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Una casa rural llena de historia

Así es el nuevo proyecto del estudio Lucas y Hernández-Gil. Conoce todos los detalles con nosotros.

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casa rural

Los arquitectos del estudio Lucas y Hernández-Gil tienen muy claras sus ideas, eso nos demostraron en su entrevista para nuestra sección La Escalera. En esta ocasión, acaban de terminar su trabajo de una casa rural en Villalba de los Barros, un pequeño pueblo al sur de Extremadura. ¡Vamos a verla!

Esta casa rural está en la comarca denominada Tierra de Barros, una enorme extensión de vides a lo largo de un paisaje suavemente ondulado que destaca por el color rojo intenso de las tierras arcillosas que le dan nombre.

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Sobre la planicie destaca la torre del antiguo castillo de Villalba, una construcción fortificada de los tiempos de frontera en la Reconquista que domina el pequeño pueblo de pequeñas casas encaladas. Una de estas casas, quizá la más singular, ubicada en la plaza principal y construida en el siglo XVIII, es el punto de partida para el proyecto: se trata de una hospedería rural que se adapta a la arquitectura original, poniendo en valor y realzando todas las fortalezas originales perdidas con el paso de los tiempos, pero también adaptando e incorporando el nuevo uso desde una perspectiva contemporánea.

Sobre la planicie destaca la torre del antiguo castillo de Villalba, una construcción fortificada de los tiempos de frontera en la Reconquista

La casa, de dos plantas, posee una configuración típica, con tres crujías de muros de carga y bóveda extremeña en planta baja. En este nivel se ha incluido toda el área social: zaguán, salón, cocina, comedor y patio. Además, se recuperaron los espacios originales y se incluyeron nuevas aperturas hacia el patio y entre estancias para abrir perspectivas y conseguir más luminosidad. Desde un punto de vista material se ha empleado un mortero de cal en bruto en todas las paredes y pintura a la cal en las bóvedas.

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El pavimento de barro original se había perdido por completo, pero Lucas y Hernández-Gil contactaron con alfareros de la zona que fabricaron artesanalmente nuevas piezas. El ladrillo manual se extiende también en el exterior por el patio hasta el borde de la pequeña alberca que se ha construido para refrescar los calurosos días de verano.

El conjunto de dormitorios se ha llevado a la planta alta, un antiguo sobrao, que se usaba como almacén y para curar matanzas. Este nivel se ha estructurado de nuevo casi por completo, pero tanto en las características de escala, acabados y mobiliario se ha querido mantener la atmósfera y carácter singular de la casa.

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La casa rural cuenta con 3/4 dormitorios y tres baños, zaguán, salón, cocina, comedor, patio y bodega. Está dotada de instalaciones modernas para asegurar el confort. Se ha tenido especial cuidado tanto en el uso de materiales como de sistemas de climatización.

Nuestro objetivo y el mayor logro en este proyecto ha sido fundir nuestra intervención con la arquitectura preexistente en un proceso de desocultación en el que nuestra mano casi desaparece para que cada elemento encuentre su orden natural. Su expresión verdadera.