¿Y si Picasso hubiera tenido un ordenador?

El artista paquistaní Omaraqil reconstruye algunas de las obras del pintor malagueño en tres dimensiones.

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Decía Pablo Picasso que “los grandes artistas copian, los genios roban”. En Mimic, el último proyecto del paquistaní Omaraqil, ni se copia ni se roba, pero en su lugar se recrea el trabajo del pintor malagueño a base de renders y modelado 3D.

Estos experimentos visuales, como los llama el propio Omaraqil, surgen de su profunda admiración por el fundador del cubismo. “He estudiado sus obras de arte desde que empezó mi carrera, su lenguaje visual abstracto siempre me ha inspirado y he encontrado nuevas formas de interactuar con ellas”, explica este diseñador gráfico experto en 3D. Mujer sentada (1930) o Busto femenino en una silla (1949) son algunas de las seis obras elegidas –selección, por cierto, realizada al azar– que en manos del diseñador paquistaní se convierten en esculturas hiperrealistas y luminosas.

En Mimic, la premisa del cubismo de representar todas las caras de un objeto en un mismo plano se destruye, al dotar a sus pinturas de tres dimensiones reales y perspectiva completa. Por eso las imágenes no son copias perfectas, sino que hay superficies nuevas, colores modificados y estructuras alteradas. En palabras del diseñador: “en esta imitación visual he mostrado cómo la habilidad responde cuando se encuentra con la complejidad del pensamiento de alguien y cómo los significados de las figuras y las formas han cambiado y creado nuevas cualidades físicas”.

Ya sea imitación, recreación o aproximación digital, este proyecto pone de manifiesto una vez más cómo la revolución que supuso la obra de Picasso sigue siendo influencia siete décadas después, y cómo las nuevas técnicas son capaces de generar tipos de arte que van más allá de la imaginación. ¿Hubiera hecho Picasso las mismas imágenes si hubiera tenido un ordenador? Eso nunca lo sabremos, pero sí podemos estar seguros de que el resultado habría sido una genialidad.