Nobuyoshi Araki: un viaje sin fin

2017 es el año de Nobuyoshi Araki: durante este tiempo se han expuesto muchas de sus fotografías en diversas exposiciones. ¿Qué rumbo tomará ahora el viaje de Araki, iniciado en 1963 hace ya más de medio siglo?

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Decidimos realizar la entrevista en la galería de Harajuku, a principios de abril, todavía con los cerezos en plena floración. Nobuyoshi Araki aparece 30 minutos antes de lo esperado. Sin prisas, sale del taxi que le trae desde su casa.

“Ya que solo tengo visión en un ojo, la vista se me cansa mucho, de modo que quería descansar en el viaje en taxi hasta aquí. Pero me ha sido imposible. Incluso en el viaje he realizado unas kurumado –es la palabra que emplea Araki para referirse a las fotografías que toma desde la ventana del coche–, e hice suficientes como para inaugurar una exposición fotográfica”, dice riendo. En estos últimos años no ha gozado de buena salud. Pero hoy parece que está en forma. Al pedirle una foto para la portada, saca unas gafas del bolso: “Son geniales ¿a que sí?”, dice con una sonrisa de oreja a oreja mientras enseña unas lentes en forma de 6 y de 9. “Me las dieron cuando cumplí 69 años. La serie ‘69YK’ que tomé con la cámara de 6×9 también se convirtió en una exposición”. Es un genio de los juegos de palabras. Todo en torno a Araki está conectado con la fotografía, y es en ella desde donde nacen las nuevas historias: “No puedo evitar fotografiarlo todo”, contesta al preguntarle sobre lo que le gustaría inmortalizar. Todo en la vida está conectado con la fotografía, o mejor dicho, la fotografía es en sí la vida misma.

Nobuyoshi Araki.
Siempre hay ocasión de sacar buenas fotos En el lugar de la entrevista, en Harajuku, Tokio, el fotógrafo Nobuyoshi Araki, cámara en mano.

Araki está hasta arriba de trabajo durante este año 2017: “He supuesto que alguien me lo preguntaría hoy, así que pensé en escribirlo”, dice enseñando la página doble de una libreta con un calendario de exposiciones completo hasta el mes de agosto, escrito con mucho esmero. Al mes se inauguran una o dos exposiciones, así que todos los días se pueden ver fotografías de Araki en algún lugar de Japón. “Este año creo que tomaré finalmente la última curva y entraré en la recta final. Solo quiero tomar fotografías, no importa lo que pase. Aunque al hacerlo acabe con demasiadas fotos. A final de año estaré en Marugame (Museo de Arte Contemporáneo Genichiro-Inokuma), donde haré mi última parada. Bueno, será un descanso. Por eso digo que este año voy a ir en línea recta”.

‘No puedo evitar fotografiarlo todo’, contesta al preguntarle sobre
lo que le gustaría fotografiar.

Araki cumplió 77 años el día 25 del pasado mes de mayo. Poco después, el 7 de julio, se inaugura la exposición más importante del año, con Crazy Old Man A en la Tokyo Opera City Art Gallery (la exposición estará abierta al público a partir del 8 de julio).

En estos últimos años, Araki ha estado usando con asiduidad el nombre de “Crazy Old Man A” de forma deliberada. Su pseudónimo deriva de “Manji: Old Man Mad About Art”, sobrenombre con que el pintor y grabador Katsushika Hokusai firmaba en su ocaso. Hokusai cambiaba de pseudónimo de forma repetida e impredecible, y este lo empezó a utilizar cuando cumplió los 75 años. En Katsushika Hokusai den (la biografía de Katsushika Hokusai) pueden verse las pinturas del ocaso del artista, que vivió tal y como dijo el crítico Iijima Kyoshin-cho “sin poder beber té ni probar el alcohol, siempre pobre, dedicado en cuerpo y alma solo a la pintura”. Araki se ajusta a esta condición: “Photographoary: Photo-Mad Old Man A Turning 77 on 5.25.17 se expuso en la Taka Ishii Art Gallery/Film desde el 25 de mayo hasta el 1 de julio. Con el nombre de Crazy Old Man A registré la fecha de los días de la exposición a modo de diario. Y en cuanto al título: algo así es en estos días todo un éxito. Todos ven el envejecimiento como algo que lamentar, pero si no envejeciéramos, no tendría cabida la experiencia. Así que he decidido ir en esa dirección”. La exposición de la Tokyo Opera City Art Gallery está consagrada a sus nuevos trabajos. Entre ellos se incluye una gran cantidad de fotografías tomadas el 7 de julio. Las fechas en las que fueron hechas las fotografías de Araki constituyen un elemento muy importante en su obra. Es decir, Araki distingue lo fotografiado y lo que se puede fotografiar, y conecta así lo que se ve en las fotos, pasado y presente, con el futuro, que introduce en cada una de ellas: “Al incluir las fechas en las fotografías, estas no se limitan a su presente, sino que también incluyen el pasado y el futuro. Si la escena no tiene fecha, entonces se convierte en la imagen de ese momento; al poner la fecha siento que el mundo de esa foto no está completo. La fotografía, al ser muy fugaz, es un arte fascinante”.

¿Pero por qué Araki está tan obsesionado con la fecha del 7 de julio? La edad de Araki, la fecha de inicio de la exposición o posiblemente el concepto de “Lucky Seven”: hay una gran variedad de razones, pero la primera de todas ellas sería que es la continuación de otra exposición que empieza ese mismo mes.

Nobuyoshi Araki.
Yōko encima de un barco Sentimental Journey desde 1971. Luna de miel en Yanagawa; su esposa Yōko, cansada, yace en un barco como si estuviese dormida. En Nobuyoshi Araki: Sentimental Journey 1971-2017- se expone este tema sobre Yōko, que abarca desde 1971 hasta 2017. Tokyo Photographic Art Museum, del 25 de julio al 24 de septiembre. topmuseum.jp

Otro punto álgido de este verano será Nobuyoshi Araki: Sentimental Journey 1971-2017-, que se expondrá en el Tokyo Photographic Art Museum desde el 25 de julio. Como todo el mundo sabe, Sentimental Journey es un trabajo muy representativo de Araki. Según él, el tema de esta exposición es la vida de su difunta esposa, Yoko, y las fotografías que hicieron en la luna de miel, que es de donde viene el título de esta serie. Sobre la fecha, Araki afirma: “Aunque tengo 77 años, aún tengo un compromiso con lo sentimental. Le hice una promesa a Yoko de tener sexo cada 7 de julio a pesar de que estuviéramos separados. No se trata de crear artificialmente una historia, sino más bien de completarla de forma natural. En mi caso, a veces pienso, ¿qué me espera después? Está Dios. Puedo fotografiar a Dios (“God in Pictures”). Pero ahora no hay Dios, sino demonios”.

En la fotografía de Araki están constantemente entremezclados el documental y la ficción. Por cierto, la serie sobre el 7 de julio antes mencionada no fue en realidad tomada el 7 de julio; fue creada en 1971 para una versión limitada de Sentimental Journey y, de nuevo, buscaba oscilar entre lo real y lo imaginario. Al considerar los documentos que registraron en la luna de miel de Araki y Yoko, es posible ver imágenes que no siguen una línea temporal fija, al igual que sucede con selecciones de imágenes que giran en torno a un mismo tema. La palabra “sentimental” resulta la adecuada porque Yoko disfrutó del viaje sin una sonrisa en su rostro, con expresión melancólica y cansada.

‘También cuando fotografío a las
mujeres, en una especie de relación de amor, las sensaciones van y vienen’.

Al introducir esta colección de fotos, Araki ha proclamado el famoso “I-photography”: “Sentimental Journey representa mi amor y también un acto de determinación por mi parte como fotógrafo. No digo: ‘¡Esto es real porque tomé fotos de nuestra luna de miel!’. Al dirigir hacia ese amor el comienzo de mi carrera, accidentalmente di con la ‘I-novel’. Creo que lo más cercano a las fotografías son las ‘I-novels’ […] Con ellas siento algo que permite el paso de los días en mi vida normal”.

“I-photography” e “I-novel” son lo mismo, y aunque su tema tenga que ver con tomar fotografías de los hechos cotidianos que nos rodean, Araki por supuesto no quiere limitarse a eso. “I-photography” significa capturar “la fotografía de uno”, el tema de la fotografía ha de ser al mismo tiempo “capturar el yo” que está siendo retratado: “(La fotografía) es una ventana y también un espejo, pero para mí es sobre todo un espejo. Un espejo roto o empañado refleja algo distinto, ¿verdad? El realismo me parece inútil, lo mío es más bien lirismo”. 46 años después de la declaración de “I-photography”, esta creencia aún persiste en él, pues ni el tema de su fotografía ni su forma de fotografiar han cambiado. Le pregunto si no dudó en ningún momento al respecto, y entre risas me responde: “Soy Dios, no puedo dudar… En serio. Ciertamente no puedo decir que crea, pero acaba por convertirse en una religión”. ¿Tendrá la convicción de que es así? He aquí un breve vistazo a la estela de sufrimiento que no se percibe del mundialmente conocido “genio Araki”.

Pasara lo que pasara, en una entrevista a Araki yo le tenía que preguntar algo que siempre había querido saber. En el trabajo de las revistas de moda, muchas veces le piden una fotografía para la portada; da igual que el tema de las fotografías sean las japonesas o las extranjeras, o incluso Lady Gaga: todas las mujeres de Araki se convierten en “sus” fotografías. A primera vista se entiende que eso es lo suyo y que hay algo de él, y yo le pregunto el porqué.

Nobuyoshi Araki.
Exhibición del último trabajo de Araki Exposición Nobuyoshi Araki: Crazy Old Man A, creada a partir de las fotografías más recientes realizadas para un encargo. La serie del diario con fecha 7/7 parece ser la primera obra de Araki en digital. Tokyo Opera City Art Gallery, del 8 de julio al 3 de septiembre. operacity.jp/ag

“Eso es porque hago las fotografías con mi propio instinto. En mis fotos también se muestra eso. ¿No se dedica acaso un florista a ofrecer flores bellas? Si de alguna forma las fotografías no satisfacen tus propias ganas, entonces es mejor dejarlo. Como el sadomasoquismo”, dice entre risas. “Las flores secas, no obstante, no valen para nada. Las mejores son las que están a punto de marchitarse, aquellas que están al borde de la muerte, en el último aliento, a las que apenas les queda un día. Me siento atraído por eso. También cuando fotografío a las mujeres, en una especie de relación de amor, las sensaciones van y vienen. A continuación surge la humedad… y en ese momento pulso el obturador. Nos encontramos, ardemos y nos abandonamos: ese momento, en gran medida de plenitud, no se puede romper. Es amor. Por eso mis fotografías son tan buenas”.

En el título de la exposición Sentimental Journey 1971-2017-, el último signo “-” está incluido: “Estaba pensando que ya era hora de que Sentimental Journey llegue a su fin. Pero quiero decir que continuaré. Es un error pensar que expuse todo este año. [En Sentimental Journey] hay una foto del barco de Yoko, ¿verdad? Aunque el poeta Yoshimasu (Tsuyoshi Zo) hablaba del barco de la muerte, ahora lo veo como el barco del feto que se aferra a la vida. Desde aquí vuelve a nacer Araki. Al sentirme así, quiero vivir un poco más. Y cuando muestro la foto, me siento con más ganas”.

Nobuyoshi Araki, 77 años. Las fotografías sentimentales de su viaje aún no han terminado.

inseparables Con la cámara colgando de la espalda, retrato de Araki disparado en automático.

FOTOGRAFÍAS DE TAKASHI HOMMA