Los bancos del parque también pueden ser bonitos

Varios diseñadores reimaginan el concepto de banco como parte de un proyecto de regeneración urbana en Suecia.

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Superbenches. 'Ali Bar', Max Lamb
'Ali Bar', Max Lamb.

Mucho antes de Facebook, Twitter e Instagram, las redes sociales estaban en los parques. Ya fuesen de madera, metal u hormigón, durante generaciones los bancos han servido como lugar de reunión para grupos de amigos, refugio secreto para parejas de enamorados o reposo ideal para paseantes cansados. Incluso, como nos ha hecho creer el cine, han sido el sitio escogido por espías y detectives para concertar sus citas secretas. El componente social de los bancos es, por tanto, indudable, y por eso han sido el elemento escogido por la iniciativa Kalejdohill para ser el eje central sobre el que dialogar y plantear el desarrollo urbano de una de las zonas más en auge de Estocolmo.

Järfallä, un suburbio de la capital sueca, se ha vuelto el centro de todas las miradas desde que hace un par de años se aprobara la construcción de hasta 800 viviendas como parte de un plan de regeneración de la zona, hasta entonces deprimida. El objetivo del plan, aún en marcha, es crear un nuevo vecindario que tenga la arquitectura, el arte y el diseño como elemento distintivo, pero siempre teniendo en cuenta las opiniones e ideas de los vecinos de la zona. La iniciativa Kalejdohill es la encargada de canalizar esta comunicación vecinal a través de diferentes proyectos artísticos y de participación, como el más reciente, Superbenches, que gira en torno al gran parque que domina todo el área, Kvarnbacken.

Comisionado por Felix Burrichter, el director creativo y fundador de la revista PIN-UP, Superbenches ha logrado reunir a una decena de diseñadores internacionales para que, cada uno en su estilo, reimaginen el típico banco del parque. Sin ningún tipo de limitaciones, algunos de los bancos, como los de Scholten & Baijings, reutilizan los ya existentes para darles una nueva vida, mientras que otros, como el de Luca Cipelleti, se han construido completamente de cero. No se trata únicamente de convertir Kvanbacken en un museo al aire libre, sino que todos los bancos están pensados para lograr la interacción y generar diálogo sobre lo que más le conviene a esa zona. Serán los propios vecinos los que, una vez finalizado el proyecto el año que viene, decidan cuáles de ellos se instalan de manera permanente o cuales desaparecen. Independientemente de los seleccionados, todos ellos han conseguido que nos apetezca más que nunca sentarnos.