Sí, también existen las apps brutalistas

El diseñador de interfaces Pierre Buttin reimagina algunas de las apps más populares aplicándoles una estética brutalista.

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Apps brutalistas. Shazam
shazam.

¿Te imaginas cómo sería Facebook si lo hubiese diseñado LeCorbusier? ¿O si Alison y Peter Smithson se hubieran encargado de la interfaz de Twitter? ¿Nos gustaría tanto Google Maps si hubiera caído en manos de Eero Saarinen? Gracias al trabajo del diseñador de interfaces Pierre Buttin, todas estas preguntas tienen respuesta: llegan las apps brutalistas.

Lo cierto es que, ahora que el brutalismo vuelve a estar de moda, era cuestión de tiempo que el mundo de la informática sucumbiera a los encantos de un estilo tan impactante. Si desde hace meses nos inundan las exposiciones y libros sobre el tema e incluso las baldosas y los pomos de las puertas se diseñan siguiendo los preceptos del movimiento, ¿por qué no las apps?

La primera persona en acuñar el término “brutalismo” para referirse a una estética concreta dentro del mundo digital fue Pascal Deville, director creativo de la agencia de publicidad Freundliche Grüsse. En su web brutalistwebsites.com, activa desde 2014, recopila todos los sitios de internet que debido a sus colores, tipografías y líneas rectas nos remiten a los orígenes de la red y, en cierto modo, a la simplicidad del movimiento arquitectónico del que toma prestado el nombre.

Ahora, inspirado por esa web, Pierre Buttin ha desarrollado un proyecto en el que rediseña algunas de las apps más comunes de nuestros teléfonos desde una perspectiva brutalista. Bajo su mano, Tinder, Gmail o Linkedin pierden sus degradados, tipografías, tonos suaves y todas sus curvas en favor de los colores primarios, las letras grandes y las líneas rectas. La estructura, los logos y la usabilidad se mantienen, pero el cambio de aspecto es tan radical que en ocasiones cuesta saber frente a qué aplicación nos encontramos.

Apps brutalistas. Gmail
Gmail.

Sin embargo, no todos los diseños de Buttin nos parecen tan descabellados cuando los observamos durante un rato. Sin ir más lejos, Instagram se mantiene tal y como es, ya que como el propio diseñador reconoce: “me parecía que no podía hacer casi nada para que pareciese más brutalista, así que no hice nada”. La razón es que, como ocurre con todas las tendencias, desde hace tiempo parece que el diseño web está volviendo a los preceptos de los años 90, cuando las limitaciones técnicas se traducían en simplicidad.

Ventajas de las apps brutalistas

Más allá del debate obvio sobre lo “bonitas o feas” que puedan ser estas apps, el proyecto de Buttin busca generar un debate sobre las ventajas de adoptar el brutalismo en la informática. Como explica en su web, “algunos expertos sugieren que [aplicaciones con] más texto consiguen un mayor nivel de compromiso. ¿Por qué no llevarlo al límite?”. Además, este tipo de apps son más sencillas de programar y consumen muchos menos recursos, algo que beneficia tanto a los desarrolladores como a los usuarios.

Es difícil saber si la moda que ya están adoptando algunos gigantes de la web como Instagram se extenderá tan rápido como lo hizo el estilo actual, pero en un mundo en el que las novedades cambian cada pocos meses, ¿quién decide lo que es tendencia? Mientras tanto, gracias a este proyecto no tenemos que imaginar más cómo sería el pasado (o el futuro).