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Magia negra

Un nuevo santuario de la perfumería de autor en la legendaria rue Saint-Honoré.

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Serge Lutens
Imagen del interior de la tienda, donde se aprecia el techo artesonado

Reza el refrán que cuando una puerta se cierra, otra se abre, y el desconsuelo con el que recibimos la noticia del cierre de Colette en la rue Saint-Honoré (París) ha dado paso a una alegría: la inauguración de la tienda de Serge Lutens en el 324 de la misma calle.

El nuevo espacio servirá de modelo a los que se prevé abrir en un futuro próximo, y si en la boutique de las galerías del Palais Royal llevan 26 años atendiendo a una clientela eminentemente parisina, esta nace con vocación global, lista para competir con las vecinas Jo Malone, Byredo y Diptyque.

Serge Lutens

“Para los mostradores imaginé altares con una base tan fina y lapidaria como la punta de un diamante, un suelo con cabujones de platino —la plata me parecía demasiado fría—, un constante juego de espejos a cada lado… un número de elementos que, a pesar de sus diferentes orígenes, presentan un todo radical que me atrevo a llamar Serge Lutens”, ha dicho del interiorismo el que hasta diciembre de 2015 fuera dueño de su marca homónima, hoy en manos del grupo Shiseido.

“Para los mostradores imaginé altares con una base tan fina y lapidaria como la punta de un diamante”, ha dicho del interiorismo

Este creador, que tan pronto revolucionó la estética con sus maquillajes para Dior y la compañía nipona durante las décadas de los 80 y los 90, como amplió los márgenes de la perfumería allá por el 2000, vive en un riad de Marrakech. Quizás por eso se muestra especialmente satisfecho con el artesonado. “Es la única tienda en la rue Saint-Honoré que tiene un techo fabricado en Marruecos bajo mi supervisión. Es como si una parte del pasado surgiera a partir del presente, una historia que nos recuerda quienes fuimos”, explica.

Serge Lutens

La vinculación con Japón se deja ver en las paredes lacadas y en la perfección milimetrada con la que se ordena el espacio. Al no depender del criterio de los distribuidores, todas las referencias del catálogo están disponibles, desde los fulares de seda a los frascos en edición limitada y una colección de tapones ornamentados para las botellas en forma de campana que la firma reserva a los emplazamientos propios, como las dos tiendas de París y otra en Moscú. En breve, y como no podía ser de otro modo, se lanzarán a la conquista del mercado chino. Próxima parada: Hong-Kong.