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El placer es mío

Los juguetes eróticos y los cosméticos íntimos viven su propia revolución feminista.

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El masajeador del clítoris SONA Cruise es uno de los juguetes eróticos más vendidos de LELO. Genera ondas sónicas en forma de pulsaciones que estimulan la parte interna (y no sólo la que se puede ver y tocar). La interfaz está diseñada para gestionar el ritmo y la intensidad incluso con los ojos cerrados. Ilustración: Elisa Lorenzi.

Entre las especialidades del spa Tikkun de Santa Mónica, en California, hay una sauna de vapor que difiere del tradicional baño turco. Utilizan una planta, la artemisa, a la que los coreanos atribuyen propiedades para equilibrar las hormonas femeninas, además de contener antibióticos y antifúngicos naturales. Y es para una zona muy concreta del cuerpo: el perineo.

Un sexshop ya no es un sexshop: es una tienda erótica. Tampoco hablamos de sexólogos, sino de coach sexual. En los foros de belleza se comentan las virtudes del vajafacial (el facial de siempre, pero para la vagina), los lubricantes se anuncian en televisión y las intervenciones en las partes íntimas están entre las operaciones estéticas más demandadas. “Los sexshops oscuros de cristales tintados ya no existen. Hoy son tiendas bonitas, alegres y luminosas. Se ve entrar a personas de todas las edades y preguntar sin miedo. El sexo ya no es algo sucio, pervertido o tabú, sino algo muy importante en nuestras vidas que hay que cuidar”, opina la psicóloga y terapeuta de pareja Catalina Otegui.

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La línea de cosmética para las zonas íntimas femeninas Petite Amie es un proyecto personal de la ucraniana Ula Krasny. En el diseño quiso que destacaran unas representaciones geométricas de la vulva. Foto: cortesía de Ula Krasny

Luxury Erotic Lifestyle Objects, LELO, nació en 2003 con la idea de crear un regalo para la mujer “que lo tenía todo”. En el último lustro han visto crecer sus ventas en nuestro país un 20% por año. Si los juguetes eróticos han contribuido a sacar de las tinieblas a los sexshops es por sus atractivos diseños, tan discretos que podrían pasar por esos dispositivos de tratamiento que proliferan en Instagram (de hecho, Filip Sedic, uno de los propietarios, es dueño de FOREO). Alberto Gooding, responsable de comunicación de LELO en España, está de acuerdo con Otegui: “Ahora los escaparates están llenos de luz y color y encuentras vendedores profesionales que informan y aconsejan a los clientes”.

El fenómeno 50 Sombras de Grey ha provocado que antifaces y arneses sean mainstream, aunque la influencia de la cuarta ola del feminismo en este renacer sexual del siglo XXI favorece un enfoque más onanista. La primera colección de Bijoux Indiscrets, una compañía barcelonesa que vende accesorios, cosméticos y juguetes eróticos, versaba alrededor de las cinco fantasías más comunes. “Pero diseñamos el primer vibrador y nuestra visión de la sexualidad se enfocó al autoconocimiento: aprender cómo funcionan nuestros cuerpos a solas para disfrutar plenamente en compañía. El feminismo nos ha permitido hablar con mayor naturalidad de la sexualidad femenina y hemos visto a muchas artistas reivindicar la existencia del clítoris y su importancia en las relaciones sexuales”, cuenta Elsa Viegas, diseñadora y cofundadora de la firma junto a Marta Aguiar.

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Stas Neretin ha desarrollado toda la imagen corporativa de Horny Rabbit, una tienda erótica de su invención, usando gráficos y tipografías minimalistas. Un concepto pensado para los sexshops de la era Tinder. Foto: cortesía de Stas Neretin

Viviana Torres, creadora de Miss Vivien, considera que “cualquier reivindicación del
género es una reivindicación del cuerpo”. Miss Vivien cuenta con geles de masaje con partículas doradas o cremas para recuperarse “de los encuentros más apasionados” y se compra en perfumerías de lujo: “Muchas mostraron especial interés en acompañarnos en este proyecto. Todos trabajamos por normalizar la sexualidad”. Esta marca de cosmética “sensual” vegana se comercializa en varios países. La naturalidad con la que se vive la sexualidad en Noruega o Suecia contrasta con una España que todavía tiene que derribar tabúes. “Aunque estamos en el buen camino”, dice Torres.

“Es complicado hablar de la vulva sin ser enigmático o sonar aséptico o vulgar”, opina la diseñadora Ula Krasny. En 2016, le encargaron desarrollar la imagen corporativa y el packaging de una firma de cosmética íntima. El cliente se quedó con la propuesta “florida”. “Pensé que una marca enfocada a la belleza de las partes íntimas femeninas no debería ser tímida o estar infectada por la vergüenza cultural, por eso mi intención fue mostrarlas como piezas de arte”, explica sobre Petite Amie, un proyecto personal de la ucraniana en el que diferentes representaciones geométricas de la vagina articulan el diseño.

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Stas Neretin ha desarrollado toda la imagen corporativa de Horny Rabbit, una tienda erótica de su invención, usando gráficos y tipografías minimalistas. Un concepto pensado para los sexshops de la era Tinder. Foto: cortesía de Stas Neretin

Los envases de V Magic carecen de la sofisticación de los de Krasny, pero también de la timidez que disgusta a la diseñadora. El folleto lo expresa claramente: se trata de un bálsamo orgánico para la vulva. Antes, V Magic se llamaba Sweet Bee Magic, pero viendo que muchas mujeres lo utilizaban para reducir la sequedad que causan la menopausia, el embarazo y la píldora, comprendieron que se les abrían las puertas a un mercado nuevo. El ungüento, una mezcla de propolis y cera de abeja patentada, se indica también para reducir la inflamación, impedir que se enquiste el vello o prevenir el olor. Este es un tema especialmente delicado. Dos de los productos mejor valorados de The Perfect V —”por la forma del pubis, no V de vagina”, puntualiza su creadora, Avonda Nelson— son la bruma y unas toallitas desodorantes. “Beauty Sheets”, corrige. “Creo que es mucho más elegante que decir toallitas. Ambos ayudan con el olor, pero preferimos que el mensaje vaya enfocado a la belleza. Cuesta hacer entender el mensaje de una manera
agradable. Era un asunto difícil de tratar… hasta ahora”.

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Foto: Elisa Norenzi

Nelson tiene un talento natural para abordar las preocupaciones más avergonzantes y transformarlas en pequeños actos de hedonismo. The Perfect V es una la línea de cosméticos para mujeres que se depilan, pero también la única firma de “vanicure”, un servicio para la zona del bikini que se oferta en spas de alto standing acuñado por Nelson. ¿Quién pediría unas ingles brasileñas pudiendo hacerse la vanicure? Suena elegante y, aún mejor, discreto. A pesar de que existe un cierto clima de desinhibición, internet continúa siendo un canal de venta muy potente para los cosméticos íntimos. El destinatario de Bushbalm recibe el paquete identificado con una doble B.

“Muchos clientes reciben los envíos en sus trabajos. Al principio encargamos una cinta de envolver con el nombre impreso, pero después de que un cliente se molestara dejamos de usarla. Lo más gracioso es que todavía tenemos 1.000 metros de cinta en nuestro almacén”, cuenta David Gaylord, uno de los cuatro fundadores de Bushbalm. La posibilidad de construir un negocio formulando aceites para el vello púbico comenzó a barruntarse en mitad de una luna de miel tras apurar el día en una playa paradisíaca. El recién casado pensó que sería buena idea probar a refrescarse sus partes íntimas con el aceite que usaba para la barba. “Funcionó superbien. No teníamos ninguna experiencia en la industria, pero sí una visión clara de a quién podría beneficiar nuestro producto. Nosotros y nuestro círculo tenemos la piel sensible y la meta era mejorar la experiencia del afeitado o la depilación con cera”, recuerda Gaylord.

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Otro proyecto de Stas Neretin. Los envases de Naked se sonrojan cuando les tocan. Foto: cortesía de Stas Neretin

Naked fue uno de los trabajos presentados por Stas Neretin siendo estudiante de British Higher School of Art and Design en Moscú. El profesor les pidió un packaging para cosméticos eróticos y Neretin ideó unos envases de formas anatómicas en color carne que tornaban a rojo en el punto en el que entraban en contacto con la mano: “Intenté implementar el concepto con un cliente americano, pero descubrí que mi idea no era viable. La pintura termodinámica se vuelve más clara cuando la tocas, no al contrario”. Un pequeño bache en la conquista del placer, que espera que la tecnología solucione muy pronto.