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Un baño de gloria

Hasta una simple ducha puede convertirse en un acto de hedonismo.

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El sábado de gloria anuncia el final de la Semana Santa. Las primeras comunidades cristianas tenían prohibido bañarse hasta que ese sábado se les permitía limpiar sus pecados (y enjuagar la roña acumulada). Durante siglos, el Sábado Santo era también la fecha en que se bautizaba a los creyentes después de que hubieran cumplido los preceptos de la Cuaresma. Al acudir en masa, acercarles hasta la pila bautismal no parecía muy operativo y la solución fue lanzarles cubos de agua, una tradición que en México se ha venido celebrando hasta que la escasez provocó que el gobierno impusiera sanciones a quienes insistieran en conservar la costumbre. De ahí proviene la expresión ‘darse un baño de gloria’, aunque los periodistas deportivos la usen tan a menudo que haya perdido su significado original.

un baño de gloria
Lush Harajuku, en Japón, es el paraíso de las bombas efervescentes. Foto: cortesía de Lush

Mucho antes de que el decreto del emperador Teodosio conviertiera el cristianismo en la religión oficial del Imperio, los romanos se entregaban al hedonismo en las termas. Esta Roma clásica ha inspirado la colección de rituales para el baño con la que Biotherm se propone transformar la ducha en una experiencia sensorial. El romero, la salvia o la menta son algunos de los ingredientes que han infusionado a Bath Therapy. Al romero, los romanos le atribuían propiedades curativas y Plinio dijo que una corona de menta servía para estimular las ideas; la salvia era la hierba que más empleaban en la farmacopea (de hecho, su nombre procede del término latín ‘salvare’, sanar). De romero son también el jabón y las sales que ponen por defecto en los cuartos de baño de BLESS Hotel Madrid. Decorado por Lázaro Rosa-Violán, uno de los servicios que ofrecen es el mayordomo de jabones. Lo llaman Bathology. “Contamos con un completo menú en el que están los cortes artesanales de Los Jabones de Mi Mujer. El mayordomo se encarga de crear el ambiente perfecto según lo que elijan los huéspedes”, dice Verónica de Mendoza, PR Manager del hotel.

La mayoría de los geles de ducha se adquieren en los supermercados: son productos de primera necesidad. Sin embargo, el director del Área de Conocimiento y Mercado de Stanpa, Óscar Mateo, cuenta que un 22% de los productos de aseo e higiene que consumimos los españoles son de la farmacia. “Solo un 3% se venden en el canal de lujo. Estamos hablando de unos 40 millones de euros”, dice Mateo. Roger Gallet y Klorane son dos de las marcas que dan color a las estanterías de las boticas y Gel de Extraits de Cologne y Botanical Body, las nuevas colecciones de productos para el baño. Una y otra comparten que podamos oler como queremos. “No todos usamos el mismo perfume, por eso hemos intentado formular cuatro geles de ducha que respondan a los gustos o a los estados de ánimo”, cuenta la jefe de producto de Klorane, Cristina Alcoriza.

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Marcas como Biotherm, Klorane y Roger Gallet se han propuesto que la ducha pase de rutina diaria a placer cotidiano. Foto: Elisa Lorenzi

Sumergirse en la bañera es mucho más entretenido desde que existen las bombas. Inspirada por las pastillas de un popular antiácido, la cofundadora de Lush se encerró en el cobertizo de su jardín a experimentar con bicarbonato sódico y ácido cítrico hasta ajustar la fórmula, a la que luego añadió aceites esenciales y flores frescas. En los 30 años que han transcurrido, a los artefactos efervescentes que inventó Mo Constantine no les han faltado imitadores. Su hijo Jack continúa en la compañía. La app LushLabs es una de las últimas innovaciones que ha impulsado. Harajuku, en Japón, es la tienda que han dedicado a las bombas y la primera en la que no se pueden admirar los efectos celedoiscópicos en directo ni hay carteles que indiquen el precio. “La función Lush Lens de la nueva app permite ver el efecto de las bombas en la pantalla del móvil y acceder a toda la información necesaria apuntando al producto con la cámara del smartphone”, explica Constantine. Con el ahorro de agua que consiguen, desean compensar la que gastamos llenando la bañera. Un planteamiento razonable además de necesario.