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Arquitectura G, apostando por la funcionalidad

Los arquitectos Jonathan Arnabat, Jordi Ayala-Bril, Igor Urdampilleta y Aitor Fuentes nos han contado un poco más sobre ellos y sobre su forma de trabajar. Sigue leyendo para conocerlos con nosotros.

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Ya tienes disponible en tu quiosco la edición número 12 de T Magazine, donde nos hemos desplazado hasta Barcelona y París para conocer de cerca a grandes profesionales del diseño. La ciudad condal goza de una larga tradición, tanto en esta materia como en arquitectura. El nombre de Gaudí se asocia indisolublemente a Barcelona, cuyas creaciones mágicas y orgánicas atraen millares de turistas. El modernismo y el gótico forman un legado que también se nutre de numerosos arquitectos modernos: en la década de los 30, el grupo con aires de libertad GATCPAC, entre los que estaba Josep Lluís Sert; en la posguerra el Grupo R, al que pertenecían, entre otros, José Antonio Coderch o Antoni de Moragas; los abanderados del lenguaje racionalista que también se enfocaban en el diseño, como Federico Correa, Alfonso Milá o Enric Tous.

Con este bagaje plasmado en sus calles, edificios, urbanismo y objetos cotidianos, los arquitectos y diseñadores se envuelven de una estética pregnante que no les define pero les influye. Desde T Magazine hemos tenido el placer de hablar con Jonathan Arnabat, Jordi Ayala-Bril, Igor Urdampilleta y Aitor Fuentes, de Arquitectura G. Esto es lo que nos han co

Arquitectura G

Fundasteis Arquitectura G en 2006, ¿qué os unió a los cuatro para fundar este estudio?
Éramos un grupo de amigos de la universidad que compartía inquietudes y aficiones también al margen de la arquitectura. Dos vinimos desde el País Vasco a Barcelona y conocimos a los otros dos en clase. Nos reuníamos para hacer los trabajos de la Escuela, pero también para presentarnos a concursos para estudiantes, etc. El último año de universidad alquilamos un local para hacer juntos nuestros Proyectos Finales de Carrera y ese fue el germen del estudio.

¿Cómo fueron los inicios?
Mientras estábamos en ese primer local, antes de terminar la carrera, llegaron nuestros primeros encargos. Básicamente cosas muy pequeñas para amigos y gente cercana. De una manera gradual y muy natural pasamos de ser un grupo de amigos que comparten local y tiempo de ocio a ser un estudio de arquitectura que ha crecido como grupo.

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Al poco tiempo de su fundación empezó la recesión, ¿cómo ha sido hacer obra en una época donde los presupuestos eran tan ajustados? ¿Se puede hacer buena obra con poco presupuesto?
Fuimos terminando la carrera de manera gradual durante los años 2006, 2007 y 2008, por lo que el contexto económico no era el mejor para unos recién licenciados. En gran medida, como consecuencia de ese contexto, gran parte de nuestro trabajo se centra en la pequeña escala, ya que es el tipo de trabajo al que teníamos acceso. Siempre hemos intentado hacer buenas obras independientemente del presupuesto disponible.

“Visitamos el espacio en el que vamos a actuar, y en función de sus potencialidades y de las necesidades funcionales de los clientes, decidimos qué merece la pena ser conservado o realzado y qué es prescindible”

Hacéis mucha reforma y rehabilitación de viviendas. ¿Cómo abordáis este tipo de proyectos? ¿Cómo conjugáis las necesidades de una familia actual en una vivienda ya existente?
Normalmente tenemos una lista de necesidades funcionales bastante completa por parte del cliente o le ayudamos a elaborarla. Visitamos el espacio en el que vamos a actuar, y en función de sus potencialidades y de las necesidades funcionales de los clientes, decidimos qué merece la pena ser conservado o realzado y qué es prescindible. Estas decisiones se plasman en un anteproyecto, que incluye siempre la construcción de una maqueta a escala 1:20 que nos ayuda mucho a decidir la estrategia a seguir.

En 2011 fundasteis Indoors, una editora de muebles. ¿Qué os movió a crearla?
Puede que sea el tipo de proyecto en el que hemos trabajado, con mucha atención a las cosas pequeñas, o puede que sea porque siempre hemos tenido una querencia hacia el diseño de objetos. Creemos en el poder transformador de los objetos, el poder de dotar de carácter al espacio que tienen alrededor. Comenzamos editando diseños propios, a veces extraídos de nuestros proyectos de arquitectura, y más adelante fuimos incorporando piezas otros diseñadores en el catálogo.

Arquitectura G

Las piezas de Indoors tienen una producción local y artesanal. Hoy que tantos deslocalizan la producción, ¿por qué apostáis por lo local?
Por varios motivos. En primer lugar, hay que decir que fabricamos series muy cortas. Por un lado, preferimos fomentar la economía de proximidad y apoyarnos en el tejido industrial local, que existe y es bueno. Por otro, esto nos permite ejercer un control de primera mano sobre el proceso de producción y estar en contacto directo con el productor.

Barcelona tiene una larga tradición en ambos campos, ¿creéis que hay algo que os une a los diseñadores de allí o en este mundo global no hay elementos comunes por el hecho de trabajar en un lugar concreto?
Es cierto que es una ciudad con una gran tradición en ese sentido, de la que inevitablemente nosotros formamos parte. Es un caldo de cultivo que propicia que broten estudios con talento. En cualquier caso, en arquitectura, como en otros campos, cada uno tiene sus afinidades y nos sentimos próximos a la gente que tiene una visión parecida a la nuestra, sean de Barcelona o de cualquier otro lugar.

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