Hella Jongerius contra la industria del color

En su última exposición, la diseñadora holandesa cuestiona los estándares colorimétricos y hace un alegato a favor de los pigmentos inestables.  

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Breathing Colour, de Helen Jongerius
Fotografía: Luke Hayes.

Pantone, CMYK y RGB. La santísima trinidad del color. Cada uno basado en un principio diferente, estos modelos delimitan y estandarizan la inmensa mayoría de colores que observamos cada día en todas partes. Sin embargo, pese a todos estos esfuerzos normalizadores, el color es algo subjetivo. No sólo la propia naturaleza física de la luz –una onda con infinitas longitudes– lo hace imposible de reducir a un puñado de números, sino que incluso pequeñas diferencias en las células del ojo hacen que cada persona reciba una información –y por tanto, una tonalidad– diferente. Es tan complejo que hasta la ciencia ha demostrado que el rosa no existe, sino que es una construcción de nuestro cerebro. Explorar este comportamiento tan especial del color ha sido una idea recurrente en el trabajo de la diseñadora holandesa Hella Jongerius, que ahora muestra sus resultados en Breathing Colour, una exposición del Design Museum de Londres.

Para Jongerius, todo comenzó con el metamerismo: “Es un fenómeno que ocurre cuando los colores se observan en diferentes condiciones, y describe el efecto que sucede cuando dos colores parecen coincidir incluso cuando realmente no lo hacen”. En otras palabras, es lo que sucede cuando nos compramos una prenda de ropa que nos encanta en la tienda y al llegar a casa nos damos cuenta de que su color es completamente diferente a lo que pensábamos. O, en otro ejemplo, el famoso vestido blanco y azul (o negro y dorado) que por una semana volvió loco al mundo entero.

Sin embargo, para la diseñadora, el metamerismo tiene mucha más importancia que una simple imagen viral. La industria, empeñada en evitar este fenómeno, ha desarrollado colores estables de acuerdo a patrones y sistemas estandarizados, lo que, según explica, “ha limitado nuestras experiencias de color y su significado cultural”. Celebrar la complejidad, las variaciones de tonalidad y cómo las distintas condiciones lumínicas afectan al color es el objetivo de Breathing Colour, tras las cual se encuentra un extensivo trabajo de investigación a medio camino entre el arte y el diseño –Jongerius es, desde 2007, Directora Artística de Color y Superficies de Vitra.

Breathing Colour, de Helen Jongerius
Fotografía: Luke Hayes.

Breathing Colour

Para entender cómo afectan las variaciones de luz a la percepción del color, la exposición está dividida en tres zonas que simulan diferentes momentos del día: Mañana, Mediodía y Tarde. En cada una de ellas se encuentran diferentes objetos y pinturas sobre las que se han aplicado pigmentos inestables que se alteran según la iluminación o la perspectiva, permitiendo que el color “respire”.

Hay una constante a lo largo de toda la muestra, objetos tridimensionales con forma de vasija que Jongerius ha bautizado como “Colour Catchers” (cazadores de color). Fabricados a partir de láminas de cartón, su superficie convexa absorbe y refleja los colores de su alrededor, creando nuevos gradientes y tonos. “Son una abstracción de los objetos cotidianos que nos rodean. Están diseñados como la forma definitiva para estudiar el color, las sombras y reflejos. Son mis lienzos. Los pliegues actúan como una falla entre dos colores diferentes, convierten la forma de un objeto en un generador de nuevos tonos de color”, explica la diseñadora.

Breathing Colour, de Helen Jongerius
Fotografía: Luke Hayes.

Además de estas figuras de reciente creación, en Breathing Colour también se puede encontrar Colour Vases (Series 3), un conjunto de 100 jarrones únicos creados en 2010 que están pintados siguiendo una técnica ya en desuso por lo inestable de sus resultados y que presentan, entre otros, colores verdes derivados del óxido de cobre o naranjas derivados de la combinación de cadmio y zirconio. Así mismo, otros materiales como la lana son empleados en grandes piezas textiles que exploran los diferentes espectros del negro a través del movimiento.

Más allá del arte, la exposición acaba funcionando como un alegato de Jongerius contra la industria. “Como diseñadora, quiero hacer un llamamiento a los plásticos, barnices y pinturas para que usen pigmentos que aportan colores intensos a los que se le permite respirar con el cambio de la luz”.

Qué Breathing Colour
Dónde Design Museum de Londres
Cuándo Del 28 de junio al 24 de septiembre