Pánico entre los vegetarianos

La hibridación entre plantas y animales es un extraño concepto que tiene su origen siglos atrás y ha dado lugar a preciosos libros.

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Híbridos entre plantas y animales. Mandragora autumnalis
Mandragora autumnalis.

Corderos que crecen de semillas, hojas con cabezas humanas, ciervos que crecen en macetas o plantas que te dejan sordo si son arrancadas. Comportamientos poco vegetales, todo muy normal. Y es que parece que el mundo vegetal no tiene los límites tan definidos como se creía, y así uno no sabe ni qué plantar ni qué echarse a la boca.

Híbridos entre plantas y animales: el tema no es reciente y parece remontarse al cordero vegetal de Tartaria, un zoófito legendario en el que frutos con forma de oveja florecen de una especie de helechos. El origen parece provenir de cierto malentendido en las noticias llegadas a Europa sobre el origen del algodón. Heródoto definió su hallazgo como una especie de lana que crece de los árboles y de ahí a que una oveja florecía entre sus brotes. Teofastro, que no sé quien era, decía que el cordero brotaba de algo parecido a una manzana.

Se decía que estas ovejas estaban conectadas mediante el cordón umbilical a una planta y que su vida distaba mucho de ser apasionante. Su radio de acción se limitaba a pastar en torno a la planta, y una vez que hubiesen comido la hierba, si antes no eran atacadas por un lobo, morían. De su sabor se decía que era dulce cómo la miel y muy codiciado por los que allí habitaban.

Híbridos entre plantas y animales. Cordero vegetal
Cordero vegetal.

Si de plantas raras hablamos no debemos pasar por alto las tenebrosas cualidades de la Mandragora autumnalis, especie altamente venenosa perteneciente a las solanáceas y que por sus bifurcaciones parecidas a figuras humanas fue usada para rituales y brujerías durante la Edad Media. De ella se dice que al ser arrancada emite un alarido que vuelve loco a quien lo escucha o que suele crecer en los patíbulos bajo el semen de la eyaculación de los ahorcados. Todo muy bonito.

Por si este embrollo vegetal fuese poco, vino Luigi Serafini a montar la de San Quintín. El artista y arquitecto italiano ilustró en 1976 un libro editado por Rizzoli que parece venir de otro mundo: el Codex Seraphinianus. En él, el reino vegetal y animal se confunden, las plantas adoptan comportamientos humanos y los animales a menudo tienen características propias de la fisiología vegetal. Las ilustraciones están acompañadas de un idioma inventado que parece explicar los pormenores de cada especie e irradian surrealismo e imaginación. Los árboles pueden caminar, los peces tienen colas en forma de hoja y los ciervos brotan en las macetas.

Desconocemos donde crece la planta/ciervo pero no nos importaría nada poner uno de sus ejemplares en nuestro jardín. Si algún día se hacen con una de sus semillas no duden en mandar un inbox. Prometemos cuidarlo.

Sigue en Instagram a @moderngardener.

Híbridos entre plantas y animales. Luigi Serafini
Extracto del Codex Seraphinianus de Luigi Seraphini.
Híbridos entre plantas y animales. Luigi Serafini
Extracto del Codex Seraphinianus de Luigi Seraphini.