Gio Pagani, el trotamundos

Bebe de diferentes disciplinas artísticas a la hora de diseñar. Su aproximación cosmopolita al diseño le ha llevado a abrir su propia marca global. Ahí reside el secreto de Gio Pagani.

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Gio Pagani
Gio Pagani posa apoyado en la mesa Absinthe. Lámpara Chandelier de la colección Illogica Allegria, sillas Bon Arret y papel pintado Mamma Mia para Wall&Deco 2017. © Stefano Guindani. Cortesía de Giopagani

Desde su estudio en Parma y desde 1995, Gio Pagani diseñó edificios, casas privadas y espacios para retail. 20 años después, y tras meses de trabajo con el emprendedor Luca Montali, decidió fundar junto al empresario la marca que lleva su nombre, Giopagani. La concibieron para diseñar mobiliario exclusivo, pero pronto amplió su campo a otros aspectos de la decoración como la iluminación, la pintura o las alfombras. Un proyecto en 360 grados. Con un taller en Milán desde abril de 2016 y la apertura este mes de varios espacios alrededor del mundo, parece que su olfato no les fallaba. Hablamos con un diseñador de larga trayectoria y joven compañía.

¿Cuándo y cómo diría que se dio cuenta de que quería ser arquitecto y diseñador?
El mundo del arte y el diseño han sido parte de mi vida desde mi niñez. Me interesé por la cultura porque mi familia me lo inculcó. Una curiosidad que nunca he dejado y que me dio el deseo de expresar mi propia interpretación y enriquecerme a mí mismo de las muchas influencias del mundo que nos rodea. Nací en un país donde el arte, el amor por la belleza y el estilo son naturalmente ubicuos. Para mí, la arquitectura es de alguna forma la suma de todas las artes. Este vasto y complejo mundo ha conquistado y enriquecido mi camino creativo día tras día, proyecto tras proyecto.

Colaboraste con firmas como Max Mara, Diane von Fustenberg… ¿Cómo fue la experiencia?
Empecé con las marcas de moda gracias a mi aproximación creativa y de sastre que siempre ha caracterizado los proyectos de Giopagani. Para mí, el diseño significa buscar sugestiones que pueden fascinar a aquellos que entran y viven el espacio. Crear ambientes únicos y personales para una experiencia de compra diferente y más actual. La moda me pidió esto: interpretar su filosofía para crear un universo físico que pudiera albergar su mundo.

Te inspiras en el cine, la literatura, la música… ¿Cuáles son tus autores y obras favoritos?
Mi trabajo me lleva constantemente a la búsqueda de mundos por contar. Las colecciones cápsula contienen estos mundos. Por ejemplo, Las flores del mal del escritor Charles Baudelaire inspiró la colección que lleva su nombre [Fleurs du Mal]; una reunión en el mercado de las pulgas de París me dio la idea para la cápsula Saint-Ouen; la exuberancia de los años 20 protagoniza la colección Chat Noir. Ahora me atrae el arte contemporáneo –los artistas Barbara Kruger y Ai Weiwei, el fotógrafo JR– por el poder expresivo de sus obras, que es lo que intentamos transmitir en cada uno de nuestros proyectos.

¿Cómo empezó la marca Giopagani?
Quedé por primera vez con Luca Montali hace diez años para el proyecto de su casa. Desde entonces, empezamos a dar forma a la idea de desarrollar un proyecto de interiores con un alma única, excepcional, que parta de un concepto tangible en un mundo de pertenencias. Hoy somos cofundadores de una marca en la que podemos expresar una creatividad sin compromisos, dando forma a nuestra voluntad de atrevernos. Este acercamiento ecléctico en 360 grados nos ha permitido, en solo dos años, sentar las bases y ahora estamos presentes con espacios monomarca en Europa, Estados Unidos, China y el norte de África.

Uno de vuestros puntos fuertes es la comunicación, ¿cómo trabajáis en ella?
La comunicación siempre ha sido una parte esencial del proceso creativo de nuestros proyectos. El diseño es comunicación en sí mismo. Cada elemento de nuestro mundo tiene una historia que contar, un recuerdo que transmite algo a quienes quieren entrar en nuestro universo. Por eso siempre elegimos diferentes formas y medios de comunicar nuestros proyectos: desde colaboraciones artísticas a sesiones fotográficas y grabaciones cinematográficas. A menudo usando nuestro taller en Milán, otro escenario que cambia de vez en cuando en función de lo que en ese momento queremos experimentar.

Han pasado sólo dos años desde que vuestra firma empezó. ¿Por qué, en tan poco tiempo, habéis decidido ir ampliando el negocio con otras áreas como los papeles pintados, la pintura, las alfombras y la iluminación?
Cada ambiente es el resultado de la unión de diferentes elementos que contribuyen a la creación de una sugestión ideal. Muebles, papeles pintados, luces, alfombras, arte, colores… Es una conversación entre todos los componentes del espacio. Cuando proyectamos, siempre pensamos en 360 grados, por lo que me resulta natural diseñar también los elementos que rodean al proyecto.

En septiembre abrís vuestro espacio en los grandes almacenes Harrods de Londres. ¿Cómo te sientes ante esta inauguración inmediata?
Tendremos un espacio de unos 100 metros cuadrados dedicado a nuestras creaciones en los grandes almacenes más famosos del mundo. Lo hemos diseñado como un paseo emocional donde todos los ambientes reflejan nuestra filosofía compuesta por inspiraciones, materiales refinados y colores. Combinamos el diseño italiano con el encanto británico que siempre me ha fascinado. Este espacio es una confirmación más de la validez de nuestro acercamiento al mercado y a los productos, así como de nuestra idea de diseño: una propuesta completa no solo de estilo, sino también de comunicación, una parte íntegra de nuestro trabajo.

¿Cuáles son vuestros planes de futuro?
Septiembre será un mes muy ajetreado y excitante: inauguramos tres nuevos espacios en el mundo, aparte del londinense. Abrimos un local monomarca en el distrito Wynwood de Miami, de unos 200 metros cuadrados. Mientras, estamos terminando un espacio único en Casablanca, Marruecos, concebido como una casa real donde nuestras colecciones enriquecen la atmósfera. Y por último pero no menos importante, durante la Semana del Diseño de Pekín presentaremos nuestras colecciones en un espacio multimarca de unos 200 metros cuadrados en el centro de la capital china.