Brianda Fitz-James sienta la cabeza

Brianda Fitz-James Stuart vive lejos de las cámaras que persiguen a su apellido y desarrolla una carrera artística rodeada de gente que le importa y le gusta. Ha elegido su propio camino.

Compartir
Brianda Fitz-James en el nuevo Clase A de Mercedes-Benz.
Brianda Fitz-James en el nuevo Clase A de Mercedes-Benz.

Hubo un tiempo en el que a Brianda Fitz-James Stuart le podía importar lo que pensasen los demás. “Es inevitable preocuparse en cierta medida por lo que la gente piense de ti”, asegura. Y es fácil estar sometida al ojo exterior cuando arrastras un apellido aristocrático. Sin embargo, ha llegado a un punto en el que solo le preocupa una cosa: lo que piensen de ella las personas que le quieren. “Con el tiempo he aprendido a quitarle importancia, a quitarme importancia a mí misma”, ríe sobre el resto.

También ha aprendido a relativizar otra preocupación pasada: ser diferente a los demás. “Cuando era una niña no me gustaba tener un nombre raro, sacarle una cabeza a todo el mundo… Ahora en cambio lo valoro y me gusta. Siento que ser diferente es una ventaja y no un inconveniente”.

Con su individualidad por bandera, Brianda ha forjado su propio camino, lejos de las cámaras y los micrófonos que se podría esperar que le siguiesen. “Intento, en la medida de lo posible, vivir al margen de la exposición mediática de mi familia”. Siguiendo, como ella misma exclama, su corazón y sus instintos, se decantó por estudiar diseño y seguir una carrera creativa. “Mis padres me inculcaron el amor al arte desde muy pequeña y siempre potenciaron mi creatividad”.

Es precisamente este trabajo el que, de alguna manera, ha determinado las amistades de las que se rodea. “Tengo amigos de todo tipo, es importante no tener prejuicios y relacionarse con todo tipo de personas, de hecho es muy enriquecedor. Pero lo cierto es que por mi profesión conozco a mucha gente creativa poco común”. De ellos asegura sentirse muy orgullosa, pues se siente querida y valorada. Y disfruta con ellos de muchas maneras. “Desde una llamada para simplemente hablar hasta un viaje, cualquier momento que podamos pasar juntos me vale: salir a comer, a bailar, a visitar museos, ver películas, pasear, hablar… ¡hablar mucho!”

Brianda se muestra serena, risueña, espontánea. Tiene claro el tipo de personas de las que se quiere rodear (“Que me aporten en lugar de que me resten, que me hagan reír y, lo más importante, sentirme querida”) y los sueños que desea perseguir y alcanzar. Se podría asegurar, sin miedo a equivocarse, que Brianda ha sentado la cabeza. “Para mí sentar la cabeza es saber lo que quieres y encontrar armonía a tu alrededor”. Brianda lo ha hecho… a su manera.

Contenido promocional.