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Para ti, mujer

Cuando moda y arte unen conocimientos ocurre algo tan maravilloso como una edición (artística) limitada del bolso insignia de la maison francesa Christian Dior.

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Lady Dior
Instalación Contact Lens (2011) de Kojin que ha inspirado el bolso.

Todavía sigue en las retinas de muchos aquel día de 1995, cuando Diana de Gales, en su ejercicio de princesa de Inglaterra, se dejó ver en la inauguración de un hospital infantil en Birmingham. Bella por fuera y tremendamente encantadora por dentro, no fueron ni su belleza ni su solidaridad las armas de la por entonces futura reina para conquistar a la prensa allí presente. Fue, sin lugar a dudas, un pequeño bolso de Christian Dior, en color negro, sostenido con sus manos mientras se fundía en un tierno abrazo con uno de los niños del hospital. Lo que podría haber pasado desapercibido se convirtió en un punto de partida para Diana de Gales y, claro, para la maison francesa. Había nacido, sin cuestionamiento, un mito.

Si aquella visita a Birmingham fue el comienzo de una bonita relación entre una mediática mujer y su firma de cabecera, un viaje oficial a Argentina, con una majestuosa Diana bajando la escalinata del avión con dicho bolso en sus manos, fue la confirmación de que nadie mejor que ella para ser la embajadora oficial del que ya sería el bolso insignia de la casa, el modelo Chouchou. Desde ese momento quedó bautizado como Lady Dior, en honor a Lady Di.

Lady Dior
Reinterpretación del bolso Lady Dior por Haruka Kojin.

Dos apariciones que dieron la vuelta al mundo y avisaron a los amantes de la moda y las tendencias de que algo muy especial estaba pasando en la industria. Una princesa luciendo el que, a día de hoy podemos seguir diciéndolo, es uno de los complementos más destacado dentro y fuera de las pasarelas de Christian Dior. Aunque, sin menospreciar estos dos momentos, fue un 25 de septiembre de ese mismo año la fecha de inicio de esta gloria: Diana de Gales fue invitada a la inauguración de la exposición sobre Paul Cezanne, en el Grand Palais de París, donde la primera dama francesa del momento,

Bernadette Chirac, le hizo entrega de este bolso como obsequio por su visita. Un gesto de gratitud hacia la princesa que acabó convertido, con los años, en un regalo para todos los amantes de las colecciones más clásicas de esta firma de lujo.

Lady Dior
Bolso Lady Dior.

Desde entonces, hace ya casi 24 años, Lady Dior ha sido reinventado en numerosas ocasiones, posiblemente no de manera tan vistosa como lleva haciéndose desde 2016, momento en el que nace Dior Lady Art. Se trata de un proyecto que pone de manifiesto una tradición que sigue viva gracias a la energía de la firma: dar rienda suelta a la creatividad de artistas noveles para que realicen su propia interpretación de este bolso. Nuevas versiones que se realizan en colaboración con los artesanos de la firma, conocedores de la filosofía no sólo de la casa sino de este modelo; porque, aunque haya una carta blanca sobre la mesa, hay que velar por la inspiración original que llevó a la maison a diseñar este complemento en 1994. Fueron unas sillas propiedad de Napoleón III las que sirvieron de punto de partida del mítico pespunteado cannage de este bolso; sólo así su acolchado puede recordar a las rejillas que lucieron las ya mencionadas sillas.

Dior Lady Art, que va ya por su tercera edición, se traduce en una serie de piezas exclusivas de edición limitada. Si la primera edición contó con el trabajo y la estética de siete artistas británicos y estadounidenses, y la segunda con diez figuras del mundo del arte, esta tercera serie rinde homenaje a la feminidad. Y, para más concienciación, en esta ocasión, sólo 11 mujeres han sido las encargadas de dar a Lady Dior una visión artística, siempre a favor de la ampliación de fronteras del saber, la imaginación y la inventiva.

Lady Dior
Retrato de Haruka Kojin.

Como buena fuente inagotable de inspiración y conocimientos técnicos, la versión llevada a cabo por Haruka Kojin (Japón) presenta un bolso de espacio infinito entregado a su imaginación e insaciable curiosidad. Un viaje nocturno en autobús en el que la visión de los paisajes cambiaba constantemente le dio la clave para realizar su versión de este clásico; en colores metalizados y dorados, contrasta con las lentejuelas que adornan el exterior del bolso, que brillan como miles de espejos mágicos. Una versión más de esta pieza que representa la excelencia de la firma y que sigue produciéndose en los talleres de la casa Dior. Siete artesanos y un mínimo de ocho horas de trabajo son necesarios para crear cada bolso, lo que requiere de un ritual metódico y constante: tocar, sentir, examinar, observar y analizar, tanto la piel como los charms que decoran el asa del bolso.

Como en todas las historias de amor, la confección de Lady Dior también implica una interacción de gestos, poesía y majestuosidad. Se ha vuelto a conseguir, y eso que sientes ahora mismo se llama amor.

Si quieres ver la entrevista a la artista encargada de reinterpretar este bolso, pincha aquí. 

Fotografía Go Itami (2)
Contact Lens 2011 – Installation View
Daici Ano Cortesía de Scai The Bathhouse