La nueva vida de Gesa Hanen y Charles Compagnon en la Francia rural

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Charles Compagnon y Gesa Hansen
La casa de Charles Compagnon y Gesa Hansen fue construida alrededor de 1850. Fotografía: Joann Pai.

“¡Le he pedido a Gesa que se case conmigo esta mañana!”, dice Charles Compagnon. Está conduciendo hacia la aldea verde de Courances, a unos 32 kilómetros al sur de París, donde él y su prometida, la diseñadora de muebles germano-danesa Gesa Hansen, acaban de comprar y restaurar una casa de campo del siglo XIX. “Y hemos descubierto que vamos a tener una niña. Las cosas nos van bien”.

Paternidad aparte, el restaurador establecido en París detrás de neo-brasseries pioneras como Le Richer y Le 52 Faubourg Saint-Denis y el moderno bistró L’Office (cuyos antiguos chefs incluyen el nominado al premio James Beard Kevin O’Donnell del SRV en Boston y Nicolas Scheidt de La Buvette en Bruselas), tiene una serie de razones para ser feliz.

Su última aventura, Chaud Chaud Chaud, un servicio de pedidos online para platos de bistró de alta categoría, está en auge y llegará a los 20 distritos parisinos a finales de año. Y además está cumpliendo con una antigua meta de llevar su negocio de tostado de café Compagnon a casa –literalmente. Un nuevo tostador de vanguardia es el orgullo de la propiedad campestre, situado en los antiguos establos de la finca. Militante de mantener un estrecho control sobre el abastecimiento y la producción, Compagnon tuesta granos de café para los establecimientos de París que posee (además de algunos otros restaurantes), y también recoge frutas y verduras en la granja orgánica del pueblo para sus restaurantes.

La diseñadora de muebles Gesa Hansen con su prometido, el restaurador Charles Compagnon. Fotografía: Joann Pai.

Está en su elemento, según Hansen. “Estaba un poco perdido al principio, pero sólo le llevó un mes ver las ventajas de esta vida. Monta en bici, juega al polo, cocina… está totalmente conectado con la naturaleza”.

Sin embargo, mudarse al campo fue menos un movimiento renegado que una necesidad a medida que la familia de la pareja crece. Ahora viven con su hijo de 18 meses, Finn; la hija de 6 años de Hansen, Lou, de un matrimonio anterior; y pronto, un recién nacido. “Aquí hay simplemente felicidad”, dice Compagnon sobre la experiencia. Es un cambio importante en su estilo de vida cinético. Él opera a toda velocidad, pensando y hablando rápidamente, produciendo nuevas ideas constantemente y moviéndose a lo largo de su día a un ritmo rápido. Con una disposición serena y relajada, Hansen complementa su ritmo frenético. Y la casa, para ambos dos, es una llamada a frenar y ampliar su trabajo más allá de París. “Uno se pregunta si está haciendo las elecciones correctas en la vida”, dice Compagnon, quien todavía siente la onda de los ataques terroristas de París del 13 de noviembre de 2015, cuando un cliente habitual de uno de sus restaurantes fue asesinado.

Courances, clasificada entre las aldeas preferidas de Francia, es pequeña pero amable, y atractiva para los urbanitas que buscan un retiro pacífico, más asequible. La mudanza allí ha sido una bendición para la creatividad de la pareja. “En París todo el mundo tiene la impresión de que está haciendo mucho, pero al final del día han hecho poco”, dice Hansen, añadiendo que el sentido parisino del tiempo está oscurecido por listas de tareas, recados, reuniones y almuerzos lánguidos. “Todo eso se detiene en la casa y realmente puedo pensar. Necesito aislarme para trabajar.

El jardín de hierbas de Compagnon en el patio trasero incluye absenta, orégano, romero, salvia, fresas silvestres, albahaca y tomillo limón. Fotografía: Joann Pai.

La pareja, de 36 años, encontró su camino a Courances por recomendación de una amiga de Hansen, la escritora de la revista Elle Charlotte Huguet, que vive cerca. “La búsqueda de casa fue la fuente de las mayores discusiones que hemos tenido como pareja. El día que visitamos este lugar estaba lloviendo y le dije a Charles, ‘si no es ésta, dejamos de buscar'”, recuerda Hansen. “Pero ésta tenía alma, lo sentí de inmediato. Era una pizarra en blanco en la que podíamos proyectarnos”.

Hansen tenía carta blanca para reformar el espacio de 8 habitaciones y 5 dormitorios en su estilo cálido y nórdico, incorporando el mobiliario que diseñó para su compañía, Hansen Family, y la vajilla de porcelana vintage de Villeroy & Boch, Royal Copenhagen y Meissen, heredada de su abuela.

Compagnon y Hansen, sin embargo, no están dispuestos a abandonar París. “¡No seamos drásticos! Necesito a mis amigos allí, la cultura, los restaurantes”, dijo Hansen. Por ahora, están disfrutando de un nuevo espectro de inspiración que les ofrece el campo: el silencio para ella, productos impresionantes para él. Justo antes de dirigirse al jardín para tumbarse en la hierba con Finn, Compagnon añadió: “No estamos pensándolo demasiado. Encontraremos nuestro equilibrio con el tiempo pero, por ahora, estamos disfrutando de la belleza de dos casas”.