

Sin embargo, en junio Origins venderá en España la mascarilla Hello, Calm y en septiembre llega el concentrado Herbal de Kiehl’s: en la parte más visible de los dos envases se lee “aceite de semillas de Cannabis sativa”. La despreocupación con la que que la industria publicita estos preparados es reflejo de la apertura de la sociedad (Pew Research Center estima que el 62% de los norteamericanos está a favor de la legalización de la marihuana, y Canadá y Uruguay han aprobado su consumo recreativo), pero entraña ciertos riesgos.

Con vistas al día de la Marihuana —el famoso 420— Milk Makeup tuvo la ocurrencia de promocionar su línea Kush subiendo a sus redes la foto de las bolsitas de plástico que utilizan los traficantes con su logo, ganándose la reprimenda de Estée Laundry, el colectivo anónimo de expertos en belleza “que airea los trapos sucios del sector”. “La marihuana es todavía ilegal en muchos países y usar referencias para glamurizar un producto de CBD cuando la gente está en la cárcel por delitos menores relacionados con la marihuana parece irresponsable”, denunciaban en su cuenta de Instagram. “Ahora que las pautas son tan estrictas con los anuncios de alcohol y tabaco me pregunto si esto no va a ser mirado del mismo modo”, avisó en la web Beauty Independent Holly Jackson, de la plataforma para el seguimiento del impacto de influencers Traackr. Veremos. Por ahora, la fiesta no ha hecho más que comenzar.

Fotografía Elisa Lorenzi