Pintar la luz a través de la arquitectura

La pintora catalana Bea Sarrias presenta su última exposición, un homenaje a la luz y los edificios racionalistas de los años 60.

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'Casa N, la piscina y Barcelona', Bea Sarrias
'Casa N, la piscina y Barcelona'. Casa Stahl. Arquitecto: Pierre Koenig. 1960. Los Angeles.

Cuando uno se acerca por primera vez a la obra de Bea Sarrias (Barcelona, 1978) se da cuenta del profundo amor por la arquitectura que emanan sus cuadros. Bajo su pincel, las siluetas de los edificios que representa distan mucho de la fotografía arquitectónica tradicional, pero mantienen algo orgánico y real que las humaniza. Ella misma descubre su secreto: la luz. Una luz, la de la costa mediterránea, que la ha acompañado desde la infancia y que se filtra en sus cuadros. Sus últimos trabajos, recogidos en la exposición Arquitectura y luz, son el máximo exponente de esta combinación indivisible.

En Arquitectura y luz, Bea Sarrias reproduce con estilo realista algunos de los edificios más emblemáticos de la arquitectura racionalista española de los años 60: la casa Catasús de José Antonio Coderch –de quién recientemente se ha publicado un libro imprescindible–, la casa Zurita de Miguel Fisac o La Ricarda de Bonet Castellana. La copia no siempre es fiel, pues la pintora barcelonesa hace su propia reinterpretación de estos espacios y añade elementos –estanterías, sillas– que no encontramos en las viviendas originales. Todo ello con el único objetivo de conseguir que la luz, tan etérea como deslumbrante, sea la protagonista. Este planteamiento de usar la arquitectura como medio y no como fin se refleja también en la manera en que Sarrias despoja a las casas de su nombre original y las rebautiza con una sencilla inicial, convirtiendo, por ejemplo, el estudio de Antoni Tàpies de Coderch en la Casa T.

Incluso aunque una de las pinturas de Sarria esconda un homenaje a David Hockney (en concreto la piscina de Casa N, la piscina y Barcelona) o sus blancos recuerden a Antonio López, esta colección tiene el poder de despertar la nostalgia de un tiempo mejor no vivido únicamente gracias a la iluminación, algo que sólo algunos maestros como Edward Hopper han logrado. Estos edificios merecían un homenaje así.

Arquitectura y luz se puede visitar en Emotion Artgallery del 11 de mayo al 2 de junio.