Macetas de papel para hacer las ciudades un poco más verdes

Plants of Posters transforma los carteles publicitarios en pequeños recipientes donde plantar flores e iluminar el gris paisaje urbano.

Compartir
Plants of Posters

A medio camino entre el diseño, la jardinería y el arte urbano de guerrilla, Plants of Posters es el proyecto que está destinado a convertir tu ciudad en un lugar más amable en el que vivir. El concepto es simple: reutilizar las montañas de pósters y anuncios que tapizan las paredes de las grandes urbes para transformarlos, con la simple ayuda de un cúter y un trozo de cartón, en originales macetas donde plantar flores. Sostenibilidad y decoración de baja tecnología al alcance de cualquiera.

“La idea es reutilizar esos espacios publicitarios para manifestar el problema de la falta de espacios verdes en las ciudades de una forma distinta y llamativa”, nos explican Federico “Fede” Moreno y Juan Frías, los creativos que se esconden detrás de esta iniciativa que, más allá de su evidente factor estético, conlleva una denuncia al modelo de crecimiento urbano descontrolado: “Según datos de la ONU y de la OMS, vimos que se hablaba mucho de este problema. Sobre todo de su mayor consecuencia: cada vez menos zonas verdes”.

El uso de pósters como sustento para sus macetas no es casual ya que, aunque son habituales en Madrid –ciudad en la que residen y trabajan Fede y Juan y en la que están desarrollando Plants of Posters– no lo son tanto en Argentina y Brasil, sus países de procedencia. Fue este impacto uno de los detonantes del proyecto: “Investigamos sobre el tema y vimos que muchos de los pósters que se pegan y se apilan unos sobre otros son ilegales. Y eso da pie a otro problema: uno empieza pegando pósters en algunas paredes y luego otras personas vienen y hacen lo mismo. Se aprovechan de cualquier pared, incluso de tiendas cerradas o sitios abandonados donde usan hasta los ventanales”.

De profesión creativos –ambos se conocieron cuando trabajaban para la agencia Leo Burnett–, Fede y Juan tenían muy claro que el diseño debía ser una parte importante de esta iniciativa: las macetas, además de ser fáciles de montar, tenían que ser lo suficientemente atractivas para que llamaran la atención de los peatones. Inspirándose en el origami japonés y en las linternas de papel brasileñas, terminaron definiendo seis modelos diferentes que caben en un A3 y que cualquiera puede descargar desde su web, imprimir y usar con un mínimo de destreza. Incluso han realizado un tutorial en video que explica el proceso paso a paso. “Nos gustaría mucho que más personas pudieran sumarse para poder hacer más Plants of Posters en diferentes lugares de la ciudad. Incluso en otras ciudades o en diferentes países. Tenemos suerte de que es una idea que se entiende en cualquier lado por igual”, confiesan.

Macetas de papel hechas a partir de pósters

Coincidiendo con el inicio de la primavera, Plants of Posters fue lanzado el 21 de marzo y desde entonces ha llenado de flores algunas de las paredes más castigadas por la publicidad de zonas de la capital como Malasaña o Noviciado, aunque debido a su naturaleza efímera hoy muchas han desaparecido: “Cada maceta que plantamos no tiene mucho más que dos o tres días de vida. Las propias personas que pegan carteles, cuando se encuentran una en un sitio que quieren pegar un nuevo cartel, las quitan. O incluso los peatones se llevan las plantas”. Pero no todo el mundo reacciona de forma negativa ante algo tan natural como una planta, y algunos vecinos de la zona se han implicado hasta el punto de regar las macetas todos los días.

Aún con todas las dificultades, como el no contar con ningún tipo de apoyo económico o tener que trabajar en horas intempestivas –cuando el tránsito de personas es menor–, Fede y Juan piensan continuar y ampliar el proyecto. Su próximo paso irá dirigido al origen del problema: los artistas y festivales que se anuncian en los carteles. Pero no pretenden que dejen de publicitarse, sino más bien que incluyan el troquel que da lugar a la maceta en sus pósters, de tal manera que cualquier persona que pase por la calle pueda construirla y plantar allí su flor. Un esfuerzo mínimo para una gran resultado.