Jean Porsche, el arquitecto que soñaba con diseñar interiores

Cada semana, un personaje contesta a nuestro cuestionario y se deja fotografiar en la escalera de nuestra redacción, un lugar que invita a jugar. Jean Porsche nos descubre los secretos de su trabajo como interiorista.

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Jean Porsche
Jean Porsche posa en la escalera de nuestra redacción.

De formación arquitecto y deformación interiorista, Jean Porsche no para de realizar proyectos interesantes. Uno de sus últimos retos: trasladar con éxito el espacio gastronómico de los hermanos Sandoval, Coque, desde Humanes al castizo barrio madrileño de Chamberí. Saca un hueco en su agenda para responder a las preguntas de nuestro cuestionario, aclararnos los paralelismos entre arquitectura y diseño de interiores y, por supuesto, posar en #laescalera de nuestra redacción.

¿Es una persona diurna o nocturna? Diurna principalmente aunque la noche a veces me inspira para no dormir lo que debería.

¿Qué quería ser de pequeño, aparte de su profesión actual? Empresario, dueño de aviones, edificios y todo lo que pudiera. Cuando hacia aviones de papel les ponía mis siglas como si fueran de mi empresa, mis juegos iban siempre encaminados a comprar y vender cosas, un negociante nato.

¿Cuándo se dio cuenta de a qué se quería dedicar? Yo desde los 6 años veía revistas de arquitectura en lugar de cuentos, construía promociones inmobiliarias con mis Legos y hacía incluso folletos de venta. Mis mejores fines de semana eran cuando me llevaban a urbanizaciones nuevas o a ver pisos piloto, así que creo que desde que tengo uso de razón lo tenía claro.

¿Qué hay siempre en su mesilla de noche? Debajo de mi mesilla hay una caja de Lego Architecture Studio, libros de decoración como el de Mark D. Sikes y revistas. Sobre ella, algún libro, una libreta y un portaminas.

¿Sin qué no puede salir de casa? Sin mi estilográfica Montblanc Heritage Collection Rouge et Noir.

Los muebles, ¿de diseño moderno o vintage? Un poco de los dos, todo mueble vintage en algún momento fue diseño moderno, así que mezclando que es lo de hoy.

¿Cuál es su objeto favorito en la casa? Una escultura de Amadeo Gabino que está en un escritorio, gira y refleja el mundo de alrededor.

¿Y la estancia? Cualquiera donde me pueda tumbar en el suelo y ponerme a mirar el techo.

¿Qué libro está leyendo ahora? Suave es la noche de Scott Fitzgerald.

De las ciudades en las que ha estado, ¿cuál es la que más le ha impactado arquitectónicamente hablando? Buenos Aires, han sabido combinar el lujo de Europa, la modernidad de las Américas. Consiguen que las proporciones en los edificios afrancesados sean perfectas auun con más alturas.

¿Y la construcción que le ha dejado boquiabierto? La casa de Luis Barragán.

¿Qué ciudad le gustaría visitar? Tokio por su bullicio, y Dauville por su tranquilidad.

¿Qué edificio quiere ver en persona? La casa de la cascada de Frank Lloyd Wright.

¿A quién considera su héroe/heroína? Howard Roark, el arquitecto incorruptible del libro El Manantial de Ayn Rand.

El café, ¿en vaso o en taza? En taza cuando es caliente, en vaso cuando es frío y con mucha leche.

¿Cuál es su mayor logro en la vida? Haber aprendido que más que las metas lo importante es disfrutar del camino para conseguirlas.

¿Qué época histórica le gustaría haber vivido? La belle époque cuando el lujo era vestir bien, disfrutar la vida y una calma que aparentemente ya no existe.

¿Qué hace en su tiempo libre? Tiempo libre, ¿qué es eso? Ahora mis aficiones, la ópera, ver casas y dibujar.

¿Practicidad o estética? Un poco de las dos, la practicada estética, o la estética de la practicidad.

¿Una obra pictórica que le haya marcado? El tríptico de Francis Bacon en naranjas de la colección Abelló.

¿Qué puntos tienen en común un proyecto arquitectónico y el diseño de interiores? El envolvente y el interior tienen que estar muy ligados porque el usuario va a utilizar lo que estés proyectando. La arquitectura a veces deja de lado el tema de la vivencia del espacio; el interiorista hace que ese espacio represente todo lo que quieres hacer dentro de él. Hay veces que puedes conjugarlo; tengo un proyecto en el que hay una arquitecta y le estoy cambiando muchas cosas al diseñar el interior y está sorprendida porque, durante mucho tiempo, ha habido una imposición desde la arquitectura de cómo tiene que vivir uno. El interiorista no impone, sino que entiende y hace que evolucione de una manera. Hacer que las dos cosas evolucionen juntas es lo idóneo.

¿Cómo se consigue que el arquitecto y el interiorista sigan el mismo objetivo? Tiene que haber una posición muy clara del cliente donde delimite hasta dónde llega cada uno. Y que entren los dos actores al mismo tiempo en el proyecto, así es más fácil la relación. Es como un noviazgo, todos tienen que ceder en unas cosas. Teniendo un background de arquitecto me involucro en los desarrollos de distribución, y eso a veces incomoda.

¿Qué disfrutas más, el proyecto arquitectónico o el diseño de interiores? Interiores. Crecí queriendo hacer rascacielos y por cuestiones de la vida entré más en este mundo. A mí desde pequeño me gustaba asomarme desde el coche, ver las ventanas e imaginarme lo que hay dentro. Empecé a descubrir algo que llena muchísimo porque haces feliz al usuario final, tienes un encuentro más cercano y estás ayudando a que el espacio sea mejor para él.

¿Qué retos supone el interior de una galería? La galería de arte es interesante porque haces un contenedor para contenidos. Tienes que ser psicólogo de tu cliente. Es un espacio cambiante, un lienzo en blanco para que cada artista que llega pueda hacer con él lo que quiera. La que hice yo [Nogueras Blanchard en Madrid] quería rescatar el edificio en el que se hacía, simplemente tenía que cubrir las necesidades que ellos requieren para sus funciones, como una iluminación específica.

¿En qué proyectos estás embarcado ahora? Estoy haciendo el nuevo restaurante Coque, que se traslada al local mítico donde antes se encontraba Archy [la famosa discoteca durante la década de los 80]; tengo cuatro viviendas en Madrid; una coctelería en Barcelona; una rehabilitación de una casa antigua también allí; y de momento creo que eso es todo.

Jean Porsche
Jean Porsche posa frente a la escalera de nuestra redacción.

Fotografía Pablo Lorente