‘Recordando a Coderch’, el arquitecto que iluminó el franquismo

La periodista Pati Núñez reivindica la figura del catalán con el testimonio de 21 personajes muy cercanos al genio y un acercamiento a su proyecto inconcluso, La Herencia.

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La lámpara DISA diseñada por José Antonio Coderch en 1957. Foto: Adrián Pedraza.

En un período gris para España, una etapa triste y decaída como suele ser la posguerra, caracterizada por el ensimismamiento de una dictadura que cerraba los ojos al exterior, la arquitectura fluía tristemente con el devenir de la tragedia de todo un país. Pero, como pasa siempre cuando la oscuridad es máxima, un destello de luz brilló durante la época.

José Antonio Coderch miró más allá de nuestras fronteras y se encargó de introducir las corrientes contemporáneas internacionales: se preocupó por las formas, por los materiales, por la estética de sus proyectos, aunque sin abandonar nunca lo esencial, su base, su principio: el usuario final. “Es preciso conocer al máximo los problemas de nuestro tiempo, pero también las necesidades esenciales del hombre, que no han cambiado, pues el hombre es nuestra principal unidad de medida”, aseguraba el arquitecto catalán.

Firmó proyectos como las Cocheras de Sarrià y los Edificios Trade en Barcelona, el Edificio Girasol en Madrid, el Pabellón de Exposiciones de la IX Trienal de Milán o sus conocidas Casa Ugalde en el municipio Caldes d’Estrac y la lámpara DISA de 1957. También uno, inconcluso pero brillante, que buscaba solucionar esos problemas de nuestro tiempo, las necesidades esenciales del hombre: La Herencia, un complejo entramado de habitaciones dispuestas de forma que, según pasaban los años y la familia crecía o los hijos volaban del nido, se podían unir o separar los diferentes espacios.

Casa Ugalde José Antonio Coderch
Casa Ugalde del archivo Coderch.
Edificios Trade Poldo Pomés
Edificios Trade. Foto: Poldo Pomés.

Recordando a Coderch

A su figura, largamente olvidada, se dedicó una investigación transversal que dio lugar a una exposición, un documental y un libro, Recordando a Coderch (Librooks), de Pati Núñez. En él, 21 nombres cercanos al maestro dibujan con sus memorias la figura de un hombre solitario, misterioso y de principios. El premio Pritzker Rafael Moneo, Oriol Bohigas y Óscar Tusquets, entre otros arquitectos; y escritores como Josep Maria Ballarín y Octavi Mestre reconocen su influencia y su legado, a la vez que configuran una personalidad complicada que nos acerca tanto al genio como al hombre. El volumen incluye el cuestionario de Marcel Proust que Coderch contestó en 1974 y un artículo de la comisaria de la exposición La Herencia de Coderch, Elina Vilá, sobre el proyecto frustrado que bautizó bajo la creencia de que daría de comer a sus hijos durante años.

Pati Núñez Recordando a Coderch
Pati Núñez, autora del libro.

La autora del libro nos ha contado más sobre todo lo que esconde este libro, así como sobre José Antonio Coderch y su vigencia en la actualidad.

¿Por qué es tan necesario este libro, así como reivindicar la figura de Coderch?

Como periodista y consultora de estrategia para el sector de la arquitectura, siempre me ha interesado divulgar proyectos que contribuyan a explicar cómo la arquitectura puede mejorar la sociedad y proponer hábitats y modos de habitar más avanzados. Desde Open House Madrid, festival que co-dirijo con Paloma Gómez, tratamos de acercar el hábitat cotidiano de la ciudad a sus usuarios y hacer que entiendan el porqué un edificio tiene la forma que tiene o un espacio público está diseñado con un material y no con otro. Cuando se comprenden los conceptos que hay detrás de las obras y se conocen los detalles, se empieza a valorar lo que nos rodea. Con estos principios, comenzamos a investigar sobre la figura de Coderch para rendirle un homenaje en el centenario de su nacimiento. La idea surgió en 2013 a partir de una propuesta de Ginés Górriz, escritor, empresario y mecenas que tiene varias empresas en edificios de Coderch y que fue el impulsor de este homenaje.

La investigación, que duró dos años, acabó con la producción de un film documental que dirigió Poldo Pomés, una exposición que comisarió Elina Vilá y este libro sobre el personaje que profundiza en su modo de entender la arquitectura pero también la vida.

De hecho, este es un libro de entrevistas a grandes arquitectos e intelectuales del siglo XX como Oscar Tusquets, Oriol Bohigas, Rafael Moneo, Federico Correa o Miguel Milá en el que hablan sobre el personaje pero también sobre anécdotas relativas a un genio y a un modo de entender no sólo una profesión, sino una época y unos valores. Es un libro para todos los públicos ya que nos acerca a una figura imprescindible para entender la cultura actual. Muchos amigos no-arquitectos que lo han leído han quedado sorprendidísimos por el personaje.

Dice Rafael Moneo que “Todos aprendimos de él”. ¿Podría ser, además de un gran olvidado de nuestra arquitectura, un olvidado internacionalmente, Pritzker incluido? Teniendo en cuenta que este premio, claro, surgió poco antes de su muerte.

No creo que a él le importara mucho el reconocimiento internacional, aunque siempre miró más allá de nuestras fronteras para nutrir su visión arquitectónica y, de algún modo, aplicarla en nuestro país. De hecho, fue uno de los principales responsables de que la arquitectura de posguerra local se abriera a las corrientes contemporáneas internacionales. Convivió con el legado del movimiento moderno y con las vanguardias pero se mantuvo alejado de manierismos, fiel a una manera de entender la arquitectura que se centraba en lo esencial. Bebiendo de la tradición y lo artesanal conectó con nuevos modos de hacer arquitectura que, más allá de modas, se han mostrado como verdaderos referentes.

Coderch se movía en prestigiosos círculos internacionales: fue miembro del Team 10 participando en discusiones junto a Peter Smithson, Alison Smithson, Aldo Van Eyck y otros.

Igual que Antonio Lamela definió la costa turística, ¿se podría decir que Coderch definió la costa habitable del mediterráneo, o incluso el turismo de alto nivel, en términos arquitectónicos?

Coderch influyó probablemente a la hora de definir el paisaje urbano, también de la costa. Su preocupación central fue siempre la persona y proyectaba los espacios teniendo en mente cómo se iban a habitar. Eso generó un tipo de obras, en general, muy respetuosas con el entorno y enfocadas a la calidad de los espacios interiores.

Basándose en la arquitectura popular y tradicional, consiguió crear una arquitectura moderna, muy progresista en su concepción, vinculada a las corrientes internacionales, y que dio un nuevo significado a los materiales y a los espacios.

La exposición que se dedicó a Coderch tras su muerte sucedió en Madrid y no en su Cataluña natal. En el libro varios personajes mencionan su ideología. ¿Puede esto haber afectado al relego al olvido?

Coderch era muy conservador en un momento en el que los arquitectos y los intelectuales eran bastante progresistas. Eso hizo que fuera relativamente desplazado, aunque, tal y como afirma Oriol Bohigas, Coderch nunca recibió encargos del régimen.

Actualmente, el sector de la arquitectura coincide en admirar su importante legado como arquitecto independientemente de su ideología.

José Antonio Coderch
José Antonio Coderch. Foto: Antoni Bernad.

¿Qué otras causas pueden haber ocasionado este olvido?

No fue una persona fácil y ya en vida se convirtió en un personaje complicado de digerir para muchos por su carácter histriónico, con el que defendía valores como la honestidad y la verdad en un momento en que lo subjetivo y las vanguardias empezaban a imponer una visión relativizada del mundo.

Más allá de su ideología, Coderch era muy poco gregario y siempre iba por libre, como todos los genios. Esto provocó que, aunque su arquitectura entrara a estudiarse en todas las facultades, socialmente su figura quedó bastante relegada. Además, él mismo evitó integrarse. Aunque el arquitecto creía, como los arquitectos que conformaron el “Grup R” (agrupación de los años 50 creada como reacción a la arquitectura academicista de la posguerra), que era necesario renovar la arquitectura, rápido abandonó el grupo porque no se sentía cómodo en él.

Era, además, un personaje quijotesco, que defendía el honor y que tenía unos principios muy estrictos y conservadores que llevaba al extremo. Además, no escribía en los periódicos, no explicaba su obra y no formaba parte de asociaciones.

De no ser por su carácter, que le llevó a tirar tantos proyectos ya sea por su afán de perfección o por su rechazo a las exigencias externas, como el de IBM, ¿se habría encontrado en una mejor posición?

Quién sabe… Ser honesto es un valor y él lo tenía como bandera. Nunca traicionaba sus principios y nunca lo hubiera hecho con el objetivo de ganarse una mejor consideración. Por ejemplo, Coderch se dedicaba única y exclusivamente al proyecto que le habían encargado. Ninguno más. Además, dicen quienes le conocieron que no aceptaba proyectos de los más adinerados que buscaban alzar grandes edificios del estilo del siglo pasado y que tanto se alejaban de su ideal de modernidad.

En la actualidad, grandes empresas como Ikea buscan la casa que se adapta a las necesidades actuales pero a través de los muebles, ¿es quizá La Herencia inviable en nuestra coyuntura económica actual?

Creo que la reflexión de Coderch sobre la necesidad de una casa cuyo tamaño se adapte a las necesidades que tiene una familia en diferentes épocas de su vida es más actual que nunca. La manera de dar respuesta a esta inquietud probablemente varíe en cada época. En cualquier caso, la idea de Coderch no ha sido superada.

Se podría decir, visto lo visto, que Coderch era, aparte de brillante, un gran visionario, ¿se retomará La Herencia en algún momento?

Fue una idea muy innovadora para la época. Nuestra ilusión es que, poniendo al alcance de los estudiantes todo este material inédito, se pueda estudiar mejor el legado que dejó Coderch, si es el caso, evolucionar su idea.

Recordando a Coderch
Portada del libro ‘Recordando a Coderch’.