Entramos en la Maison Louis Carré de Alvar Aalto

El año 1956, Alvar Aalto diseña la casa que le ha encargado el galerista francés Louis Carré. Una auténtica pasada a tan solo 50 kilómetros de París.

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Maison Louis Carré de Alvar Aalto
Estética Finlandesa. El pino rojo del techo del salón se trajo desde Finlandia. Sofás, butacas, mesas y lámparas de Alvar Aalto. La puerta derecha da acceso a la librería.

Antes de abrir su galería de la rue de Messine, una calle larga de la rive droite parisina, Louis Carré había sido abogado. Corrían los años 30. Tenía las ideas claras y un ojo avizor. Al abogado le interesaban el arte primitivo y, aún más, el moderno. Finalmente, abrió su espacio en 1938. Empezó exponiendo en su galería recién abierta artistas de la talla de Henri Matisse, Juan Gris, Fernand Léger, Pablo Picasso y Francisco Bores, entre otros. Le fueron tan bien las cosas que, finalizada la Segunda Guerra Mundial, abrió otra galería en Nueva York. Pero Carré no sólo era marchante de arte; también era coleccionista. Soñaba con una casa donde vivir y en la que pudiera disfrutar, compartiendo con invitados selectos, su colección de arte africano junto a obras de Klee, Bonnard, Picasso, Calder o Giacometti.

En 1955 compró en Bazoches una colina que bordeaba los bosques de Rambouillet, a menos de 50 kilómetros de la capital francesa. Ya contaba con el terreno, sólo le faltaba el arquitecto. Lo tenía muy claro: el elegido debía ser innovador y abierto al arte. Pensó primero en Le Corbusier, del cual había expuesto dibujos en su galería, pero rechazó esta idea debido al gusto, a su juicio, exagerado del suizo por el hormigón. Fueron Fernand Léger y Alexander Calder quienes le presentaron a Alvar Aalto en la Bienal de Venecia durante el verano de 1956. El arquitecto finlandés había diseñado el pabellón de su país para dicha exposición. Se entendieron de inmediato. Ambos concebían el arte como manifiesto universal, dos modernos en todo el sentido de la palabra. A Alvar Aalto no le gustaba nada lo ostentoso: todos sus edificios, muebles y lámparas aspiraban a la sencillez, a la fluidez, integrándose naturalmente en su medio ambiente. De hecho, Aalto sigue siendo un arquitecto para los arquitectos, un referente tanto de la función como de la forma.

Maison Louis Carré de Alvar Aalto
Estanterías y mobiliario de Alvar Aalto.

A la vuelta de Venecia, el galerista viajó a Finlandia para ver la Villa Mairea y unas cuantas obras de Alvar Aalto. Poco después fueron el arquitecto y su esposa quienes viajaron a Francia para descubrir la colina de Bazoches. Louis Carré le dio carta blanca a Aalto. No sólo le encargó el diseño de la casa, sino también el de los muebles y las lámparas. Acordaron entre los dos la ubicación de la casa. Louis Carré sólo tenía una exigencia: el tejado no sería plano sino en pendiente, con tejas de pizarra que le recordaran a su Bretaña natal. “Aparte de eso”, le dijo, “haga como usted quiera, lo que deseo es una casa pequeña desde el exterior pero amplia en su interior”. Aalto lo entendió perfectamente, viendo que el tejado inclinado encajaría con el paisaje circundante y que la casa reflejaría la forma de vivir de sus ocupantes, amantes del arte y de las reuniones con amigos. Y cumplió a la perfección con los requerimientos de Carré. Se concibieron tres zonas distintas: la privada, la abierta y la de servicio e intendencia. Todos los espacios de la casa son amplios y altos, con una planta baja que mide 450m2, divida en tres zonas. La zona pública alberga la entrada, el salón –del que colgaban las obras de los dueños a la altura adecuada para recibir la luz natural–, la librería y el comedor. El área privada cuenta con tres dormitorios y cuartos de baño con sauna. Por último, en la zona intendencia está la cocina y el comedor para el personal de servicio. En el primer piso, el arquitecto ubicó las habitaciones y cuartos de baño para empleados. En el sótano, por supuesto, la bodega. 

Al entrar en el hall, lo primero sorprenden los cinco metros de altura y la curva suave de su bóveda de madera; luego se descubre el salón con sus grandes ventanales. A mano derecha, visible desde el salón, se encuentra la librería con sus estanterías repletas de libros de arte. Desde el techo, pequeñas lámparas con aspecto de globitos unifican y reparten la luz para leer o consultar libros. Aalto se encargó de diseñar la mesita, el escritorio, las butacas y el sofá. Los materiales también fueron seleccionados con la mayor atención: pino rojo de Finlandia en los techos de la entrada y del salón colocados por carpinteros finlandeses; roble para  el parqué y la librería; fresno y teca para las puertas y los armarios; bronce y cuero para los pomos de las puertas. Todo se pensó para conseguir un equilibrio perfecto entre el confort y el lujo discreto. Algunos accesorios y tejidos se diseñaron específicamente para la casa, otros proceden de Artek, la productora fundada en 1935 para distribuir las creaciones de Aalto.

Maison Louis Carré de Alvar Aalto
Todo incluido El techo de la entrada, en pino rojo de Finlandia, destaca por su forma curvada. Además, taburetes de Alvar Aalto y escultura africana.

Louis Carré falleció en 1977. Vivió y disfrutó de su casa hasta su muerte. Allí invitó a la flor y nata del arte y de la literatura: Joan Miró, Marcel Duchamp, Hans Arp y Paul Éluard, entre muchos otros, cruzaron el umbral de su puerta. A las fiestas que organizaban Louis y Olga Carré acudía todo París. Después de la muerte del galerista, Olga vivió entre sus recuerdos y los cuadros que coleccionaron con pasión ambos. Olga falleció en 2002. A su muerte, la familia vendió la mayoría de las obras. Desde 1996, la maison Louis Carré esta clasificada como Monumento histórico y desde 2006 es propiedad de la Association Alvar Aalto. Está abierta al público, se puede visitar en grupos reducidos. Allí acuden en peregrinaje estudiantes y arquitectos de todo el mundo que, en silencio, escuchan las explicaciones del guía. La galería Louis Carré sigue todavía en la misma rue de Messine. Ahora, la dirige su nieto, exponiendo artistas de gran proyección internacional.

Visita maisonlouiscarre.fr.

Fotografía Jean Marie Del Moral