10 momentos destacados en la carrera de Raf Simons

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Sets de Dior para Raf Simons
Sets de Dior para la presentación de la colección de otoño/invierno de 2012. Sophie Carre.

La emoción por el desfile de Calvin Klein durante la jornada del viernes de la New York Fashion Week se ha estado gestando desde hace meses. Esto se debe a que Raf Simons -el recién llegado director creativo de Calvin Klein- se saltó la última temporada para centrarse en reconstruir y dar un cambio de imagen al multimillonario tótem americano para una nueva era más atrevida. Para Simons, el debut con Calvin será el último de una serie de momentos memorables en sus 22 años de carrera. A continuación, 10 momentos destacados del niño prodigio belga favorito de la moda y -probablemente- pistas sobre lo que hará en Calvin Klein.

1) Definió el look masculino de principios de los 2000

Formado originalmente como diseñador industrial (se dedicó a vender muebles antes de llegar a la moda), Raf Simons fundó una empresa de moda masculina con su mismo nombre en 1995. De manera casi inmediata recibió excelentes críticas, surgiendo en un momento crucial en el que la moda masculina empezaba a recibir la atención de la prensa y de las tiendas, y  cuando los diseñadores empezaban a forzar sus límites. Luchando contra el look dominante de aquella época (los mujeriegos sexualizados de Studio 54 que caracterizó el espectacular revival de Tom Ford para Gucci, copiado por todas partes), Simons presentó una visión juvenil y con un corte muy ajustado. Ahí también había algo de rebelión: sus prendas estaban cubiertas de un trasfondo subcultural -sacado de las escenas de la música electrónica y punk- que resultó ser muy influyente. De hecho, el traje ajustado se convirtió en la forma dominante de finales de los 90 y principios de los 2000. Aunque esa silueta se debía en gran parte a Helmut Lang -un héroe de Simons- la juventud era toda suya. Acababa de cumplir los 30 cuando presentó su colección de otoño/invierno 1998, Radioactivity, en la que los modelos, con camisas rojas y lazos negros, rendían homenaje a su adolescencia y su amor por Kraftwerk. “No tenía nada que ver con la moda, sólo con la música”, le contó Simons a T el año pasado, al describir la inspiración detrás de esos trajes. De hecho, los modelos parecían haber salido de la portada de The Man-Machine. Fueron extremos pero muy imitados, y no sólo por los diseñadores. Los estilismos de Simons adelantaron dos años la estética electroclash con fijación por los 80 del cambio de milenio. Todos los hipsters estuvieron llevando el mismo conjunto con el flequillo engominado a lo Human League durante el verano del 2000.

2) Siempre ha comprendido la importancia de dejar espacio para respirar

Incluso antes de que el calendario de la moda estuviera repleto con pre-colecciones y desfiles, Simons era el campeón de tomarse las cosas con calma. O, al menos, de explorar qué más había ahí fuera. “Tenía una relación de amor-odio con la moda”, le contó a T. “De algún modo, estaba completamente obsesionado y atraído por ella, la amaba; por otro lado, la odiaba.” Esa filosofía podría explicar la sorprendente decisión de frenar el negocio tras el desfile de la temporada otoño/invierno del año 2000. Pero mantuvo una oficina en Antwerp, así como un equipo creativo; quería hacer algo, pero nada de moda (exploró otros caminos creativos durante un año, incluyendo el ser profesor en la Universidad de Artes Aplicadas de Viena y una editorial en un número de i-D, del que dice que aún sigue siendo el más vendido). Pero sobre abandonar la moda, explicó, “ahí fué cuando la eché de menos”.

Raf Simons para i-D
Número de febrero de 2001 de la revista i-D, editor invitado Raf Simons

3) Pensó que una de sus colecciones más potentes había acabado con su carrera

La pasarela más controvertida e influyente de la carrera de Simons llevaba el título un tanto incómodo de ¡Ay de los que escupen en la generación del miedo…! El viento se lo devolverá. Como el nombre sugiere, estaba centrada en la rebeldía juvenil. El diseñador se fijó en luchadores por la libertad para inspirarse -sus modelos caminaban descalzos con máscaras en la cara, llevando sudaderas desgarradas con eslóganes incendiarios. Presentada en junio de 2001, la colección recibió malas críticas –The New York Times la llamó “colección influida por terroristas”. “Creí que mi carrera se había acabado después de aquella pasarela”, me contó una vez Simons. “Recuerdo que editores y gente que había estado apoyando la marca nos envió mensajes diciendo ‘¡No os preocupéis. Entendemos la colección! ¡No os penséis que nos parece mala!’” Simons contó que sus referencias fueron “lo contrario al 11 de septiembre, es sobre la libertad”. Muchos de los artículos de aquella colección acabaron siendo asociados con el trabajo de Simons, en especial las sudaderas lavadas, desgarradas y con eslogan (estilismos similares a los que ahora se pueden ver en la línea Yeezy de Kanye West).

4) Ha colaborado durante mucho tiempo con una leyenda del diseño gráfico

Para su colección de otoño/invierno de 2003, Simons colaboró con el genio británico del diseño gráfico Peter Saville, de Factory Records (quién diseñó las portadas de los discos de Joy Division y New Order). Simons siempre ha sido fan tanto de estos grupos como del arte de sus discos, y cogió las ondas de radio en forma de sierra que aparecen en la portada del primer disco de Joy Division, Unknown Pleasures (que Saville había robado de un libro de astronomía) y las tejió en un jersey intarsia. Es sólo uno de los ejemplos de esta colección, que vió cómo Simons se zambullía en los archivos de Saville y cogía todo lo que podía. Simons llamó a la pasarela Closer, como el segundo y último disco de Joy Division. Por cierto, si quieres hacerte con alguna de estas piezas de archivo te costará caro -en la tienda online de ropa masculina grailed.com una de estas parkas de Simons-Saville alcanzó los 20.000 dólares. Sin embargo, la colaboración ha llegado a un punto más accesible: a principios de febrero Calvin Klein desveló su nuevo logo antes del debut de Simons. Ha sido rediseñado por Peter Saville.

5) Esperó casi 10 años para diseñar ropa femenina, pero cuando lo hizo, fue memorable

Simons siempre ha dicho que, de manera consciente, nunca eligió diseñar moda masculina -al principio planeaba crear una línea con dos amigas, pero acabó concentrándose en la ropa de hombre porque él mismo se probaba las prendas que diseñaba. También incluyó modelos femeninas entre hombres en sus primeros look books y videos, y sus prendas a veces aparecían en editoriales de moda femenina. Algunas mujeres también compraban piezas de sus línea masculina (y aún lo hacen). Pero en 2006 tomó las riendas de Jil Sanders y debutó en su primera pasarela sólo para mujeres. Aunque diseñaba bajo la marca Jil Sanders, y por lo tanto sentía los desafíos de una estética diferente, la pasarela de otoño/invierno de 2006 ofreció un primer vistazo de cómo la sensibilidad de Simons podía trasladarse a un armario completamente femenino.

6) Nunca ha evitado el color

Unos años después de aquel debut contenido, Simons le dio un giro completo a Jil Sanders ampliando color y volumen. La ropa de su colección primavera/verano de 2011 fue tecno-costura, elaborada a partir de telas sintéticas livianas especialmente seleccionadas para crear una selección chillona de tintes fluorescentes, como el naranja de los trajes de protección o el rosa de los subrayadores. Tomando prestadas los patrones de mediados de siglo de diseñadores como Cristóbal Balenciaga o Christian Dior -como las robe à la française onduladas y las faldas peplum acampanadas– la colección tuvo un impacto tan grande que podía medirse en la escala Ritcher de la moda. Hizo que diseñadores de todo el mundo se esforzasen en hojear los libros de historia, y animó a toda una generación de mujeres a que abandonaran el negro y experimentasen con colores vivos. Ésta fue sólo la primera de cuatro colecciones en las que Simons refinaría, definiría y exploraría temas similares de feminidad fluorescente. Echando la vista atrás, su fusión de patrones históricos con técnicas modernas y un sentido de comodidad contemporáneo fue la que definió la moda de ese momento.

7) No tiene miedo de mostrar sus emociones

Simons siempre ha tratado de despertar la emoción con su trabajo. Realmente se emociona con él: llora en el backstage de sus pasarelas, con alegría, quizás, o con alivio, pero desde luego no con tristeza. Establece el inicio de su carrera en la moda cuando presenció una pasarela de Martin Margiela en 1990 celebrado en un parque infantil. Recordarlo le llena de emoción, e incluso hoy se le llenan los ojos de lágrimas cuando habla de ello. El el desfile de otoño/invierno de 2012 para Jil Sanders, sin embargo, eran muchos entre el público los que lloraban. Se rumoreaba que Simons se marchaba a Christian Dior para ser su director artístico, y por eso la colección tenía la tristeza de una despedida y la alegría de una nueva aventura. La modelo Kinga Rajzak, que cerró el desfile con un vestido de fiesta full-skirt con el toque distintivo del New Look de Dior, rompió a llorar mientras andaba por la pasarela. Fue el impacto emocional definitivo del mundo de la moda: las reseñas estuvieron llenas de euforia. Fuera de toda duda, el fichaje oficial por Dior se anunció justo un mes después.

Sets de Dior para Raf Simons
Sets de Dior para la presentación de la colección de otoño/invierno de 2012. Sophie Carre

8) Su debut en Dior olió a rosas… y delfinios, y orquídeas…

Acompañado del equipo de grabación de Frederic Tscheng -que grababan para el documental Dior y yo– Simons produjo su primera colección para Dior (y su primer paseo por la alta costura) a lo largo de ocho semanas increíbles. Pero casi acaba jugando un papel secundario dentro de su inspirador conjunto, una serie de salones cubiertos de arriba a abajo con flores, incluyendo delfinios, orquídeas, mimosas y rosas, cada habitación saturada con un único tipo de planta, color y fragancia. Se usaron casi un millón de flores como telón de fondo. Lo cual fue, por increíble que parezca, inspirado por la idea tan de Dior de la femme fleur -las faldas largas tipo pétalo del New Look de 1947. Hablando de flower power.

9) Bordó la complicada relación con el arte mejor que nadie

Una de las piezas clave de su primera pasarela con Dior fue un vestido de seda china, tejido con una recreación de una obra pintada con spray del artista contemporáneo de California Sterling Ruby. El artista y el diseñador son amigos -Simons incluso le mandó a Ruby una foto de la tela terminada antes de llegar a la pasarela. De hecho, están tan unidos que, durante 2013, colaboraron en una colección conjunta que llevaba los nombres de ambos y que era el producto de un proceso de creación completamente dual, como explicó Simons. Las prendas incluían parches con diseños con reminiscencias de los trabajos de ambos; algunas fueron ediciones limitadas e incluían telas creadas por Ruby. Una chaqueta se vendió por unos 30.000 dólares pero, considerando que en 2013 el récord de una de las piezas de Ruby estaba en 1.7 millones, era casi como robarla.

Raf Simons y Sterling Rubi
Sterling Ruby (izquierda) y Raf Simons. Foto por Stefan Ruiz

10) Su colección de primavera puede haber sido un avance de su trabajo con Calvin Klein

En junio de 2016, casi dos meses antes de que se anunciase que sería director creativo de Calvin Klein, Simons decidió mostrar su trabajo en Florencia. Junto con una exposición de sus piezas de archivo, desveló una colección creada en colaboración con la Fundación Robert Mapplethorpe, usando más 100 de las últimas instantáneas del fotógrafo. Fue un trabajo de comisario -como una galería, solo que usando la ropa en lugar de paredes. Después de la exposición, en el backstage, Simons me contó (en aquel momento yo era crítico en Vogue Runaway) que las prendas era como el “marco” para las pinturas. Pero los chicos parecían autorretratos de Mapplethorpe. Simons se quedó boquiabierto con la noticia de CK pero, mirando atrás, hay algo muy Calvin en esos chicos de Mapplethorpe. Quizás es la idea de una sexualidad masculina abierta -Klein fue el primero en crear un pinup masculino con unos ceñidos calzoncillos blancos, después de todo. También hay algo muy americano en Mapplethorpe: Simons utilizó una de sus imágenes de una bandera estadounidense andrajosa en uno de sus chalecos. La sexualidad masculina se fusiona con los ídolos americanos: parece un plan bastante bueno para abordar el legado de Calvin Klein. De nuevo, si hasta ahora la carrera de de Simons nos ha enseñado algo, es esperar lo inesperado.